miércoles, 30 de septiembre de 2026

Evangelio del 1 de octubre 2026 Lucas 10, 1-12



 

En aquel tiempo, designó el Señor a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: "La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan: 'Que la paz reine en esta casa'. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: 'Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios'.

Pero si entran en una ciudad y no los reciben, salgan por las calles y digan: 'Hasta el polvo de esta ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos, en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca'. Yo les digo que en el día del juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad".

Reflexión

Aspectos importantes de reflexión:

Misión comunitaria: El envío de dos en dos enseña que el camino de la fe y el servicio no se recorre en solitario, sino en fraternidad y apoyo mutuo.

 

Confianza y libertad material: La indicación de viajar ligeros invita a desprenderse de las seguridades materiales y confiar plenamente en la Providencia.

 

Paz como regalo y propuesta: Se ofrece la paz de forma gratuita respetando la libertad de quienes la reciben, sin imponerla por la fuerza.

 

Urgencia del Reino: La encomienda de no distraerse en el camino subraya la prioridad de llevar sanación y anunciar la cercanía de Dios.

Superar la polarización

 

En la pendiente de la polarización social en que nos hemos dejado encerrar tenemos que aprender a sumar en lugar de restar, a multiplicar en lugar de dividir. Las divergencias políticas, los prejuicios y estereotipos no deben prevalecer sobre la convicción de pertenencia a una sola familia humana. La dinámica de la acumulación y el acaparamiento no es conforme al espíritu del Evangelio. Los viñadores, olvidando su papel de administradores, se creen los nuevos dueños sin obligación de rendir cuentas a nadie. Nosotros, como administradores de los dones que Dios nos da, tendremos que rendirle cuentas cuando nos encontremos en su presencia. La vida cristiana es don y tarea. Dios nos bendice con abundantes dones y talentos que no tienen otro sentido que multiplicar las oportunidades de vida digna para muchas personas; Él nos regala para que aprendamos a compartir su amor.

 

La viña del Señor

 

 

¿Alguna vez has sentido que tu vida es como un jardín o una viña que necesita ser cuidada, podada y elevada?

 

En una hermosa reflexión San Basilio Magno, compara el alma humana con una viña amada y protegida por el Creador: cercada por sus mandamientos, custodiada por sus ángeles y sostenida por la comunidad de la Iglesia y los ejemplos de los santos.

 

Dios nos invita a crecer, a entrelazarnos en la caridad con nuestro prójimo y a elevar nuestros deseos hacia el cielo, como vides que trepan buscando las alturas. Sin embargo, para dar un fruto auténtico, también necesitamos ser escardados: limpiar el corazón de cargas inútiles, preocupaciones mundanas, apegos excesivos a las riquezas y la vana gloria.

 

No se trata de vivir con ostentación ni de buscar la falsa alabanza de los demás, sino de dar fruto genuino reservando nuestras obras para el verdadero Propietario de la viña.

 

Para reflexionar hoy: ¿Qué preocupaciones o cargas mundanas necesitas apartar de tu corazón para respirar de nuevo y dar mejores frutos?

 

Cfr. San Basilio Magno [329-379]. Homilía 5 sobre el Hexaemeron, 6

La sabiduría de lo creado

 


 

¿Alguna vez te has preguntado si todo en la naturaleza tiene un propósito, incluso aquello que nos parece dañino o incomprehensible?

 

San Cirilo de Jerusalén nos invita a contemplar la grandeza de la creación y a reconocer el poder del Creador a través de la enorme variedad del mundo natural:

"Por lo variada que es la obra de la creación, entiende el poder del Creador."

 

Él nos recuerda que nuestra falta de conocimiento sobre la utilidad de todas las cosas no hace que los seres creados sean superfluos. Incluso de lo que parece temible —como las serpientes o los leones— podemos ver el orden divino cuando nos acercamos a Él con respeto y confianza.

 

Además, nos deja una profunda enseñanza sobre nosotros mismos: la causa del mal no está en nuestro cuerpo ni en nuestros miembros, sino en cómo decidimos utilizarlos. La verdadera maestría comienza por gobernarnos a nosotros mismos.

 

Para reflexionar hoy: ¿De qué manera puedes valorar mejor la creación que te rodea y ejercer el dominio propio en tu día a día?

