En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran
número, que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus
discípulos:
"Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.
Reflexión
La sinceridad del corazón
Jesús nos invita a cuidarnos de la hipocresía y a vivir con sinceridad, tanto en nuestras palabras como en nuestras acciones. No basta con aparentar bondad ante los demás; lo verdaderamente importante es tener un corazón limpio, honesto y coherente con el Evangelio. Nada permanece oculto para Dios, que conoce nuestras intenciones más profundas. Por eso, estamos llamados a vivir en la verdad, sin máscaras ni engaños, procurando que nuestras palabras reflejen lo que realmente somos. La auténtica fe se demuestra cuando vivimos con transparencia, amor y fidelidad a Dios, incluso cuando nadie nos ve.





