viernes, 16 de octubre de 2026

Fieles a Dios, críticos con el mundo

 

En la lectura del profeta Isaías (45, 1. 4-6), el Señor le habla con claridad a Ciro: «No hay otro Dios fuera de mí». Nosotros profesamos libremente nuestra fe en Dios, pues —como nos recuerda el Apóstol— Cristo Jesús nos liberó para que fuéramos libres.

El Evangelio Mateo (22, 5-21) nos deja una profunda lección: no debemos comprometer de forma ingenua nuestra capacidad crítica; no somos borregos de ningún gobernante ni dirigente. Como discípulos de Jesús, tenemos el deber de disentir y decir «no» a cualquier política pública o práctica social que atente contra los valores cristianos y los ideales humanitarios más auténticos. Nuestra libertad no se sacrifica por ningún proyecto político, ni los cristianos debemos fe ciega a ninguna «causa noble», sea cual sea.

Aunque vivimos en circunstancias muy distintas a las del tiempo de Jesús, mantenemos vivo el núcleo de su sabia respuesta: «Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios».

Hoy, 18 de octubre, al celebrar también el DOMUND, apoyemos la labor de las misiones y los misioneros mediante la oración y acciones concretas.


«Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»

 



¿Cómo equilibrar nuestros deberes como ciudadanos y nuestra fe? Jesús nos da una lección magistral:

1️⃣ Deberes civiles legítimos: Pagar impuestos y respetar a las autoridades es un acto de justicia y responsabilidad civil, pues la moneda lleva la imagen del César (como enseña también San Pablo).

2️⃣ El límite moral y espiritual: La obediencia al Estado aplica a las cosas materiales, pero NUNCA debe atentar contra la fe o la moral. Si una exigencia civil daña la piedad, deja de ser legítima y se convierte en una imposición errónea.

3️⃣ Sabiduría divina: Jesús expone su divinidad al conocer los pensamientos de sus adversarios y dejarlos en silencio, aunque la obstinación de algunos los haga persistir en el error.  

💡 En resumen: Es legítimo cumplir con tus deberes ciudadanos, pero recuerda que tu primera y suprema fidelidad le pertenece siempre a Dios.  

Los Nombres Alegóricos de Cristo según San Cirilo de Jerusalén

 



✨San Cirilo de Jerusalén nos explica que los diversos nombres de Cristo no significan que haya muchos «hijos de Dios», sino que muestran la inmensa riqueza de su amor y salvación:

🚪 Puerta: No de madera, sino una entrada viva que conoce a quienes entran.

🛣️ Camino: No de tierra, sino el sendero espiritual que nos lleva al Padre.

🐑 Cordero y Pastor: Cordero por su entrega y sacrificio humano; Pastor por el cuidado y amor de su divinidad.

🦁 León: No para devorar, sino para defender regiamente a los suyos del mal.

🧱 Piedra Angular: La base firme e inmovible que sostiene nuestra fe.   💡 En conclusión: Cada título revela un rostro de la misma persona: Jesucristo, nuestro Salvador, Guía y Protector.

 

Cfr. (San Cirilo de Jerusalén. Catequesis 10, 3).

Reflexión 20261018

 




XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Domingo Mundial de la Misiones Domingo 18 de octubre 2026






 

Antífona de entrada.

Te invoco, Dios mío, porque tú me respondes; inclina tu oído y escucha mis palabras. Cuídame, Señor, como a la niña de tus ojos y cúbreme bajo la sombra de tus alas (Cfr. Sal 16, 6. 8).

 

Gloria

 

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

Oración colecta.

Dios todopoderoso y eterno, haz que nuestra voluntad sea siempre dócil a la tuya y que te sirvamos con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Monición: Dios habla con toda claridad a través del Pro feta Isaías, "Yo soy el Señor, y no hay otro". Él es el único Dil que está a favor del hombre e inclusive actúa a través de personas paganas. Escuchemos.