 

Cfr. (San Cirilo de Jerusalén. Catequesis 9, 14-15).

XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Domingo 4 de octubre 2026

 



 

Antífona de entrada.

En tu voluntad, Señor, está puesto el universo, y no hay quien pueda resistirse a ella. Tú hiciste todo, el cielo y la tierra, y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres Señor del universo (Cfr. Est 4, 17).

 

Gloria

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

Oración colecta.

Dios todopoderoso y eterno, que en la abundancia de tu amor sobrepasas los méritos y aun los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Monición: El profeta Isaías, con la imagen de una viña, muestra a Dios enamorado y fiel de su pueblo; lo cuida con esmero, pero al momento de la cosecha, queda desilusionado por los frutos agrios que recoge. Escuchemos.

 

Primera Lectura (Is 5, 1-7)

Del libro del profeta Isaías

Voy a cantar, en nombre de mi amado, una canción a su viña. Mi amado tenía una viña en una ladera fértil. Removió la tierra, quitó las piedras y plantó en ella vides selectas; edificó en medio una torre y excavó un lagar. Él esperaba que su viña diera buenas uvas, pero la viña dio uvas agrias.

Ahora bien, habitantes de Jerusalén y gente de Judá, yo les ruego, sean jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más pude hacer por mi viña, que yo no lo hiciera? ¿por qué cuando yo esperaba que diera uvas buenas, las dio agrias?

Ahora voy a darles a conocer lo que haré con mi viña; le quitaré su cerca y será destrozada. Derribaré su tapia y será pisoteada. La convertiré en un erial, nadie la podará ni le quitará los cardos, crecerán en ella los abrojos y las espinas, mandaré a las nubes que no lluevan sobre ella.

Pues bien, la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación preferida. El Señor esperaba de ellos que obraran rectamente y ellos, en cambio, cometieron iniquidades; él esperaba justicia y sólo se oyen reclamaciones. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial (Sal 79)

R. La viña del Señor es la casa de Israel.

L. Señor, tú trajiste de Egipto una vid, arrojaste de aquí a los paganos y la plantaste; ella extendió sus sarmientos hasta el mar y sus brotes llegaban hasta el río. / R.

L. Señor, ¿por qué has derribado su cerca, de modo que puedan saquear tu viña los que pasan, pisotearla los animales salvajes, y las bestias del campo, destrozarla? / R.

L. Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tu viña y visítala; protege la cepa plantada por tu mano, el renuevo que tú mismo cultivaste. / R.

L. Ya no nos alejaremos de ti; consérvanos la vida y alabaremos tu poder. Restablécenos, Señor, Dios de los ejércitos, míranos con bondad y estaremos a salvo. / R.

 

Monición: San Pablo pide a los Filipenses que eleven a Dios oraciones, pero en actitud de gratuidad; les pide también hacer vida las enseñanzas cristianas y lo que le han visto hacer y Dios les dará su paz. Escuchemos.

 

Segunda Lectura (Flp 4, 6-9)

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses

Hermanos: No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Por lo demás, hermanos, aprecien todo lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y merezca elogio. Pongan por obra cuanto han aprendido y recibido de mí, todo lo que yo he dicho y me han visto hacer; y el Dios de la paz estará con ustedes. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio (Cfr. Jn 15, 16)

R. Aleluya, aleluya. Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto y su fruto permanezca. / R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: Jesús denuncia el rechazo que recibe de los viñadores porque les pide el fruto de la viña, siendo el Hijo del dueño. Les anuncia que la viña le será entregada a otro pueblo que dé frutos. Escuchemos.

 

Evangelio (Mt 21, 33-43)

Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: "Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.

Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán'. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: 'Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia'. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.

Ahora díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?" Ellos le respondieron: "Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo".

Entonces Jesús les dijo: "¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?

Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos".

Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

 

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Elevemos, hermanos, nuestra plegaria al Señor con aquella confianza filial que el Espíritu Santo suscita en nuestros corazones. Oremos diciendo:

 TODOS: Danos, Señor, tu amor y escúchanos.

 

1. Para que la Iglesia, mediante la santidad de sus fieles y el celo de sus ministros, anuncie a todos los hombres y realice en todos los pueblos la salvación de Dios. Roguemos al Señor.

