En aquel tiempo, después de lavarles los pies a sus discípulos, Jesús
les dijo:
"Yo les aseguro: el sirviente no es más importante que su amo, ni
el enviado es mayor que quien lo envía. Si entienden esto y lo ponen en
práctica, serán dichosos.
No lo digo por todos ustedes, porque yo sé a quiénes he escogido. Pero
esto es para que se cumpla el pasaje de la Escritura, que dice: El que comparte
mi pan me ha traicionado. Les digo esto ahora, antes de que suceda, para que,
cuando suceda, crean que Yo Soy.
Yo les aseguro: el que recibe al que yo envío, me recibe a mí; y el que
me recibe a mí, recibe al que me ha enviado".
Comentario
San Juan nos muestra el corazón del servicio cristiano. Jesús, después
de lavar los pies de sus discípulos, les recuerda que el verdadero discípulo no
busca ser servido, sino servir. “El siervo no es más que su señor” resume una
lógica contracultural: la grandeza no se mide por el poder, sino por la
humildad.
Este pasaje invita a reconocer la dignidad que hay en cada gesto de
entrega. Quien acoge el servicio de otro con gratitud y quien sirve con amor
participa del mismo espíritu de Cristo. Es una llamada a vivir la fe no como
privilegio, sino como misión compartida.