 

Primera Lectura (Is 45, 1. 4-6)

Del libro del profeta Isaías

Así habló el Señor a Ciro, su ungido, a quien ha tomado de la mano para someter ante él a las naciones y desbaratar la potencia de los reyes, para abrir ante él los portones y que no quede nada cerrado: "Por amor a Jacob, mi siervo, y a Israel, mi escogido, te llamé por tu nombre y te di un título de honor, aunque tú no me conocieras. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay Dios. Te hago poderoso, aunque tú no me conoces, para que todos sepan, de oriente a occidente, que no hay otro Dios fuera de mí. Yo soy el Señor y no hay otro". Palabra de Dios.

 A. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial (Sal 95) 

R. Cantemos la grandeza del Señor.

L. Cantemos al Señor un canto nuevo, que le cante al Señor toda la tierra. Su grandeza anunciemos a los pueblos; de nación en nación sus maravillas. / R.

L. Cantemos al Señor, porque él es grande, más digno de alabanza y más tremendo que todos los dioses paganos, que ni existen; ha sido el Señor quien hizo el cielo. / R.

L. Alaben al Señor, pueblos del orbe, reconozcan su gloria y su poder y tribútenle honores a su nombre. Ofrézcanle en sus atrios sacrificios. / R.

L. Caigamos en su templo de rodillas. Tiemblen ante el Señor los atrevidos. "Reina el Señor", digamos a los pueblos. Él gobierna a las naciones con justicia. / R.

 

Monición: San Pablo manifiesta alegría y da gracias a Dios por la vida cristiana que se va consolidando en la comunidad de Tesalónica. Esto fue posible por su apertura y la fuerza del Espíritu Santo. Escuchemos.

 

Segunda Lectura (1 Tes 1, 1-5)

De la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses

Pablo, Silvano y Timoteo deseamos la gracia y la paz a la comunidad cristiana de los tesalonicenses, congregada por Dios Padre y por Jesucristo, el Señor.

En todo momento damos gracias a Dios por ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de ustedes, los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.

Nunca perdemos de vista, hermanos muy amados de Dios, que él es quien los ha elegido. En efecto, nuestra predicación del Evangelio entre ustedes no se llevó a cabo sólo con palabras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo, que produjo en ustedes abundantes frutos. Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.

 

O bien, cuando se celebra el Domingo Mundial de las Misiones

 

Segunda Lectura (Ef 3, 2-12)

De la carta del apóstol san Pablo a los efesios

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios, que se me ha confiado en favor de ustedes. Por revelación se me dio a conocer este designio secreto que acabo de exponerles brevemente. Y al leer esto, podrán darse cuenta del conocimiento que tengo del designio secreto de Dios realizado en Cristo.

Éste es un designio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, pero que ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: es decir, que por el Evangelio, también los paganos son coherederos de la misma herencia, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo. Y yo he sido constituido servidor de este Evangelio por un don gratuito de Dios, que me ha sido concedido con toda la eficacia de su poder.

A mí, el más insignificante de todos los fieles, se me ha dado la gracia de anunciar a los paganos la incalculable riqueza que hay en Cristo, y dar a conocer a todos cómo va cumpliéndose este designio de salvación, oculto desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.

Él lo dispuso así, para que la multiforme sabiduría de Dios sea dada a conocer ahora, por medio de la Iglesia, a los espíritus celestiales, según el designio eterno realizado en Cristo Jesús, nuestro Señor, por quien podemos acercarnos libre y confiadamente a Dios, por medio de la fe en Cristo. Palabra de Dios

A. Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio (Cfr. Flp 2, 15. 16)

Aleluya, aleluya. Iluminen al mundo con la luz del Evangelio reflejada en su vida.

R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: Jesús enfrenta una pregunta llena de hipocresía sobre el pago del tributo al Cesar; sus adversarios quedaron confundidos ante la respuesta, "den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". Escuchemos.

 

Evangelio (Mt 22, 15-21)

Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.

 

En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo.

Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: "Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?".

Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: "Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo". Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: "¿De quién es esta imagen y esta inscripción?". Le respondieron: "Del César". Y Jesús concluyó: "Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

 

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Oremos, hermanos, al Señor, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Oremos diciendo:

               

TODOS: Santifica, Señor, a tus hermanos.

 

1.           Para que el Espíritu Santo fortalezca a los obispos y a los presbíteros de los países de misión y los asista de manera que conduzcan sus jóvenes Iglesias hacia una verdadera madurez cristiana. Roguemos al señor.