2. Para que el Señor ayude a los gobernantes, a fin de que se logre en todas las naciones la paz, el desarrollo, el progreso y la libertad religiosa. Roguemos al Señor.

3.           Para que las naciones que sufren a causa de las guerras vean alejarse de sus pueblos las crueldades, la violencia, la destrucción y las lágrimas. Roguemos al Señor.

4.           Para que el Señor ilumine los ojos de nuestro corazón, a fin de que sepamos descubrir la esperanza de gloria a la que nos ha llamado. Roguemos al Señor. Intenciones de la Iglesia local.

 

Sacerdote: Protege, Señor, con amor constante a tu Iglesia y no abandones la viña que tú mismo has plantado; cultívala con misericordia, enriquécela incesantemente con sarmientos vigorosos y haz que, injertados en Cristo, todos demos frutos abundantes de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

Oración sobre las ofrendas.

Acepta, Señor, el sacrificio que tú mismo nos mandaste ofrecer, y, por estos sagrados misterios, que celebramos en cumplimiento de nuestro servicio, dígnate llevar a cabo en nosotros la santificación que proviene de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

La creación alaba al Señor

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el ciclo de las estaciones; pero formaste al hombre a tu imagen y semejanza y lo hiciste dueño de un mundo portentoso, para que en tu nombre dominara la creación entera y, al contemplar la grandeza de tus obras, en todo momento te alabara, por Cristo, Señor nuestro. A quien cantan los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la comunión.

Bueno es el Señor con los que en él confían, con aquellos que lo buscan (Lam 3, 25).

 

Oración después de la comunión.

Dios omnipotente, saciados con este alimento y bebida celestiales, concédenos ser transformados en aquel a quien hemos recibido en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Reflexión 20261004

 


martes, 29 de septiembre de 2026

Evangelio Lucas: 9, 57-62


    En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, alguien le dijo: “Te seguiré a dondequiera que vayas”. Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza”.

    A otro, Jesús le dijo: “Sígueme”. Pero él le respondió: “Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre”. Jesús le replicó: “Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios”.

    Otro le dijo: “Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia”. Jesús le contestó: “El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios”.

 

Reflexión

El seguimiento radical de un propósito trascendente exige superar tres obstáculos fundamentales:

Aceptar la incertidumbre y renunciar a la falsa seguridad material para asumir el camino con todas sus exigencias.

Actuar con urgencia en el presente, sin poner excusas culturales o personales ni esperar circunstancias perfectas para comprometerse.

Mantener la mirada firme hacia el futuro, evitando que la nostalgia, la duda o las viejas ataduras desvíen el rumbo del proyecto iniciado.

​En conjunto, la enseñanza sintetiza que la entrega verdadera exige una decisión inmediata, incondicional y orientada hacia adelante.

 

Evangelio del 29 de septiembre 2026 Juan 1, 47-51

 



En aquel tiempo, cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: "Este es un verdadero israelita en el que no hay doblez". Natanael le preguntó: "¿De dónde me conoces?" Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera". Respondió Natanael: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel". Jesús le contestó: "Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver". Después añadió: "Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".

 

Reflexión

 

Jesús nos conoce profundamente y ve la autenticidad de nuestro corazón, incluso en los momentos más ocultos de nuestra vida (como Natanael bajo la higuera).

Al sentirse visto y comprendido por Jesús, Natanael pasa del escepticismo a una sincera profesión de fe reconociéndolo como el Hijo de Dios.

La fe no se detiene en lo cotidiano; nos abre a horizontes mayores y a una conexión espiritual profunda con lo divino.

 

 

domingo, 27 de septiembre de 2026

Evangelio del 28 de septiembre 2026 Lucas 9, 46-50

 


 

Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: "El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande".

Entonces, Juan le dijo: "Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros". Pero Jesús respondió: "No se lo prohíban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes".

Reflexión

Este pasaje nos invita a examinar nuestra propia vida. ¿Buscamos el reconocimiento personal o estamos dispuestos a servir desde la sencillez de los pequeños? ¿Somos constructores de puentes que se alegran del bien dondequiera que se manifieste, o caemos en la tentación de excluir a quienes no caminan exactamente igual que nosotros?

