viernes, 31 de julio de 2026

Evangelio del 1 de agosto 2026 Mateo 14, 1-12

 



En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús, y les dijo a sus cortesanos: "Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas".

Es que Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, pues Juan le decía que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta.

El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. Ella, aconsejada por su madre, le dijo: "Dame, sobre esta bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.

Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a Jesús.

Reflexión

El peso de la conciencia y la debilidad humana

El pasaje de Mateo 14 nos enfrenta a una profunda contradicción del ser humano: el contraste entre la voz de la conciencia y el temor al qué dirán.

La culpa de Herodes: El rey reconoce la grandeza de Juan el Bautista y su conciencia está turbada hasta el punto de creer que ha resucitado en Jesús, sin embargo, prefiere ceder ante la vanidad, la soberbia y el qué dirán con sus invitados antes que hacer justicia.

El costo de la verdad: Juan el Bautista selló con su vida la defensa de la verdad y los mandamientos divinos, recordándonos que la fidelidad a Dios a menudo exige un precio alto en un mundo dominado por intereses mundanos.

La dignidad final: En medio de la crueldad y el egoísmo del palacio, la acción silenciosa de los discípulos al recoger y sepultar el cuerpo de Juan destaca como un acto de amor, lealtad y esperanza que finalmente busca consuelo en Jesús.

 

Para meditar: ¿Cuántas veces dejamos que el miedo a la opinión ajena o el orgullo nos aparten de obrar con rectitud y verdad en nuestra vida diaria?

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260809

 



La fe no se mide por palabras o rituales, sino por gestos concretos de amor y justicia. En cada acto de cuidado, en cada decisión que protege la vida, se hace presente el Dios que habló a Elías en el silencio y que renovó a Pedro junto al fuego del amanecer.



Dos personajes bíblicos, Elías y Pedro, tan distantes en el tiempo, comparten experiencias profundamente humanas: entusiasmo, miedo, cansancio y renovación. También hoy atravesamos crisis que ponen a prueba nuestra fe. La creación herida por la explotación y las situaciones de sufrimiento colectivo nos interpelan. Escuchar a Dios en medio de este clamor implica asumir una responsabilidad concreta. No podemos permanecer indiferentes. La fe auténtica se traduce en compromiso con la vida, con la justicia y con el cuidado de nuestro mundo.



RAÍCES DE NUESTRA FE 9 de agosto 2026

 


 


San Cirilo de Jerusalén denuncia la idolatría como una profunda ceguera espiritual. Aunque Dios es infinito, bueno y digno de toda alabanza, el ser humano ha sustituido al Creador por criaturas y objetos materiales, llegando a adorar piedras, árboles, animales, plantas y falsas divinidades. Esta actitud representa una degradación de la dignidad humana, pues se rinde culto a aquello que ha sido creado en lugar de reconocer y adorar al único Dios verdadero.

El autor recuerda que todos los bienes de la creación —el fuego, el vino, el trigo y cuanto sostiene la vida— son dones de Dios, no divinidades. Por ello, invita a abandonar toda forma de idolatría y a dirigir el corazón únicamente hacia el Señor, fuente y origen de toda la creación, reconociendo que solo Él merece la adoración y la gloria.

 

Cfr. San Cirilo de Jerusalén. Catequesis 6, 10

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260809

 


 


San Agustín presenta la barca como símbolo de la Iglesia, que atraviesa el mar de este mundo enfrentando tempestades y vientos contrarios, imagen de las tentaciones y de la acción del diablo. Aunque la Iglesia experimente dificultades, es el lugar seguro donde Cristo acompaña y fortalece a sus discípulos. Por ello, el creyente no debe abandonar la Iglesia, sino permanecer en ella con confianza y perseverancia.

Cuando las fuerzas y capacidades humanas resultan insuficientes para superar las pruebas, la respuesta más eficaz es la oración confiada a Dios, quien conduce la barca hasta el puerto seguro. El verdadero peligro no es la tormenta, sino vivir como si el Señor estuviera ausente, permitiendo que el pecado, la ira o los deseos desordenados ocupen el corazón. Por ello, San Agustín invita a conservar la presencia de Cristo en la vida mediante la fe, la conversión y la pureza del corazón, seguros de que Él nunca abandona a su Iglesia.

