RICARDO HUANTE M.
EVANGELIZACIÓN Y REFLEXIÓN
martes, 26 de mayo de 2026
Evangelio del 27 de Mayo 2026 Marcos 10, 32-45
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban camino de Jerusalén y
Jesús se les iba adelantando. Los discípulos estaban sorprendidos y la gente
que lo seguía tenía miedo. Él se llevó aparte otra vez a los Doce y se puso a
decirles lo que le iba a suceder: "Ya ven que nos estamos dirigiendo a
Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a
los escribas; van a condenarlo a muerte y a entregarlo a los paganos; se van a
burlar de él, van a escupirlo, a azotarlo y a matarlo; pero al tercer día
resucitará".
Entonces se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y
le dijeron: "Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a
pedirte". Él les dijo: "¿Qué es lo que desean?" Le respondieron:
"Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando
estés en tu gloria". Jesús les replicó: "No saben lo que piden.
¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré
bautizado?" Le respondieron: "Sí podemos". Y Jesús les dijo:
"Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo
con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda
no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado".
Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra
Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: "Ya saben
que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los
poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que
quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el
primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha
venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de
todos".
Comentario
El pasaje de Marcos 10, 32-45 muestra a Jesús caminando hacia
Jerusalén, consciente del sufrimiento que le espera, mientras sus discípulos
aún sueñan con honores y poder. Él les enseña que el verdadero camino del Reino
no pasa por dominar, sino por servir.
El Maestro redefine la grandeza: no es la del que manda, sino la del
que se entrega. En su ejemplo, el liderazgo cristiano se convierte en servicio
humilde, donde el amor se mide por la capacidad de ponerse al nivel del otro y
ofrecer la vida por los demás.
lunes, 25 de mayo de 2026
Evangelio del 26 de mayo 2026 Marcos 10, 28-31
En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que
nosotros lo hemos dejado todo para seguirte".
Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o
hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el
Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas,
hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el
otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los
últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros".
Comentario
En este pasaje, Pedro recuerda a Jesús que los discípulos han dejado
todo para seguirlo. Jesús responde asegurando que nadie que renuncie a bienes,
seguridades o afectos por amor a Él y al Evangelio quedará sin recompensa. Sin
embargo, esta recompensa no consiste solo en bienes materiales, sino en una
nueva familia de fe, una vida llena de sentido y la promesa de la vida eterna.
Jesús también advierte que el seguimiento auténtico incluye
dificultades y persecuciones. Ser discípulo no significa una vida cómoda, sino
una vida entregada con confianza en Dios.
La frase final: “Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán
primeros”, invita a la humildad. En el Reino de Dios no cuentan el prestigio,
el poder o las riquezas, sino la fidelidad, el servicio y el amor. Quien se
entrega generosamente a Dios descubre que Él nunca se deja ganar en
generosidad.
domingo, 24 de mayo de 2026
Evangelio del 25 de mayo 2026 Juan 19, 25-34
En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús, su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: "Mujer, ahí está tu hijo". Luego dijo al discípulo: ''Ahí está tu madre". Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.
Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la escritura dijo: "Tengo sed". Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo "Todo está cumplido", e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Entonces, los judíos, como era el día de preparación para la Pascua,
para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado,
porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran
las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las
piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús.
Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas,
sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e
inmediatamente salió sangre y agua.
Comentario
Hoy contemplamos uno de los momentos más profundos de la pasión de Jesús. Al pie de la cruz permanecen María y el discípulo amado, símbolos de la fidelidad que no abandona incluso en el sufrimiento. Jesús entrega a su Madre al discípulo y al discípulo a su Madre, formando una nueva familia unida por la fe.
Cuando Jesús inclina la cabeza y entrega el espíritu, culmina su misión de amor y salvación. Finalmente, del costado abierto por la lanza brotan sangre y agua, signos que la tradición cristiana ha visto como fuente de los sacramentos y de la vida de la Iglesia.