 

viernes, 25 de septiembre de 2026

Evangelio del 26 de septiembre 2026 Lucas 9, 43-45

 


 

En aquel tiempo, como todos comentaban admirados los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos: "Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres".

 

Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles. Y tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.

 

Reflexión

 

El pasaje presentado nos invita a reflexionar profundamente sobre la condición humana frente al misterio del dolor, la entrega y los designios de Dios.

Mientras el pueblo comentaba admirado los prodigios y milagros que Jesús realizaba, sus palabras sobre su inminente sufrimiento y entrega generan una barrera en la mente de los discípulos.  

El texto señala que un velo les ocultaba el sentido a los discípulos. A menudo, nuestras propias expectativas de éxito, comodidad o triunfo nos impiden comprender las lecciones más profundas de la vida, que muchas veces pasan por la prueba, la vulnerabilidad y la cruz.  

Los discípulos tenían miedo de interrogar a Jesús acerca de este asunto. Este temor refleja una actitud muy humana: preferimos la incertidumbre o el silencio antes que enfrentar verdades que desafían nuestra seguridad o que nos exigen cambiar nuestra perspectiva. 

 "Aceptar los momentos de prueba y buscar comprender aquello que nos supera, en lugar de apartarnos por miedo, es un paso fundamental en el crecimiento personal y espiritual."

jueves, 24 de septiembre de 2026

Evangelio del 25 de septiembre 2026 Lucas 9, 18-22



 

Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos contestaron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado".

Él les dijo: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Respondió Pedro: "El Mesías de Dios". Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie.

Después les dijo: "Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día".

 

Reflexión

 

El texto nos transporta a un momento íntimo y decisivo entre Jesús y sus discípulos en un lugar solitario. A partir de este pasaje, podemos extraer valiosas enseñanzas para nuestra vida diaria y nuestra propia fe:  

La pregunta fundamental: Jesús no se conforma con lo que la opinión pública dice de Él ("unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías..."). Nos confronta a cada uno con una pregunta directa y personal: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?".

No basta con repetir lo que otros creen; exige una convicción propia.   La respuesta de la fe: Pedro responde reconociéndole como "El Mesías de Dios". Este acto de fe marca un punto de inflexión, aunque, como muestra el relato, comprender el verdadero significado de este título requiere ir más allá de las expectativas humanas de poder o triunfo terrenal.  

El sentido del sufrimiento y la esperanza: Jesús redefine inmediatamente su misión al hablar abiertamente de su sufrimiento, rechazo, muerte y su posterior resurrección al tercer día. Esto nos recuerda que el camino del seguimiento no está exento de dificultades, pero siempre está anclado en la promesa de la renovación y la vida.  

Reflexión 20260927

 


XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Domingo 27 de Septiembre 2026

 



Antífona de entrada.

Todo lo que hiciste con nosotros, Señor, es verdaderamente justo, porque hemos pecado contra ti y hemos desobedecido tus mandatos; pero haz honor a tu nombre y trátanos conforme a tu inmensa misericordia (Dn 3, 31. 29. 30. 43. 42).

 

Gloria

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

Oración colecta.

Señor Dios, que manifiestas tu poder de una manera admirable sobre todo cuando perdonas y ejerces tu misericordia, multiplica tu gracia sobre nosotros, para que, apresurándonos hacia lo que nos prometes, nos hagas partícipes de los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo...

               

Monición: El pueblo, deportado, afirma que Dios es injusto con el castigo, rechazando la conversión predicada por Ezequiel. Dios le pide que revise su conducta y encontrará que Dios siempre es justo. Escuchemos.

 

Primera Lectura (Ez 18, 25-28)

Del libro del profeta Ezequiel

Esto dice el Señor: "Si ustedes dicen: 'No es justo el proceder del Señor', escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?

Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá". Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial (Sal 24)

R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.

L. Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza. / R.

L. Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros. / R.

L. Porque el Señor es recto y bondadoso indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos. / R.

 

Monición: San Pablo nos ofrece un camino de santidad. Pide dejar los privilegios que sólo dividen. "Tengan los mismos sentimientos de Cristo, quien siendo de condición divina se hizo esclavo de todos'.' Escuchemos.