 

Cfr. (San Agustín [354 430]. Sermón 75).

XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Domingo 9 de agosto 2026

 


 


Antífona de entrada.

Acuérdate, Señor, de tu alianza, no olvides por más tiempo la suerte de tus pobres. Levántate, Señor, a defender tu causa, no olvides las voces de los que te buscan (Cfr. Sal 73, 20. 19. 22. 23).

 

Gloria.

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

Oración colecta.

Dios todopoderoso y eterno, a quien, enseñados por el Espíritu Santo, invocamos con el nombre de Padre, intensifica en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos entrar en posesión de la herencia que nos tienes prometida. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Monición: El profeta Elías inicia la búsqueda de Dios en el viento, el terremoto y el fuego. Lo encontró en el silencio, como una brisa suave y agradable. Aprendamos dónde encontrar a Dios. Escuchemos.

 

Primera Lectura (1 Re 19, 9. 11-13)

Del primer libro de los Reyes

Al llegar al monte de Dios, el Horeb, el profeta Elías entró en una cueva y permaneció allí. El Señor le dijo: "Sal de la cueva y quédate en el monte para ver al Señor, porque el Señor va a pasar".

Así lo hizo Elías, y al acercarse el Señor, vino primero un viento huracanado, que partía las montañas y resquebrajaba las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Se produjo después un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Luego vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego se escuchó el murmullo de una brisa suave. Al oírlo, Elías se cubrió el rostro con el manto y salió a la entrada de la cueva. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial (Sal 84)

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

L. Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación, y la gloria del Señor habitará en la tierra. / R.

L. La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo. / R.

L. Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas. / R.

 

            Monición: San Pablo quisiera que todos recibieran los beneficios de la redención de Cristo, y escribe que está dispuesto a verse excluido con tal de que sus hermanos de raza la acepten. Escuchemos.

 

Segunda Lectura (Rom 9, 1-5)

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos

Hermanos: Les hablo con toda verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia me atestigua, con la luz del Espíritu Santo, que tengo una infinita tristeza y un dolor incesante tortura mi corazón.

Hasta aceptaría verme separado de Cristo, si esto fuera para bien de mis hermanos, los de mi raza y de mi sangre, los israelitas, a quienes pertenecen la adopción filial, la gloria, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Ellos son descendientes de los patriarcas; y de su raza, según la carne, nació Cristo, el cual está por encima de todo y es Dios bendito por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio (Sal 129, 5)

R. Aleluya, aleluya. Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra.

R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: En el evangelio Pedro confunde a Jesús con un fantasma; duda, se hunde; Cristo le tiende la mano y lo regaña y al final Pedro y sus compañeros concluyen, "Tú eres el Hijo de Dios". Escuchemos.

 

Evangelio (Mt 14, 22-33)

Del santo Evangelio según san Mateo

A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.

 

 

 

 

 

 

Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron, y decían: "¡Es un fantasma!". Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: "Tranquilícense y no teman. Soy yo".

Entonces le dijo Pedro: "Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua". Jesús le contestó: "Ven". Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: "¡Sálvame, Señor!". Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?"

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús diciendo: "Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios".

Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Oremos, hermanos, a nuestro Señor Jesucristo, para que, acordándose de su promesa, escuche la oración de los que nos hemos reunido en su nombre. Oremos diciendo:

TODOS: Santifica, Señor, a tus hermanos.

1.         Por la paz que desciende del cielo, por la unión de las Iglesias y por la salvación de nuestras almas. Roguemos al Señor.

2.         Por los que trabajan por el bien de los pobres, por los que ayudan a los ancianos y por los que cuidan a niños y desvalidos. Roguemos al Señor.

3.         Por los que están abatidos o sometidos a una prueba, por los que están en peligro, por el retorno de los extraviados y por la libertad de los encarcelados. Roguemos al Señor.

4.         Por los que en este momento están orando con nosotros, por los que han pedido nuestras oraciones y por el reposo eterno de nuestros hermanos difuntos. Roguemos al Señor.

Intenciones de la Iglesia local.

