jueves, 12 de marzo de 2026

¿POR QUÉ CREEMOS EN UN SOLO DIOS?

 


Creemos en un solo Dios porque según el testimonio de la Sagrada Escritura sólo hay un Dios y porque, según las leyes de la lógica, tampoco puede haber más que uno.

Si hubiera dos dioses, uno sería el límite del otro; ninguno de los dos sería infinito, ninguno sería perfecto; de modo que ninguno de los dos sería Dios. La experiencia fundamental de Dios que tiene el pueblo de Israel es: «Escucha, Israel: el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo» (Dt 6,4). Una y otra vez los profetas exhortan a abandonar los falsos dioses y a convertirse al único Dios: «Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más» (Is 45,22).

 

Evangelio del 13 de marzo 2026 Marcos 12, 28-34

 


En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» Jesús le respondió: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que éstos».

El escriba replicó: «Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios».

Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios». Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Comentario

Este pasaje muestra que toda la ley se resume en el amor. No se trata solo de cumplir normas externas, sino de vivir una relación profunda con Dios que se refleje en el trato hacia los demás. Cuando una persona ama verdaderamente a Dios, ese amor se manifiesta en respeto, compasión y servicio al prójimo.

Jesús termina reconociendo que el escriba ha entendido bien, que comprender y vivir el amor es acercarse al Reino de Dios.

RAíCES DE NUESTRA FE Los Credos de la Iglesia


 



El Credo de Atanasio 2.

Este Credo es uno de los símbolos de la fe aprobados por nuestra Iglesia. Es una clara exposición de las doctrinas de la Trinidad y de la Encarnación, con una referencia a varios otros dogmas: «Así el Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios. Y, sin embargo, no son tres dioses, sino un solo Dios. Así también el Padre es el Señor, el Hijo es el Señor, y el Espíritu Santo es el Señor. Y, sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor. Pues, así como la cristiana verdad nos compele a reconocer que cada Persona por sí misma es Dios y Señor, asimismo la religión católica nos prohíbe decir que hay tres dioses y tres señores. El Padre no fue hecho por nadie, ni creado, ni engendrado. El Hijo es solo del Padre, no hecho, ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo, no fue hecho, ni creado, sino que procede de Ellos. Por lo tanto, hay un solo Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos; un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos. Y en esta Trinidad ninguno va antes o después del otro, ninguno es mayor o menor que el otro, sino que las tres Personas son entre sí coeternas e iguales; de modo, que, como se dijo antes, se debe adorarla Unidad en Trinidad y la Trinidad en Unidad. El que quiera, pues, salvarse, debe pensar así sobre la Trinidad». Este Credo lleva el nombre de San Atanasio de Alejandría (296-375), pero la historicidad de su autoría es dudosa. Se piensa que el texto es del siglo VII. El credo Atanasiano establece la necesidad de creer en la fe católica para la salvación. El Credo cierra con las palabras: «Ésta es la fe católica y el que no la creyere fiel y firmemente, no podrá salvarse».

 

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260315


 

«Vino el Señor, y ¿qué hizo? Grande es el misterio que manifiesta, Escupió en la tierra y con su saliva hizo lodo; porque el Verbo se hizo carne. Y ungió los ojos del ciego. Estaba ungido, y aún no veía, Le envió a la piscina de Siloé. Tuvo cuidado el evangelista de manifestarnos el nombre de esta piscina, diciendo que significa "Enviado". Ya sabéis quién es el enviado. Si él no hubiese sido enviado ninguno de nosotros hubiese sido libertado de la iniquidad. Lav los ojos en aquella piscina que quiere decir enviado, es decir, fu bautizado en Cristo. Pues sí, cuando en cierto modo le bautizó en sí mismo, entonces le iluminó, podemos decir que, cuando le untó los ojos, le hizo catecúmeno. De varios modos puede ser expuesto y explicada la profundidad de tan grande sacramento, pero baste esto a vuestra caridad. Ya habéis oído un gran misterio. Pregunta a un hombre: ¿Eres cristiano? Te responde que no. ¿Eres pagan o judío? Si te contesta que no, le vuelves a preguntar: ¿Eres catecúmeno o fiel? Si dice que es catecúmeno, está untado, aún n está lavado. ¿Por quién está untado? Pregúntale y te responder Pregúntale en quién cree. Por el hecho de ser catecúmeno dirá: en Cristo. Notad que ahora hablo a los fieles y a los catecúmenos ¿Qué dije del lodo y de la saliva? Que el Verbo se hizo carne. Es se dice también a los catecúmenos; pero no les basta el haber sido ungidos; corran a lavarse si quieren ver» (San Agustín [35 430]. Tratado 14 sobre el Evangelio de Juan).

IV DOMINGO DE CUARESMA Domingo 15 de marzo 2026

 


 


ANTÍFONA DE ENTRADA

Alégrate, Jerusalén, y que se reúnan cuantos la aman. Compartan su alegría los que estaban tristes, vengan a saciarse con su felicidad (Cfr. Is 66, 10-11).