 

Segunda Lectura (Flp 2, 1-11)

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses

Hermanos: Si alguna fuerza tiene una advertencia en nombre de Cristo, si de algo sirve una exhortación nacida del amor, si nos une el mismo Espíritu si ustedes me profesan un afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma. Nada hagan por espíritu de rivalidad ni presunción; antes bien, por humildad, cada uno considere a los demás como superiores a sí mismo y no busque su propio interés, sino el del prójimo. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.

Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, toman- do la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio (Jn 10, 27)

R. Aleluya, aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. Aleluya, aleluya.

                 

Monición: Jesús confronta a los sacerdotes y ancianos sobre su obediencia a Dios. Los llamó Dios y no respondieron. En cambio los pecadores respondieron al llamado de Dios que hizo Juan Bautista. Escuchemos.

 

Evangelio (Mt 21, 28-32)

Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: 'Hijo, ve a trabajar hoy en la viña'. Él le contestó: 'Ya voy, señor', pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: 'No quiero ir', pero se arrepintió y fue. ¿cuál de los dos hizo la voluntad del padre?" Ellos le respondieron: "El segundo".

Entonces Jesús les dijo: "Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él".

Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

 

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Oremos, hermanos, por todos los hombres y por todas sus necesidades, para que a nadie falte nunca la ayuda de nuestra caridad. Oremos diciendo:

TODOS: Escúchanos, Señor, y acrecienta nuestro amor.

1.           Para que el Señor vivifique su Iglesia y le conceda santos y numerosos ministros que iluminen y santifiquen a los fieles. Roguemos al Señor.

2.           Para que Dios conceda a los gobernantes el deseo de ser justos e infunda en los responsables de los pueblos el sentido de la unidad de la familia humana. Roguemos al Señor.

3.           Para que los que buscan a Dios sinceramente encuentren la verdad que desean y, habiéndola encontrado, descansen contemplándola. Roguemos al Señor.

4.           Para que el Señor perdone nuestras culpas, no permita que recaigamos en el pecado y nos libre de una muerte imprevista. Roguemos al Señor.

Sacerdote: Dios nuestro, siempre dispuesto a acoger a los publicanos y pecadores que se convierten y se proponen actuar con justicia y con bondad, escucha las oraciones de tu pueblo y danos un sincero espíritu de penitencia, para que, teniendo los sentimientos propios de Cristo, podamos alcanzar la paz y el perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

Oración sobre las ofrendas.

Concédenos, Dios misericordioso, que nuestra ofrenda te sea aceptable y que por ella quede abierta para nosotros la fuente de toda bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

Las prendas de la Pascua eterna

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. En quien vivimos, nos movemos y existimos; y todavía peregrinos en este mundo, no sólo experimentamos las pruebas cotidianas de tu amor, sino que poseemos ya, en prenda, la vida futura. Porque al poseer las primicias del Espíritu, por el cual resucitaste a Jesús de entre los muertos, esperamos disfrutar eternamente del Misterio Pascual. Por eso, te alabamos con todos los ángeles, y proclamamos tu gloria con alegría, diciendo: Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la comunión.

Recuerda, Señor, la promesa que le hiciste a tu siervo, ella me infunde esperanza y consuelo en mi dolor (Cfr. Sal 118, 49-50).

 

Oración después de la comunión.

Que este misterio celestial renueve, Señor, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que seamos coherederos en la gloria de aquel cuya muerte, al anunciarla, la hemos compartido. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

La verdadera obediencia nace de la conversión

 



La parábola de los dos hijos (Mt 21, 28-32) enseña que lo importante no son las palabras, sino cumplir la voluntad de Dios con las obras. El primer hijo inicialmente se niega a trabajar en la viña, pero después se arrepiente y va; representa a quienes, aunque se han alejado de Dios, cambian de vida y aceptan su llamada. El segundo promete obedecer, pero no cumple; representa a quienes aparentan ser justos y fieles, pero no ponen en práctica la voluntad de Dios.

Jesús aplica esta enseñanza a publicanos y prostitutas, que acogieron el mensaje de Juan y se arrepintieron, y a los fariseos, que, aunque se consideraban cumplidores de la Ley, rechazaron el camino de conversión.

