lunes, 16 de marzo de 2026

¿QUÉ QUIERE DECIR QUE DIOS ES AMOR?

 


Si Dios es amor no hay nada creado que no sea sostenido y abrazado por una benevolencia infinita. Dios no sólo explica que él es amor, sino que lo demuestra: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15,13)

 

Ninguna otra RELIGIÓN dice lo que dice el cristianismo: «Dios es Amor» (1 Jn 4,8.16). La fe se apoya en esta palabra, aunque la experiencia del dolor y del mal en el mundo hace dudar a los hombres si verdaderamente Dios es bueno. Ya en el ANTIGUO TESTAMENTO Dios comunica a su pueblo, por boca del profeta 1saías: «Porque eres precioso ante mí, de gran precio y yo te amo. Por eso entrego regiones a cambio de ti, pueblos a cambio de tu vida. No temas, porque yo estoy contigo» (ls 43, 45a), y añade: «¿puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré. Mira, te llevo tatuada en mis palmas» (ls 49, 1516a), Que este lenguaje sobre el amor divino no son palabras vanas lo demuestra Jesús en la cruz, donde entrega su vida por sus amigos.

Evangelio del 17 de marzo 2026 Juan 5, 1-16

 



Era un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina llamada Betesdá, en hebreo, con cinco pórticos, bajo los cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Al verlo ahí tendido y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: "¿Quieres curarte?" Le respondió el enfermo: "Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logró llegar, ya otro ha bajado antes que yo". Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y anda". Al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

Aquel día era sábado. Por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: "No te es lícito cargar tu camilla". Pero él contestó: "El que me curó me dijo: 'Toma tu camilla y anda'". Ellos le preguntaron: "¿Quién es el que te dijo: 'Toma tu camilla y anda'?" Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: "Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor". Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.

Comentario

Este pasaje de Juan 5, 1-16 revela el poder sanador de Jesús y su compasión por los marginados, pero también marca el inicio del conflicto con las autoridades religiosas por sanar en sábado. Nos invita a reconocer la misericordia divina y a cuestionar estructuras que impiden el bien.

Este texto nos invita a:

Reconocer que Jesús ve nuestra necesidad incluso cuando otros nos ignoran.

Responder con fe a su llamado, aunque no entendamos todo.

Romper con estructuras que limitan el amor y la sanación.

Ser testigos del poder transformador de Cristo, incluso ante la oposición.

Este pasaje es una llamada a la esperanza, a la acción y a la libertad que viene de Dios.

domingo, 15 de marzo de 2026

¿QUÉ QUIERE DECIR QUE DIOS ES LA VERDAD?



«Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna» (1 Jn 1,5). Su palabra es verdad (Prov 8,7; 2 Sam 7,28), y su ley es verdad (Sal 119,142). Jesús mismo garantiza la verdad de Dios, cuando declara ante Pilato: «Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37).

 

No se puede someter a Dios a un procedimiento probatorio, porque la ciencia no puede convertirlo en un objeto verificable. Sin embargo, Dios mismo se somete a un procedimiento probatorio algo especial. Sabemos que Dios es la verdad por la absoluta credibilidad de Jesús. Él es «el Camino, la Verdad y la Vida». Esto lo puede descubrir toda persona que se comprometa con él. Si Dios no fuera «verdadero», la fe y la razón no podrían entablar un diálogo recíproco. Pero ellas pueden entenderse, porque Dios es la verdad y la Verdad es divina.

 


Evangelio del 16 de marzo 2026 Juan 4, 43-54

 



En aquel tiempo, Jesús salió de Samaria y se fue a Galilea. Jesús mismo había declarado que a ningún profeta se le honra en su propia patria. Cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que él había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían estado allí.

Volvió entonces a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía un hijo enfermo en Cafarnaúm. Al oír éste que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que fuera a curar a su hijo, que se estaba muriendo. Jesús le dijo: «Si no ven ustedes señales y prodigios, no creen». Pero el funcionario del rey insistió: «Señor, ven antes de que mi muchachito muera». Jesús le contestó: «Vete, tu hijo ya está sano».

Aquel hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Cuando iba llegando, sus criados le salieron al encuentro para decirle que su hijo ya estaba sano. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Le contestaron: «Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre». El padre reconoció que a esa hora Jesús le había dicho: 'Tu hijo ya está sano', y creyó con todos los de su casa.

Esta fue la segunda señal milagrosa que hizo Jesús al volver de Judea a Galilea.

 

Comentario

 

Este pasaje narra la curación del hijo de un funcionario real. Lo más significativo es que Jesús realiza el milagro a distancia, sin ir hasta el lugar donde está el enfermo.

El centro del relato no es solo la curación, sino la fe. El funcionario confía en la palabra de Jesús cuando Él le dice: “Tu hijo ya está sano”. Sin haber visto todavía el milagro, el hombre cree y regresa a su casa. Después confirma que su hijo sanó exactamente a la hora en que Jesús lo dijo.

viernes, 13 de marzo de 2026

¿POR QUÉ REVELA DIOS SU NOMBRE?

 



 

Dios revela su nombre porque quiere que se le pueda invocar.

 

Dios no quiere mantenerse en el anonimato. No quiere ser adorado como un ser meramente sentido o intuido. Dios quiere ser conocido y ser invocado como el verdadero y el que actúa. En la zarza ardiente, Dios da a conocer su nombre a Moisés: JHWH (Éx 3,14). Dios se hace invocable para su pueblo, pero continúa siendo el Dios escondido, el misterio presente. Por respeto a Dios el pueblo de Israel no pronunciaba (ni pronuncia) el nombre de Dios y lo sustituye por el apelativo Adonai (Señor). Justamente esta palabra es la que usa el NUEVO TESTAMENTO, cuando glorifica a Jesús como verdadero Dios: «Jesús es Señor» (Rom 10,9).

Evangelio del 14 de marzo 2026 Lucas 18, 9-14

 



En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por buenos y despreciaban a los demás:

«Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: 'Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias'.

El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo; lo único que hacía era golpearse el pecho diciendo: 'Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador'.

Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Comentario

Este pasaje nos presenta una poderosa enseñanza sobre la humildad y la verdadera justicia ante Dios. Jesús contrasta dos figuras: el fariseo, que se jacta de sus obras y desprecia a los demás, y el publicano, que reconoce su pecado y clama por misericordia.

“No todo el que se cree justo lo es, y no todo el que se siente indigno está lejos de Dios.” El publicano, por su humildad, “bajó a su casa justificado”, mientras que el fariseo, por su soberbia, no.

Revisemos nuestras actitudes: ¿oramos para exaltarnos o para abrir el corazón a Dios? La verdadera oración nace del reconocimiento de nuestra necesidad y del deseo sincero de conversión.

 

jueves, 12 de marzo de 2026

¿POR QUÉ CREEMOS EN UN SOLO DIOS?

 


Creemos en un solo Dios porque según el testimonio de la Sagrada Escritura sólo hay un Dios y porque, según las leyes de la lógica, tampoco puede haber más que uno.

Si hubiera dos dioses, uno sería el límite del otro; ninguno de los dos sería infinito, ninguno sería perfecto; de modo que ninguno de los dos sería Dios. La experiencia fundamental de Dios que tiene el pueblo de Israel es: «Escucha, Israel: el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo» (Dt 6,4). Una y otra vez los profetas exhortan a abandonar los falsos dioses y a convertirse al único Dios: «Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más» (Is 45,22).