Sacerdote: Dios omnipotente y eterno, que con tu poder dominas la creación, escucha nuestras oraciones y haz que te reconozcamos presente y activo en todos los acontecimientos de nuestra historia, para que sepamos así afrontar las pruebas con serenidad y avancemos confiados hacia la paz de tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

Oración sobre las ofrendas.

Recibe benignamente, Señor, los dones de tu Iglesia, y, al concederle en tu misericordia que te los pueda ofrecer, haces al mismo tiempo que se conviertan en sacramento de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

Historia de la salvación

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque naciendo, restauró nuestra naturaleza caída; padeciendo en la cruz, borró nuestros pecados; resucitando de entre los muertos, nos proporcionó el acceso a la vida eterna, y ascendiendo hasta ti, Padre, nos abrió las puertas del Reino de los cielos. Por eso, unidos a la multitud de los ángeles y de los santos, te aclamamos, llenos de alegría: Santo, Santo, Santo...

           

Antífona de la comunión.

Alaba, Jerusalén, al Señor, porque te alimenta con lo mejor de su trigo (Sal 147, 12. 14).

 

Oración después de la comunión. La comunión de tus sacramentos que hemos recibido, Señor, nos salven y nos confirmen en la luz de tu verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Reflexión 20260809


 

jueves, 30 de julio de 2026

Evangelio del 31 de julio 2026 Mateo 13, 54-58

 



En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: "¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?" Y se negaban a creer en él.

Entonces, Jesús les dijo: "Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa". Y no hizo muchos milagros ahí por la incredulidad de ellos.

Reflexión

El pasaje nos muestra cómo la familiaridad excesiva puede convertirse en un obstáculo para reconocer el valor y la profundidad de los demás. Los habitantes de Nazaret se quedaron atrapados en la apariencia exterior y en los antecedentes cotidianos de Jesús ("el hijo del carpintero"), permitiendo que los prejuicios y el escepticismo nublaran su capacidad de asombro.

Esta actitud nos invita a reflexionar sobre nuestra propia mirada: ¿cuántas veces dejamos de valorar el talento, el crecimiento o el mensaje de quienes nos rodean simplemente porque los "conocemos de toda la vida"? Superar la incredulidad requiere una apertura genuina que vaya más allá de lo familiar para descubrir lo extraordinario en lo cotidiano.

 

miércoles, 29 de julio de 2026

Evangelio del 30 de julio 2026 Mateo 13, 47-53

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos se parece también a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.

¿Han entendido todo esto?" Ellos le contestaron: "Sí". Entonces él les dijo: "Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas".

Y cuando acabó de decir estas parábolas, Jesús se marchó de allí.

Reflexión

La parábola de la red y los peces nos invita a reflexionar sobre el sentido de la responsabilidad y el discernimiento en nuestra vida diaria. Así como los pescadores separan lo útil de lo que no sirve al final de la jornada, este pasaje nos recuerda que nuestras acciones tienen un propósito y consecuencias a largo plazo.

Asimismo, la mención del escriba que saca de su tesoro cosas nuevas y antiguas nos enseña a valorar la sabiduría acumulada a lo largo del tiempo sin cerrarnos al aprendizaje constante, integrando la experiencia del pasado con los desafíos del presente.

martes, 28 de julio de 2026

Evangelio del 29 de julio 2026 Juan 11, 19-27

 



En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para consolarlas por la muerte de su hermano Lázaro. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas."

Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará." Marta respondió: "Ya sé que resucitará en la resurrección del último día." Jesús le dijo: "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?" Ella le contestó: "Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, el que tenía que venir al mundo."

Reflexión

El encuentro entre Jesús y Marta en el camino hacia Betania nos invita a reflexionar sobre la fe en medio del dolor humano. Ante la pérdida y el desconsuelo por la muerte de Lázaro, Marta expresa su confianza con total sinceridad, reconociendo el poder de Jesús, aunque inicialmente limitada a una esperanza futura. La respuesta de Jesús —"Yo soy la resurrección y la vida"— traslada esa esperanza abstracta a una presencia viva y transformadora en el presente. La profunda profesión de fe de Marta al final del pasaje nos recuerda que la confianza en Dios no elimina el sufrimiento, pero le da un sentido de eternidad y certeza en los momentos más oscuros.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260802


 

La realidad actual nos sitúa ante un escenario de profunda vulnerabilidad. Las preocupaciones en torno a la seguridad alimentaria, energética y personal ya no son proyecciones lejanas, sino desafíos cotidianos que evidencian la fragilidad de nuestros sistemas globales. 