La enseñanza central es clara: Dios mira la conversión y las obras, no solamente las palabras o las apariencias. Siempre es posible arrepentirse, cambiar de camino y comenzar a trabajar en la viña del Señor.

La maravillosa construcción del sol y la creación

 


San Cirilo de Jerusalén utiliza la contemplación del sol y el orden cósmico como prueba evidente de la existencia y sabiduría de Dios Creador frente a los herejes:

 

Poder y aparente tamaño del sol: Aunque a la vista parece un cuerpo pequeño, concentra una energía enorme. Su amanecer es descrito bíblicamente como "un esposo que sale de su alcoba" debido a su serenidad y belleza inicial, mientras que su cénit mediodía destaca por un calor intenso.

 

Trayectoria y estaciones del año: El sol sigue un ordenamiento preciso que beneficia a la humanidad y a la naturaleza:

 

En verano: Su posición elevada alarga los días, favoreciendo el trabajo humano.

 

En invierno: Acorta su carrera para mitigar el frío y alargar las noches, lo que facilita el descanso de las personas y el desarrollo de los frutos en la tierra.

 

En primavera y otoño: Igualan la duración de los días y las noches de manera recíproca.

 

Testimonio contra los herejes: El orden perfecto y continuo de los días y las noches (como proclama el salmista) actúa como un mensaje contundente que demuestra que el universo ha sido creado y ordenado por un único Dios.

 

(San Cirilo de Jerusalén. Catequesis 9, 6).

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260927

 

Hablar de perdón es difícil cuando se sufre. Cuesta ver el amor de Dios en medio del maltrato familiar, la violencia, los conflictos internacionales o domésticos. En el dolor, el rostro del Padre se desdibuja. Por eso, los creyentes debemos ser reflejo de su misericordia a través de nuestra solidaridad y compasión. Actuar con misericordia es actuar con los mismos valores de Dios, por medio de ella mostramos nuestra gratitud por el amor que Dios nos ha dado en la entrega de un corazón, que ama y actúa en favor de los demás.


miércoles, 23 de septiembre de 2026

Evangelio del 24 de septiembre 2026 Lucas 9, 7-9

 



En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Pero Herodes decía: "A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?" Y tenía curiosidad de ver a Jesús.

Reflexión

El texto del Evangelio nos presenta al rey Herodes en un momento de profunda inquietud interior ante la figura y los prodigios de Jesús. Más allá de los rumores y las especulaciones de la gente sobre quién podría ser —si Juan el Bautista resucitado, Elías o algún profeta antiguo—, lo que verdaderamente marca la postura de Herodes es su propia conciencia.  

El peso de la conciencia: Herodes recuerda claramente su pasado y afirma con seguridad: "A Juan yo lo mandé decapitar". Los actos graves que marcan nuestra vida no se borran fácilmente; la culpa o la memoria de las malas acciones siempre dejan una huella profunda en el interior.  

El rey se encuentra confundido y "no sabía a qué atenerse". Su incertidumbre refleja cómo el poder y las decisiones egoístas nublan la capacidad de reconocer la gracia y la verdad cuando se manifiestan cerca. 

Aunque Herodes siente una gran "curiosidad de ver a Jesús", esta inquietud nace de la duda o el morbo, no de un deseo sincero de cambio o arrepentimiento, lo que demuestra que estar cerca de los signos de Dios no basta si el corazón está cerrado.  

martes, 22 de septiembre de 2026

Evangelio del 23 de septiembre 2026 Lucas 9, 1-6



En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos.

Y les dijo: "No lleven nada para el camino: ni bastón, ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas. Quédense en la casa donde se alojen, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si en algún pueblo no los reciben, salgan de ahí y sacúdanse el polvo de los pies en señal de acusación".

Ellos se pusieron en camino y fueron de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio y curando en todas partes.

 

Reflexión

 

El pasaje nos presenta a Jesús enviando a los Doce en una misión crucial: predicar el Reino de Dios, curar a los enfermos y liberar a los necesitados. Sin embargo, lo más llamativo no es la magnitud de la tarea, sino las condiciones del viaje: "No lleven nada para el camino: ni bastón, ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas".

