En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos
se parece también a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda
clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se
sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos.
Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los
malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y
la desesperación.
¿Han entendido todo esto?" Ellos le contestaron: "Sí".
Entonces él les dijo: "Por eso, todo escriba instruido en las cosas del
Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su
tesoro cosas nuevas y cosas antiguas".
Y cuando acabó de decir estas parábolas, Jesús se marchó de allí.
Reflexión
La parábola de la red y los peces nos invita a reflexionar sobre el
sentido de la responsabilidad y el discernimiento en nuestra vida diaria. Así
como los pescadores separan lo útil de lo que no sirve al final de la jornada,
este pasaje nos recuerda que nuestras acciones tienen un propósito y
consecuencias a largo plazo.
Asimismo, la mención del escriba que saca de su tesoro cosas nuevas y
antiguas nos enseña a valorar la sabiduría acumulada a lo largo del tiempo sin
cerrarnos al aprendizaje constante, integrando la experiencia del pasado con
los desafíos del presente.

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