viernes, 24 de abril de 2026

Evangelio del 25 de abril 2026 Marcos 16, 15-20

 



En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Estos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos".

El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.

 

Comentario

 

Este texto nos muestra el momento culminante en que Jesús confía a sus discípulos la misión de anunciar el Evangelio a todo el mundo. Es una invitación a salir, a no quedarse en la comodidad del grupo, sino a llevar la buena noticia a cada rincón de la vida.

Este pasaje nos recuerda que la fe no se guarda, se comparte; y que el poder de Dios acompaña siempre a quienes actúan con amor y valentía. Es el envío que transforma a los seguidores en testigos activos del Reino.

Reflexión 20260426 Creer en Jesucristo no es un cheque en blanco para el fanatismo.

 


UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260426

 


En tiempos donde se propagan formas de fanatismo político y religioso de diversa índole conviene acentuar que, la relación genuina del creyente con Jesucristo no impide vivir la fe en consonancia con el llamado pensamiento crítico. Nuestra fe en la muerte y resurrección de Jesús, lo mismo que la exigencia de vivir relaciones marcadas por la caridad, la justicia y el amor a los necesitados, no nos otorgan ningún aval de superioridad moral sobre los demás, ni nos exentan de traspasar las fronteras de la dignidad humana en ninguna circunstancia. Un verdadero discípulo de Jesús sabe discernir con fe inteligente los llamados que el Señor Jesús le va planteando a lo largo de su existencia. El símil del discípulo con las ovejas no debe entenderse como una espiritualidad favorable a la docilidad acrítica, ni a la manipulación.

 


RAÍCES DE NUESTRA FE 20260426 «Explicación del Símbolo apostólico» (3)

 



«Explicación del Símbolo apostólico» (3). 

Este escrito ambrosiano es un texto recogido por un taquígrafo durante una celebración en la que el Obispo de Milán entregaba el símbolo de la fe a los catecúmenos. La importancia de este texto radica en que los elementos catequéticos muestran una praxis sacramental que tardará en hacerse norma en los sacramentos, cuando la praxis ordinaria era ya el bautismo de los niños. «Por la verdad de este cuerpo se ha hecho como un hombre (Flp 2, 7) pero conserva el privilegio singular de su generación (divina). No ha nacido, por lo tanto, de semen de varón, sino que dice que ha sido generado por el Espíritu Santo de María Virgen. ¿Conoces la prerrogativa del creador celestial? Hecho como hombre para tomar sobre su carne nuestras enfermedades, pero ha venido con el privilegio de su eterna majestad. ¡Recitemos, pues, el símbolo! Éste es el contenido de la Escritura divina. ¿Debemos quizá sobrepasar audazmente los límites establecidos por los apóstoles? ¿Somos tal vez nosotros más prudentes que los apóstoles?» (San Ambrosio [c. 340-3971 Explicación del Símbolo de los Apóstoles 2-3).

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260426

 


El papel de los asalariados en la Iglesia, quienes, a pesar de sus posibles intereses terrenales, son instrumentos a través de los cuales se transmite la voz de Cristo. Aunque los escribas y fariseos (representantes de la enseñanza oficial) puedan tener motivaciones egoístas, la verdad divina puede llegar a través de ellos, ya que enseñan la ley de Dios, aunque a veces su comportamiento no corresponda a lo que predican.

San Agustín hace un llamado a discernir lo bueno de lo malo: los fieles deben aceptar la enseñanza de la ley divina aunque provenga de alguien con malas intenciones. Utiliza la metáfora del racimo de uvas, donde la espina puede estar involucrada en su crecimiento, pero no es la causa de su fruto, ya que este proviene de la raíz de la vid. El mensaje es claro: se debe separar el bien del mal, buscando siempre la raíz de la verdad, que es Cristo. (San Agustín [354-430]. Tratado 46 sobre san Juan).

IV DOMINGO DE PASCUA Domingo 26 de abril 2026

 



 

ANTÍFONA DE ENTRADA.

 La tierra está llena del amor del Señor y su palabra hizo los cielos. Aleluya (Cfr. Sal 32, 5-6).

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA.

Dios todopoderoso y eterno, te pedimos que nos lleves a gozar de las alegrías celestiales, para que tu rebaño, a pesar de su fragilidad, llegue también a donde lo precedió su glorioso Pastor. Él, que vive y reina contigo...

 

            Monición: Cuando la multitud escuchó la Palabra de Jesús, le preguntó a Pedro, ¿qué tenemos que hacer? El primer paso es, conviértanse, bautícense y pónganse a salvo de este mundo corrompido. Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA. (Hech 2, 14. 36-41)

Del libro de los Hechos de los Apóstoles

El día de Pentecostés, se presentó Pedro, junto con los Once, ante la multitud, y levantando la voz, dijo: "Sepa todo Israel con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado".

Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: "¿Qué tenemos que hacer, hermanos?" Pedro les contestó: "Conviértanse y bautícense en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos".

Con éstas y otras muchas razones, los instaba y exhortaba, diciéndoles: "Pónganse a salvo de este mundo corrompido". Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas.

Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL. (Sal 22)

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.

L. El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. / R.

L. Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo, tu vara y tu cayado me dan seguridad. / R.

L. Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. / R.

L. Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término. / R.

 

Monición: Quien hace el bien, tendrá sufrimientos. San Pedro nos exhorta a permanecer firmes porque esto es agradable a Dios y además tenemos el ejemplo de Cristo que lo hizo antes que nosotros. Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA. (1 Pedro 2, 20-25)

De la primera carta del apóstol san Pedro

Hermanos: Soportar con paciencia los sufrimientos que les vienen a ustedes por hacer el bien, es cosa agradable a los ojos de Dios, pues a esto han sido llamados, ya que también Cristo sufrió por ustedes y les dejó así un ejemplo para que sigan sus huellas.

Él no cometió pecado ni hubo engaño en su boca; insultado, no devolvió los insultos; maltratado, no profería amenazas, sino que encomendaba su causa al único que juzga con justicia; cargado con nuestros pecados, subió al madero de la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.

Por sus llagas ustedes han sido curados, porque ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. (Jn IO, 14)

R. Aleluya, aleluya. Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. / R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: El evangelio de hoy nos presenta la imagen de Cristo, Buen Pastor que está atento a sus ovejas, da la vida por ellas y Él mismo explica que es la puerta de acceso al Padre. Escuchemos.

 

EVANGELIO (Jn 10, 1-10)

Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños".

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia". Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL.

Sacerdote: Levantemos, hermanos, nuestros ojos a Cristo, pastor de nuestras almas, y pongamos en sus manos, con toda confianza, las necesidades de los hombres. Digamos con fe:

TODOS: Envíanos tu Espíritu, Señor.

1.         Para que los obispos, presbíteros y diáconos apacienten santamente a los pueblos que tienen encomendados. Roguemos al Señor.

2.         Para que la paz que Jesucristo concedió a los discípulos se arraigue con fuerza en nuestro mundo y se alejen de las naciones el odio y las guerras. Roguemos al Señor.

3.         Para que los enfermos, los pobres y todos los que sufren encuentren en Cristo resucitado luz y esperanza y en nosotros la ayuda que necesitan. Roguemos al Señor.

4.         Para que Dios derrame en todas las familias el espíritu de piedad, de manera que germinen abundantes vocaciones para el servicio de su Iglesia. Roguemos al Señor.

 

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, escucha nuestra oración e infunde en nuestro corazón la sabiduría de tu Espíritu, para que reconozcamos siempre la voz de tu Hijo, el buen pastor, que nos da vida en abundancia. Él, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. / TODOS: Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

Concédenos, Señor, vivir siempre llenos de gratitud por estos misterios pascuales que celebramos, para que, continuamente renovados por su acción, se conviertan para nosotros en causa de eterna felicidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

El Misterio Pascual

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca (en esta noche) (en este día) (en este tiempo), en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida. Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

Ha resucitado el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se entregó a la muerte por su rebaño. Aleluya.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Buen Pastor, vela con solicitud por tu rebaño y dígnate conducir a las ovejas que redimiste con la preciosa sangre de tu Hijo, a las praderas eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

jueves, 23 de abril de 2026

Evangelio del 24 de abril 2026 Juan 6, 52-59

 



En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"

Jesús les dijo: "Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre". Esto lo dijo Jesús, enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm.

 

Comentario

 

Juan 6, 52‑59 nos sitúa en el corazón del misterio cristiano: Jesús se presenta como el pan vivo bajado del cielo, y afirma que quien come su carne y bebe su sangre tiene vida eterna.

Este pasaje provoca desconcierto entre sus oyentes, porque rompe los límites de una fe meramente simbólica o superficial. Jesús no habla de ideas, sino de una comunión real, de una vida que se comparte y transforma desde dentro.

La reflexión que surge es clara: la fe madura no se reduce a comprender, sino a participar; no se alimenta solo de palabras, sino del encuentro con Cristo que se hace alimento y presencia. En tiempos de duda o dispersión, este texto nos recuerda que la fe auténtica se vive en relación, en la entrega y en la comunión que da sentido a toda existencia.