En la actualidad, las preocupaciones por la seguridad alimentaria, energética y personal son cada vez más urgentes. El crecimiento poblacional y el deterioro ambiental generan incertidumbre. No podemos desligar la fe de estas realidades. Dios sigue bendiciendo generosamente, pero nos invita a asumir responsabilidades concretas: compartir los bienes, evitar el consumo desmedido y cuidar la creación. La solidaridad y el respeto por la creación son condiciones indispensables para que la bendición divina siga dando fruto en medio de nosotros.

RAÍCES DE NUESTRA FE 2 de agosto 2026

 



San Cirilo de Jerusalén enseña que la naturaleza de Dios es infinita e incomprensible para la inteligencia humana. Si el ser humano no puede abarcar plenamente la inmensidad y los misterios de la creación, mucho menos puede comprender al Creador. Dios conoce y gobierna todas las cosas con una sabiduría perfecta, está presente en todo lugar y todo fue creado por medio de Cristo. Ante la grandeza de sus obras y la profundidad de su sabiduría, el hombre solo puede reconocer su propia limitación y contemplar con humildad y admiración el misterio de Dios, cuyos juicios y caminos superan toda comprensión humana.

 

Cfr. (San Cirilo de Jerusalén. Catequesis 6, 4. 9).

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260802

 



San Hilario de Poitiers explica que, al levantar la mirada al cielo antes de multiplicar los panes, Jesús manifiesta que su poder procede del Padre y enseña a los presentes el origen divino de su obra. La multiplicación de los panes no contradice la naturaleza, sino que revela el poder del Creador, quien gobierna y sostiene toda la creación. Así como Dios hace crecer los frutos de la tierra de manera continua e invisible, en este milagro acelera y manifiesta su acción creadora de forma extraordinaria. Ante este misterio, el ser humano no puede comprender plenamente cómo actúa Dios, sino que está llamado a contemplar con admiración la grandeza de su poder.

Cfr. (San Hilario de Poitiers [c. 310-367]. Comentario al Evangelio de Mateo 14, 12).

XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Domingo 2 de Agosto 2026

 



Antífona de entrada.

Dios mío, ven en mi ayuda; Señor, date prisa en socorrerme. Tú eres mi auxilio y mi salvación; Señor, no tardes (Sal 69, 2. 6).

 

Gloria

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

Oración colecta.

Ayuda, Señor, a tus siervos, que imploran tu continua benevolencia, y, ya que se glorían de tenerte como su creador y su guía, renueva en ellos tu obra creadora y consérvales los dones de tu redención. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

            Monición: Dios nos dice a través del Profeta Isaías, "Todos ustedes, los que tienen sed...", acudan a mí y nútranse de mi Amor y mi Verdad. Mi alimento nutre, orienta y le da sentido a su vida. Escuchemos.

 

Primera Lectura (Is 55, 1-3) Del libro del profeta Isaías

Esto dice el Señor: "Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar.

¿por qué gastar el dinero en lo que no es pan y el salario, en lo que no alimenta?

Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos sustanciosos. Préstenme atención, vengan a mí, escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes una alianza perpetua, cumpliré las promesas que hice a David". Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial (Sal 144)

R. Abres, Señor, tu mano y nos sacias de favores.

L. El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas. / R.

L. A ti, Señor, sus ojos vuelven todos y tú los alimentas a su tiempo. Abres, Señor, tus manos generosas y cuantos viven quedan satisfechos. / R.

L. Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. / R.

 

            Monición: San Pablo buscaba la salvación en los 613 mandamientos; cuando se dejó encontrar por Cristo, que sólo le pide "amar a Dios y al prójimo", exclamó, "nadie me separará del amor de Cristo". Escuchemos.

 

Segunda Lectura (Rom 8, 35. 37-39)

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos

Hermanos: ¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada?

Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias a aquel que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni creatura alguna podrá apartamos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio (Mt 4, 4)

R. Aleluya, aleluya. No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios. R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: Hoy son millones de seres humanos los que tienen hambre del Amor y la Palabra de Dios. El mandato que escucharemos en el Evangelio de hoy es para todos los bautizados, "Denles ustedes de comer". Escuchemos.

 

Evangelio (Mt 14, 13-21)

Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.

Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: "Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer". Pero Jesús les replicó: "No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer". Ellos le contestaron: "No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados". Él les dijo: "Tráiganmelos".

Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Invoquemos, hermanos, a Dios Padre, pidámosle que escuche nuestras oraciones y roguémosle con fe que venga en auxilio de nuestras necesidades. Oremos diciendo:

TODOS: Concédenos, Señor, tu Espíritu.

1.         Oremos por el Papa N., por nuestro obispo N., por todos los obispos y sacerdotes, para que el Señor los haga santos y les conceda el espíritu de sabiduría, a fin de que proclamen con rectitud la verdadera palabra. Roguemos al Señor.

2.         Oremos por los que están lejos de sus hogares, por los viajeros y por los que se encuentran en peligro, para que el Señor los aleje de todo mal. Roguemos al Señor.

3.         Oremos por los hombres de todos los pueblos y de todas las religiones, para que el Señor les revele su bondad y dirija su camino hacia el conocimiento de la verdad. Roguemos al Señor.

4.         Oremos por nuestros hermanos que han muerto en el Señor; que Dios perdone sus pecados, acoja sus almas junto a Él y los conduzca al lugar del descanso, la luz y la paz. Roguemos al Señor.

 

Sacerdote: Señor Dios, escucha nuestras oraciones y haz que el pan, que tu providencia multiplica, nuestra caridad lo reparta, y que la participación de tus sacramentos nos abra siempre al diálogo y al servicio de los necesitados. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

Oración sobre las ofrendas.

Santifica, Señor, por tu piedad, estos dones y, al recibir en oblación este sacrificio espiritual, conviértenos para ti en una perenne ofrenda. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

PREFACIO IV PARA LOS DOMINGOS DEL TIEMPO ORDINARIO

Historia de la salvación

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque naciendo, restauró nuestra naturaleza caída; padeciendo en la cruz, borró nuestros pecados; resucitando de entre los muertos, nos proporcionó el acceso a la vida eterna, y ascendiendo hasta ti, Padre, nos abrió las puertas del Reino de los cielos. Por eso, unidos a la multitud de los ángeles y de los santos, te aclamamos, llenos de alegría: Santo, Santo, Santo...

           

Antífona de la comunión.

Nos has enviado, Señor, pan del cielo, que encierra en sí toda delicia, y satisface todos los gustos (Sab 16, 20).

 

Oración después de la comunión.

Acompaña, Señor, con tu permanente auxilio, a quienes renuevas con el don celestial, y, a quienes no dejas de proteger, concédeles ser cada vez más dignos de la eterna redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Reflexión 20260802

 


lunes, 27 de julio de 2026

Evangelio del 28 de julio 2026 Mateo 13, 36-43

 



En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: "Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo".

Jesús les contestó: "El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del demonio; el enemigo que la siembra es el demonio; el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga".

Reflexión

1. La Coexistencia del Bien y el Mal

El texto nos presenta una realidad innegable de nuestra historia y de nuestro propio corazón: el bien y el mal conviven. En el campo del mundo, la buena semilla (los hijos del Reino) y la cizaña (las obras del mal) crecen juntas bajo un mismo cielo. A menudo, esta mezcla nos desconcierta o nos genera impaciencia; querríamos una separación inmediata, una purificación tajante que elimine todo lo injusto de golpe. Sin embargo, la paciencia del Sembrador nos enseña que hay un tiempo para cada cosa y que Dios respeta los procesos de la historia humana, permitiendo un margen para la conversión.

2. La Responsabilidad de Nuestras Elecciones

La parábola nos recuerda que cada acción humana no es neutra. O somos constructores de comunión, justicia y verdad (la buena semilla), o nos dejamos arrastrar por actitudes destructivas, egoístas o engañosas (la cizaña). Jesús pone de relieve la gravedad de inducir al pecado o de sembrar división y maldad. Nos invita a examinarnos interiormente: ¿Qué estamos sembrando en nuestros ambientes cotidianos (la familia, el trabajo, la comunidad)? ¿Dejamos que nuestra vida florezca con los valores del Reino?

