miércoles, 8 de abril de 2026

 


¿ES EL MUNDO UN PRODUCTO DE LA CASUALIDAD?

 

No. Es Dios, no la casualidad, la causa del mundo. El mundo, ni por su origen, ni por su orden interno y su finalidad, es el producto de factores que actúen «sin sentido».

 

Los cristianos creen que pueden leer la escritura de Dios en su Creación. A los científicos que hablan de que la totalidad del mundo es un proceso casual, sin sentido y sin finalidad, les replicó beato Juan Pablo II en el año 1985:

«Hablar de azar delante de un universo en el que existe tal complejidad en la organización de sus elementos y una intencionalidad tan maravillosa en su vida, sería igual a abandonar la búsqueda de una explicación del mundo como él se nos muestra. De hecho, sería equivalente a aceptar efectos sin causa. Supondría la abdicación de la razón humana, que renunciaría de este modo a pensar y a buscar una solución a los problemas».

Evangelio del 9 de abril 2026 Lucas 24, 35-48

 



Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: "No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo". Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: "¿Tienen aquí algo de comer?" Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.
Después les dijo: "Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos".
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios y el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto".

Comentario

Jesús resucitado que se manifiesta a sus discípulos llenos de miedo y desconcierto. Su primera palabra es de paz: no llega a reprochar, sino a tranquilizar y confirmar la fe. Les muestra sus manos y sus pies, haciéndoles ver que no es un fantasma, sino el mismo que fue crucificado y ahora vive.
Este encuentro transforma la tristeza en alegría, pero también la duda en misión. Jesús abre su mente para comprender las Escrituras y les explica que su pasión y resurrección forman parte del plan de Dios. No se trata solo de creer, sino de entender y dar testimonio.
El texto culmina con un envío: los discípulos son llamados a anunciar la conversión y el perdón de los pecados a todas las naciones. Así, el encuentro con el Resucitado no termina en ellos mismos, sino que los impulsa a ser testigos vivos de su amor y misericordia en el mundo.

martes, 7 de abril de 2026

Evangelio del 8 de abril 2026 Lucas 24, 13-35

 



El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia a un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.
Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: "¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?"
Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?" Él les preguntó: "¿Qué cosa?" Ellos le respondieron: "Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuese el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron".
Entonces Jesús les dijo: "¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?" Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaba a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!"
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: "De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón". Entonces ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
 
Comentario
 
El pasaje nos muestra cómo Jesús resucitado camina junto a sus discípulos aun cuando ellos no lo reconocen. Están tristes y desanimados, pero Él se acerca, escucha su dolor y les explica las Escrituras, iluminando su corazón.
El momento clave llega al partir el pan: entonces se les abren los ojos y descubren que era Jesús. Esto nos enseña que Cristo se hace presente especialmente en la Palabra y en la Eucaristía, y que muchas veces camina con nosotros en lo cotidiano, aunque no lo percibamos.
Finalmente, los discípulos pasan de la tristeza a la alegría y salen a anunciar lo que han vivido. Así también nosotros estamos llamados a reconocer a Jesús en nuestra vida y compartir esa experiencia con los demás.

lunes, 6 de abril de 2026

Evangelio del 7 de abril 2026 Juan 20, 11-18

 



El día de la resurrección, María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: "¿Por qué estás llorando, mujer?" Ella les contestó: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto".
Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie; pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: "Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?" Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: "Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto". Jesús le dijo: "¡María!" Ella se volvió y exclamó: "¡Rabuní!", que en hebreo significa 'maestro'. Jesús le dijo: "Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios'".
María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.
 
Comentario
 
Este pasaje presenta un momento profundamente humano y transformador: María Magdalena pasa del dolor de la pérdida a la alegría del encuentro con el Resucitado. Su llanto junto al sepulcro refleja la confusión y el vacío que deja la muerte, pero también su fidelidad, porque permanece allí cuando otros se han ido.
El detalle clave es que no reconoce a Jesús de inmediato; lo confunde con el jardinero. Esto sugiere que la resurrección no se impone de forma evidente, sino que se descubre en lo cotidiano, cuando el corazón está abierto. Todo cambia cuando Jesús la llama por su nombre: “María”. En ese instante, ella lo reconoce. Es un encuentro personal, íntimo, que muestra que la fe nace de sentirse conocido y llamado.
Finalmente, Jesús la envía a anunciar la noticia a los discípulos. María, que llegó llorando, se convierte en la primera mensajera de la resurrección. El pasaje enseña que el dolor puede transformarse en misión, y que el encuentro con Cristo no se guarda, se comparte.

domingo, 5 de abril de 2026

Evangelio del 6 de abril 2026 Mateo 28, 8-15


 


Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: "No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán".
Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de todo lo ocurrido. Éstos se reunieron con los ancianos, y juntos acordaron dar una fuerte suma de dinero a los soldados, con estas instrucciones: "Digan: 'Durante la noche, estando nosotros dormidos, llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo'. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos arreglaremos con él y les evitaremos cualquier complicación".
Ellos tomaron el dinero y actuaron conforme a las instrucciones recibidas. Esta versión de los soldados se ha ido difundiendo entre los judíos hasta el día de hoy.
 
Comentario
 
El pasaje nos presenta dos actitudes ante la resurrección de Jesús. Por un lado, las mujeres, llenas de temor y alegría, corren a anunciar la Buena Nueva; su encuentro con el Señor resucitado las transforma en testigos valientes. Por otro lado, los guardias y las autoridades prefieren ocultar la verdad, dejándose llevar por el miedo y el interés.
Este texto nos invita a reflexionar: ante la presencia de Dios en nuestra vida, ¿somos como las mujeres que anuncian con alegría, o como quienes esconden la verdad por conveniencia?
La resurrección no solo es un hecho, sino un llamado a vivir con fe y valentía para compartir la verdad, o con miedo que nos lleva a ocultarla.