Este pasaje nos invita a permanecer junto a Cristo en los momentos
difíciles, confiando en que de su entrega total nace la vida nueva y la
esperanza para toda la humanidad.
viernes, 22 de mayo de 2026
Evangelio del 23 de mayo 2026 Juan 21, 20-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: "Sígueme". Pedro,
volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús
amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había
preguntado: 'Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?' Al verlo, Pedro le
dijo a Jesús: "Señor, ¿qué va a pasar con éste?" Jesús le respondió:
"Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú,
sígueme".
Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese
discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: 'Si yo
quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?'
Ese es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por
escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras
cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el
mundo los libros que se escribieran.
Comentario
Este pasaje concluye el Evangelio de Juan con una enseñanza muy
importante sobre el seguimiento de Jesús. Pedro, al ver al discípulo amado,
pregunta por su destino. Jesús le responde: “Tú sígueme”, recordándole que lo
esencial no es compararse con los demás, sino ser fiel a la propia vocación.
Con frecuencia nos preocupamos por el camino que Dios ha trazado para
otros, pero el Señor nos invita a concentrarnos en nuestra propia respuesta de
fe. Cada discípulo tiene una misión particular y un modo único de servir al
Reino.
Jesús nos llama a dejar las comparaciones, confiar en el plan que tiene
para cada uno y seguirlo con fidelidad y amor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260524
Demasiadas familias en muchas ciudades de nuestro país viven con las
puertas atrancadas a causa del miedo y la inseguridad. El temor de sufrir una
muerte violenta es una realidad en ciertas regiones de México. La gente ama
vivir en paz y no encuentra la respuesta a sus demandas. Los mexicanos queremos
vivir en paz y nuestros gobernantes no realizan inteligentemente su tarea
principal: proteger la vida de los ciudadanos. Cabe decir que tampoco son los
únicos responsables de este caos violento en que estamos metidos. El relato
evangélico nos recuerda que Jesús nos ha donado su Espíritu para ser mejores
discípulos. La oferta reiterada de la paz es un rasgo característico de Cristo
resucitado. Él saluda a sus discípulos, deseándoles la paz. La auténtica espiritualidad
cristiana nos anima a vivir como constructores de la paz.
RAÍCES DE NUESTRA FE 20260524 Homilía de san Cirilo de Alejandría.
Homilía de san Cirilo de Alejandría.
Esta homilía la pronunció en el
Concilio de Éfeso. En el siguiente texto el Obispo dirige a la Madre de Dios
hermosas y filiales alabanzas: «Salve, María, Madre de Dios, veneradísimo
tesoro de todo el orbe, antorcha inextinguible, corona de la virginidad, trono
de la recta doctrina, templo indestructible, habitáculo de aquel que no puede
ser contenido en lugar alguno, Virgen y Madre por quien se nos ha dado el
llamado en los Evangelios bendito el que viene en nombre del Señor. Salve, tú
que encerraste en tu seno virginal al que es inmenso e inabarcable. Tú, por
quien la Santísima Trinidad es adorada y glorificada. Tú, por quien la cruz
preciosa es celebrada y adorada en todo el mundo. Tú, por quien exulta el
cielo, se alegran los ángeles y arcángeles, huyen los demonios, por quien el
diablo tentador fue arrojado del cielo, y la criatura, caída por el pecado, es
elevada al cielo... ¿Quién de entre los hombres será capaz de alabar como se
merece a María, digna de toda alabanza? Es Virgen y Madre: ¡qué maravilla! Este
milagro me llena de estupor. ¿Quién oyó jamás decir que al constructor de un
templo se le prohíba entrar en él? ¿Quién podrá tachar de ignominia a quien
toma a su propia esclava por Madre? Nosotros hemos de adorar y respetar la
unión del Verbo con la carne, hemos de tener temor de Dios y dar culto a la
Santa Trinidad, hemos de celebrar con nuestros himnos a María, la siempre
Virgen, templo santo de Dios, y a su Hijo, el Esposo de la Iglesia, nuestro Señor
Jesucristo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén».