 

Dependencia de Dios: Jesús envía a los discípulos a la misión sin recursos materiales para enseñarles que su verdadera fortaleza radica en la confianza en Dios y en la providencia.

 

Libertad interior: Viajar ligeros de equipaje simboliza el desprendimiento de cargas, ansiedades y seguridades falsas que impiden avanzar con disponibilidad hacia los demás.

 

Resiliencia ante el rechazo: La indicación de sacudirse el polvo de los pies enseña a cumplir la labor con honestidad y a soltar el peso del rechazo ajeno sin amargura.

 

En resumen: El texto invita a examinar nuestro propio "equipaje" diario para aprender a caminar con mayor libertad, confianza y apertura hacia el prójimo.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Evangelio del 22 de septiembre 2026 Lucas 8, 19-21

 



En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: "Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte". Pero él respondió: "Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica".

Reflexión

El pasaje bíblico invita a profundizar en el verdadero significado de la pertenencia y los lazos espirituales.

Jesús no rechaza a su madre ni a sus parientes físicos, sino que aprovecha la ocasión para expandir el concepto de familia más allá de la sangre.  

Para Jesús, los lazos más profundos y duraderos se construyen a través de la escucha activa y la puesta en práctica de la palabra de Dios.

Cualquiera puede formar parte de esta "familia extendida" espiritual, siempre y cuando decida alinear su vida con las enseñanzas divinas.

"Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica."

domingo, 20 de septiembre de 2026

Evangelio del 21 de septiembre 2026 Mateo 9, 9-13

 




 

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió.

Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús los oyó y les dijo: "No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".

Reflexión

Jesús se acerca a Mateo en su mesa de recaudador de impuestos, un lugar donde la sociedad veía deshonestidad y rechazo. En lugar de condenarlo, Jesús lo mira con misericordia y le dice simplemente: "Sígueme". Esto nos enseña que Dios no mira nuestros errores pasados ni nuestras etiquetas, sino nuestro potencial para empezar de nuevo. 

 Al sentarse a comer con publicanos y pecadores, Jesús rompe con los prejuicios de su época. La mesa se convierte en símbolo de comunión, inclusión y fraternidad. Nos recuerda que la comunidad de fe no debe ser un club de "perfectos", sino un hospital de campo para quienes necesitan sanación espiritual.  

La crítica de los fariseos refleja una actitud de rigidez legalista que prioriza las apariencias sobre el amor al prójimo. La respuesta de Jesús —"Yo quiero misericordia y no sacrificios"— nos invita a examinar nuestro propio corazón, recordándonos que los actos de amor y compasión valen mucho más que cualquier cumplimiento superficial de normas.

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

Evangelio del 19 de septiembre 2026 Lucas 8, 4-15

 



En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos otros más se le unían. Entonces les dijo esta parábola: 

"Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, y al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos, y al crecer éstos, los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena, crecieron y produjeron el ciento por uno". Dicho esto, exclamó: "El que tenga oídos para oír, que oiga".

Entonces le preguntaron los discípulos: "¿Qué significa esta parábola?" Y él les respondió: "A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás sólo les hablo en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan.

La parábola significa esto: la semilla es la Palabra de Dios. Lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que, al escuchar la palabra la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre espinos representa a los que escuchan la palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia".

Reflexión

Esta parábola del sembrador nos invita a reflexionar profundamente sobre la recepción y la vivencia de la Palabra de Dios en nuestra vida. Cada tipo de terreno representa diferentes actitudes y disposiciones del corazón humano frente al mensaje divino. 

Esta parábola nos desafía a evaluar nuestro propio corazón y disposición para recibir lo espiritual. Nos invita a preparar un "terreno bueno", libre de obstáculos, para que la semilla de la palabra tome raíz, crezca y dé frutos duraderos en nuestra vida cotidiana.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Evangelio del 18 de septiembre 2026 Lucas 8, 1-3


 


 

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.

 

Reflexión

 

Este pasaje nos invita a examinar cómo incluimos y valoramos a los demás en la construcción de una sociedad más justa. Nos recuerda que el verdadero seguimiento a los valores del Reino de Dios requiere reconocer la dignidad de cada persona, superar prejuicios y ofrecer generosamente lo que somos y tenemos para el bienestar común.