2.           Para que el Señor infunda su Espíritu Santo en los misioneros y haga que su apostolado y su testimonio sean verdaderamente evangélicos y no de sabiduría únicamente humana. Roguemos al Señor.

3.           Para que los cristianos que viven en países de misión den un testimonio verdadero de amor a Jesucristo, se sientan ricos por el conocimiento del Evangelio y no se avergüencen nunca de su pobreza humana. Roguemos al Señor.

4.           Para que nosotros y los miembros de nuestras comunidades consideremos, como parte integrante de nuestra fe, la solicitud apostólica de transmitir la luz y la alegría del Evangelio al mundo no cristiano. Roguemos al Señor.

 

Sacerdote: Señor Jesucristo, escucha nuestra oración y haz que sean muchos los que tengan un amor tan grande que estén dispuestos, como tú, a entregar la propia vida por los hermanos para anunciarles el Evangelio de salvación. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. TODOS: Amén.

 

Oración sobre las ofrendas.

Concédenos, Señor, el don de poderte servir con libertad de espíritu, para que, por la acción purificadora de tu gracia, los mismos misterios que celebramos nos limpien de toda culpa. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

La salvación por la obediencia de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque tu amor al mundo fue tan misericordioso, que no sólo nos enviaste como Redentor a tu propio Hijo, sino que lo quisiste en todo semejante a nosotros, menos en el pecado, para poder así amar en nosotros lo que en él amabas. Y con su obediencia nos devolviste aquellos dones que por la desobediencia del pecado habíamos perdido. Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos, diciendo: Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la comunión.

Los ojos del Señor están puestos en sus hijos, en los que esperan en su misericordia; para librarlos de la muerte, y reanimarlos en tiempo de hambre (Cfr. Sal 32, 18-19).

 

Oración después de la comunión.

Te rogamos, Señor, que la frecuente recepción de estos dones celestiales produzca fruto en nosotros y nos ayude a aprovechar los bienes temporales y alcanzar con sabiduría los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Evangelio del 17 de octubre 2026 Lucas 12, 8-12

 

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que a todo aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel que me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios.

A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero a aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. 

Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir".


Comentario


Este evangelio nos invita a vivir una fe valiente y auténtica. Jesús nos recuerda que seguirlo no consiste solo en creer en el corazón, sino también en dar testimonio de Él con nuestras palabras, decisiones y obras, incluso cuando hacerlo resulte difícil o impopular.

También nos enseña a confiar en la acción del Espíritu Santo. Ante los desafíos, las críticas o las pruebas de la vida, no estamos solos. Dios acompaña a quienes permanecen fieles y les concede la sabiduría necesaria para actuar y hablar con verdad.

La blasfemia contra el Espíritu Santo nos advierte del peligro de cerrar el corazón a la gracia de Dios. Mientras exista apertura al arrepentimiento, siempre hay camino de perdón; pero quien rechaza continuamente la luz y la verdad dificulta su propio encuentro con la misericordia divina.

Reflexión: Reconocer a Cristo cada día no siempre exige grandes discursos; muchas veces basta con vivir con honestidad, amor, justicia y misericordia. Allí donde damos testimonio de estos valores, el Espíritu Santo habla a través de nosotros.

 

jueves, 15 de octubre de 2026

Evangelio del 16 de octubre 2026 Lucas 12, 1-7


 


En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número, que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:

"Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.

Reflexión

La sinceridad del corazón

Jesús nos invita a cuidarnos de la hipocresía y a vivir con sinceridad, tanto en nuestras palabras como en nuestras acciones. No basta con aparentar bondad ante los demás; lo verdaderamente importante es tener un corazón limpio, honesto y coherente con el Evangelio. Nada permanece oculto para Dios, que conoce nuestras intenciones más profundas. Por eso, estamos llamados a vivir en la verdad, sin máscaras ni engaños, procurando que nuestras palabras reflejen lo que realmente somos. La auténtica fe se demuestra cuando vivimos con transparencia, amor y fidelidad a Dios, incluso cuando nadie nos ve.