3. La Esperanza del Destino Final

El relato no termina en la confusión del campo mezclado, sino que apunta hacia la cosecha definitiva. La justicia de Dios no se olvida; al final, lo falso, lo destructivo y el mal serán apartados, mientras que aquellos que optaron por la rectitud y el bien "brillarán como el sol". Esta promesa es un ancla de esperanza para quienes sufren a causa de la injusticia: el dolor y la oscuridad no tienen la última palabra.

"El que tenga oídos, que oiga." Esta llamada final de Jesús es una invitación a despertar, a no vivir de manera superficial, sino a discernir nuestras acciones con la certeza de que nuestra vida camina hacia la plenitud de la presencia de Dios.

 

 


domingo, 26 de julio de 2026

Evangelio del 27 de julio 2026 Mateo 13, 31-35

 



En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: "El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en su huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas".

Les dijo también otra parábola: "El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar". 

Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.

Reflexión

Las parábolas de la semilla de mostaza y de la levadura, nos invitan a contemplar cómo obran los grandes cambios en la vida y en el mundo: casi siempre desde lo imperceptible.

El poder de lo pequeño: Tanto una diminuta semilla como una pizca de levadura comienzan pasando desapercibidas, sin hacer ruido ni llamar la atención. Sin embargo, contienen una fuerza vital y transformadora capaz de expandirse hasta convertirse en refugio para otros o de impregnar toda la masa.

La paciencia en los procesos: Nos recuerda que los frutos profundos no se consiguen de la noche a la mañana. Exigen tiempo, constancia y un crecimiento silencioso, donde cada pequeño acto cotidiano actúa como esa levadura que va transformando la realidad desde adentro.

¿Qué pequeño propósito o acción silenciosa te gustaría sembrar hoy en tu entorno para ver florecer con el tiempo?

sábado, 25 de julio de 2026

XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Domingo 26 de julio 2026

 





 

Antífona de entrada.

Dios habita en su santuario; él nos hace habitar juntos en su casa; es la fuerza y el poder de su pueblo (Cfr. Sal 67, 6-7. 36).

 

Gloria

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

Oración colecta.

Señor Dios, protector de los que en ti confían, sin ti nada es fuerte ni santo; multiplica sobre nosotros tu misericordia para que, bajo tu dirección, de tal modo nos sirvamos ahora de los bienes pasajeros, que nuestro corazón esté puesto en los bienes eternos. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Monición: Salomón pide el auxilio de Dios para el servicio de autoridad; le pide sabiduría de corazón para distinguir entre el bien y el mal. A Dios le agradó esa petición y además le concede otros beneficios. Escuchemos.

 

Primera Lectura (1 Re 3, 5-13)

Del primer libro de los Reyes

En aquellos días, el Señor se le apareció al rey Salomón en sueños y le dijo: "Salomón, pídeme lo que quieras, y yo te lo daré".

Salomón le respondió: "Señor, tú trataste con misericordia a tu siervo David, mi padre, porque se portó contigo con lealtad, con justicia y rectitud de corazón. Más aún, también ahora lo sigues tratando con misericordia, porque has hecho que un hijo suyo lo suceda en el trono. Sí, tú quisiste, Señor y Dios mío, que yo, tu siervo, sucediera en el trono a mi padre, David. Pero yo no soy más que un muchacho y no sé cómo actuar. Soy tu siervo y me encuentro perdido en medio de este pueblo tuyo, tan numeroso, que es imposible contarlo. Por eso te pido que me concedas sabiduría de corazón para que sepa gobernar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues sin ella, ¿quién será capaz de gobernar a este pueblo tuyo tan grande?"

Al Señor le agradó que Salomón le hubiera pedido sabiduría y le dijo: "Por haberme pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría para gobernar, yo te concedo lo que me has pedido. Te doy un corazón sabio y prudente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Te voy a conceder, además, lo que no me has pedido: tanta gloria y riqueza, que no habrá rey que se pueda comparar contigo". Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial (Sal 118)

R. Yo amo, Señor, tus mandamientos.

L. A mí, Señor, lo que me toca es cumplir tus preceptos. Para mí valen más tus enseñanzas que miles de monedas de oro y plata. / R.

