ANTÍFONA DE ENTRADA.
Sírveme de defensa, Dios mío, de roca y fortaleza salvadoras. Tú eres
mi baluarte y mi refugio, por tu nombre condúceme y guíame (Cfr. Sal 30, 34).
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
ORACIÓN COLECTA.
Señor Dios, que prometiste poner tu morada en los corazones rectos y
sinceros, concédenos, por tu gracia, vivir de tal manera que te dignes habitar
en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo...
Monición:
El pueblo de la Biblia se encuentra ante dos opciones, "si tú
quieres", siguen los mandamientos de Dios o las propuestas de la cultura
del mal; por lo tanto, Dios a nadie le ha dado el permiso de pecar. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA (Sir 15, 16-21)
Del libro del Sirácide (Eclesiástico)
Si tú lo quieres, puedes guardar los mandamientos; permanecer fiel a
ellos es cosa tuya. El Señor ha puesto delante de ti fuego y agua; extiende la
mano a lo que quieras. Delante del hombre están la muerte y la vida; le será
dado lo que él escoja.
Es infinita la sabiduría del Señor; es inmenso su poder y él lo ve
todo. Los ojos del Señor ven con agrado a quienes lo temen; el Señor conoce
todas las obras del hombre. A nadie le ha mandado ser impío y a nadie le ha
dado permiso de pecar.
Palabra de Dios.
A. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 118)
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.
L. Dichoso el hombre de conducta intachable, que cumple la ley del
Señor. Dichoso el que es fiel a sus enseñanzas y lo busca de todo corazón. / R.
L. Tú, Señor, has dado tus preceptos para que se observen exactamente.
Ojalá que mis pasos se encaminen al cumplimiento de tus mandamientos. / R.
L. Favorece a tu siervo para que viva y observe tus palabras. Ábreme
los ojos para ver las maravillas de tu voluntad. / R.
L. Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes y yo lo seguiré con
cuidado. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón. / R.
Monición: San Pablo llega a Corinto después del
fracaso de Atenas, en donde predicó a Cristo con sabiduría humana. Ahora
predica una sabiduría divina prevista por Dios para conducirnos a la gloria.
Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA (1 Cor 2, 6-10)
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
Hermanos: Es cierto que a los adultos en la fe les predicamos la
sabiduría, pero no la sabiduría de este mundo ni la de aquellos que dominan al
mundo, los cuales van a quedar aniquilados. Por el contrario, predicamos una
sabiduría divina, misteriosa, que ha permanecido oculta y que fue prevista por
Dios desde antes de los siglos, para conducirnos a la gloria. Ninguno de los
que dominan este mundo la conoció, porque, de haberla conocido, nunca hubieran
crucificado al Señor de la gloria.
Pero lo que nosotros predicamos es, como dice la Escritura, que lo que
Dios ha preparado para los que lo aman, ni el ojo lo ha visto, ni el oído lo ha
escuchado, ni la mente del hombre pudo siquiera haberlo imaginado. A nosotros,
en cambio, Dios nos lo ha revelado por el Espíritu que conoce perfectamente
todo, hasta lo más profundo de Dios. Palabra de Dios. A. Te alabamos Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Cfr. Mt 11, 25)
R. Aleluya, aleluya. Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la
tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R.
Aleluya, aleluya.
Monición: En el evangelio de hoy Jesús afirma que no
vino a anular la ley o los profetas, sino a darles plenitud. El cristiano le da
plenitud al evangelio porque lo aprende, vive y lo comparte. Escuchemos.
EVANGELIO (Mt 5, 17-37)
Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No crean que he
venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles
plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje
de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que
quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el
menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será
grande en el Reino de los cielos. Les aseguro que, si su justicia no es mayor
que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino
de los cielos.
Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate
será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su
hermano, será t, llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano,
será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al
fuego del lugar de castigo.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te
acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu
ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve
luego a presentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas
con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te
metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el
último centavo.
También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió
adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión
de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de
tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano
derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque
más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al
lugar de castigo.
También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un
certificado de divorcio. Pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso
de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio, y el que se
casa con una divorciada comete adulterio.
Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás
al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de
ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra,
porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran
Rey.
Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno
solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no.
Lo que se diga de más, viene del maligno". Palabra del Señor.
A. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios,
Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la
misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los
hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al
tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha
del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino
no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede
del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y
gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa,
católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los
pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Imploremos, hermanos, al Dios de misericordia, para que
escuche nuestras súplicas y digámosle con fe:
TODOS: Escúchanos, Señor, y acrecienta nuestro amor.
1. Por la paz de todo el
mundo, por la prosperidad de las santas Iglesias y por la unión de todos los
hombres. Roguemos al Señor.
2. Por nuestros
gobernantes, para que bajo su dirección tengamos una vida feliz y pacífica.
Roguemos al Señor.
3. Por la conservación de
la naturaleza, por la abundancia de las cosechas y por el progreso del mundo.
Roguemos al Señor.
4. Por nuestros familiares
y amigos que han muerto en la esperanza de la resurrección, para que Dios les
conceda el reposo eterno. Roguemos al Señor.
Intenciones de la Iglesia local.
Sacerdote: Dios nuestro, escucha las oraciones de tu pueblo y concede a
los que hoy nos hemos reunido vivir siempre de acuerdo con las exigencias del
Evangelio, para que seamos signo de reconciliación y de paz para todos los
hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.
Que esta ofrenda, Señor, nos purifique y nos renueve, y se convierta en
causa de recompensa eterna para quienes cumplimos tu voluntad. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
PREFACIO
La creación alaba al Señor
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno. Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el
ciclo de las estaciones; pero formaste al hombre a tu imagen y semejanza y lo
hiciste dueño de un mundo portentoso, para que en tu nombre dominara la
creación entera y, al contemplar la grandeza de tus obras, en todo momento te
alabara, por Cristo, Señor nuestro. A quien cantan los cielos y la tierra, los
ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.
El Señor colmó el deseo de su pueblo; no lo defraudó. Comieron y
quedaron satisfechos (Cfr. Sal 77, 29-30).
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Saciados, Señor, por este manjar celestial, te rogamos que nos hagas
anhelar siempre este mismo sustento por el cual verdaderamente vivimos. Por
Jesucristo, nuestro Señor.