L. Señor, que tu amor me consuele, conforme a las promesas que me has hecho. Muéstrame tu ternura y viviré, porque en tu ley he puesto mi contento. / R.

L. Amo, Señor, tus mandamientos más que el oro purísimo; por eso tus preceptos son mi guía y odio toda mentira. / R.

L. Tus preceptos, Señor, son admirables, por eso yo los sigo. La explicación de tu palabra da luz y entendimiento a los sencillos. / R.

 

 

 

Monición: Dios nos ha predestinado a alcanzar la imagen de su Hijo. Logremos la imagen de Jesucristo conforme caminamos a la vida eterna; es el proyecto del cristiano; en Cristo seremos glorificados. Escuchemos.

 

Segunda Lectura (Rom 8, 28-30)

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos

Hermanos: Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por él, según su designio salvador.

En efecto, a quienes conoce de antemano, los predestina para que reproduzcan en sí mismos la imagen de su propio Hijo, a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestina, los llama; a quienes llama, los justifica; y a quienes justifica, los glorifica.

Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio (Cfr. Mt 11, 25)

R. Aleluya, aleluya. Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R. Aleluya, aleluya.

           

Monición: El evangelio de hoy, a través de tres parábolas, el tesoro, la perla y la red, nos enseña que el Reino de Dios tiene un valor incalculable, y que quien lo descubre, renuncia a todo con tal de poseerlo. Escuchemos.

 

Evangelio (Mt 13, 44-52)

Del santo Evangelio según san Mateo

A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra.

También se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.

¿Han entendido todo esto?" Ellos le contestaron: "Sí". Entonces él les dijo: "Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas".

Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Pidamos, hermanos, el auxilio del Espíritu Santo para que inspire nuestras oraciones y ruegue con nosotros por las necesidades del mundo. Oremos diciendo:

 

TODOS: Danos, Señor, tu amor y escúchanos.

 

1. Para los que empiezan a conocer a Cristo y desean la gracia del bautismo, y para los que preparan el bautismo de sus hijos, pidamos el favor de Dios todopoderoso. Roguemos al Señor.

2. Para nuestra ciudad (nuestro pueblo), para todos los que habitan en ella (él), y para todos los pueblos y naciones, pidamos al Señor paz y prosperidad abundantes. Roguemos al Señor.

3. Para los que persiguen a la Iglesia y para los pecadores que viven intranquilos, pidamos la luz del Espíritu y la gracia de la conversión. Roguemos al Señor.

4. Por los que estamos aquí reunidos y por aquellos por los que queremos rezar, pidamos al Señor que nos guarde a todos en la fe y nos reúna en el reino de su Hijo. Roguemos al Señor.

 

Sacerdote: Señor Dios, que en Cristo nos has hecho descubrir el tesoro escondido y la perla de gran valor, concédenos la luz de tu Espíritu para que, viviendo en medio del mundo, sepamos valorar las riquezas inestimables de tu reino y, para poseerlas, estemos dispuestos a renunciar a todo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

TODOS: Amén.

 

Oración sobre las ofrendas.

Recibe, Señor, los dones que por tu generosidad te presentamos, para que, por el poder de tu gracia, estos sagrados misterios santifiquen toda nuestra vida y nos conduzcan a la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

La creación alaba al Señor

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el ciclo de las estaciones; pero formaste al hombre a tu imagen y semejanza y lo hiciste dueño de un mundo portentoso, para que en tu nombre dominara la creación entera y, al contemplar la grandeza de tus obras, en todo momento te alabara, por Cristo, Señor nuestro. A quien cantan los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la comunión.

Bendice, alma mía, al Señor, y no te olvides de sus beneficios (Sal 102, 2).

 

Oración después de la comunión.


Habiendo recibido, Señor, el sacramento celestial, memorial perpetuo de la pasión de tu Hijo, concédenos que este don, que él mismo nos dio con tan inefable amor, nos aproveche para nuestra salvación eterna. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.