 

No se dice Gloria

 

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que por tu Palabra realizas admirablemente la reconciliación del género humano, concede al pueblo cristiano prepararse con generosa entrega y fe viva a celebrar las próximas fiestas de la Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Monición: En la primera lectura escucharemos cómo Dios unge rey a David, a través de Samuel, quien es el más pequeño de los hijos de Jesé. Recibe el Espíritu que lo acompaña y le da fuerza para cumplir su misión. Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA

(1 Sam 16, 1. 6-7. 10-13) Del primer libro de Samuel

En aquellos días, dijo el Señor a Samuel: "Ve a la casa de Jesé, en Belén, porque de entre sus hijos me he escogido un rey. Llena, pues, tu cuerno de aceite para ungirlo y vete".

Cuando llegó Samuel a Belén y vio a Eliab, el hijo mayor de Jesé, pensó: "Éste es, sin duda, el que voy a ungir como rey". Pero el Señor le dijo: "No te dejes impresionar por su aspecto ni por su gran estatura, pues yo lo he descartado, porque yo no juzgo como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones".

Así fueron pasando ante Samuel siete de los hijos de Jesé; pero Samuel dijo: "Ninguno de éstos es el elegido del Señor". Luego le preguntó a Jesé: "¿Son éstos todos tus hijos?" Él respondió: "Falta el más pequeño, que está cuidando el rebaño". Samuel le dijo: "Hazlo venir, porque no nos sentaremos a comer hasta que llegue". Y Jesé lo mandó llamar.

El muchacho era rubio, de ojos vivos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: "Levántate y úngelo, porque éste es". Tomó Samuel el cuerno con el aceite y lo ungió delante de sus hermanos. A partir de aquel día, el espíritu del Señor estuvo con David. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial (Sal 22)

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

L. El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. / R.

L. Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tl vara y tu cayado me dan seguridad. / R.

L. Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. / R.

L. Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vid ¿y viviré en la casa del Señor por años sin término. / R.

 

Monición: San Pablo nos exhorta a vivir una vida nueva y comprometida y ser luz en la sociedad, pues quien recibió la luz de Cristo no tiene nada que ver con las obras de las tinieblas. Escuchemos.

 

Segunda Lectura (Ef 5, 8-14)

De la carta del apóstol san Pablo a los efesios

Hermanos: En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos Señor, son luz. Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz. Los frutos de la luz sc la bondad, la justicia y la verdad. Busquen lo que es agradable al Señor v tomen parte en las obras estériles de los que son tinieblas.

Al contrario, repruébenlas abiertamente; porque, si bien las cosas q ellos hacen en secreto da vergüenza aun mencionarlas, al ser reprobad abiertamente, todo queda en claro, porque todo lo que es iluminado por la luz se convierte en luz.

Por eso se dice: Despierta, tú que duermes; levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio (Jn 8, 12)

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

 

Monición: En el evangelio de hoy, con la curación del ciego de nacimiento, se nos ofrece una hermosa catequesis sobre Jesús, el Hijo de Dios: Jesús es la Luz del mundo que disipa las tinieblas. Escuchemos.

 

EVANGELIO (Jn 9, 1-41)

Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús vio al pasar a un ciego de nacimiento, y sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quién pecó para que éste naciera ciego, él o sus padres?". Jesús respondió: "Ni él pecó, ni tampoco sus padres. Nació así para que en él se manifestaran las obras de Dios. Es necesario que yo haga las obras del que me envió, mientras es de día, porque luego llega la noche y ya nadie puede trabajar. Mientras esté en el mundo, yo soy la luz del mundo".

Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo: "Ve a lavarte en la piscina de Siloé" (que significa 'Enviado'). Él fue, se lavó y volvió con vista.

Entonces los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, preguntaban: "¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?" Unos decían: "Es el mismo". Otros: "No es él, sino que se le parece". Pero él decía: "Yo soy". Y le preguntaban: "Entonces, ¿cómo se te abrieron los ojos?" Él les respondió: "El hombre que se llama Jesús hizo lodo, me lo puso en los ojos y me dijo: 'Ve a Siloé y lávate'. Entonces fui, me lavé y comencé a ver". Le preguntaron: "¿En dónde está él?". Les contestó: "No lo sé".

Llevaron entonces ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaron cómo había adquirido la vista. Él les contestó: "Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo". Algunos de los fariseos comentaban: "Ese hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado". Otros replicaban: "¿Cómo puede un pecador hacer semejantes prodigios?". Y había división entre ellos. Entonces volvieron a preguntarle al ciego: "Y tú, ¿qué piensas del que te abrió los ojos?" Él les contestó: "Que es un profeta".

Pero los judíos no creyeron que aquel hombre, que había sido ciego, hubiera recobrado la vista. Llamaron, pues, a sus padres y les preguntaron: "¿Es éste su hijo, del que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?" Sus padres contestaron: "Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Cómo es que ahora ve o quién le haya dado la vista, no lo sabemos. Pregúntenselo a él; ya tiene edad suficiente y responderá por sí mismo". Los padres del que había sido ciego dijeron esto por miedo a los judíos, porque éstos ya habían convenido en expulsar de la sinagoga a quien reconociera a Jesús como el Mesías. Por eso sus padres dijeron: 'Ya tiene edad; pregúntenle a él'.

Llamaron de nuevo al que había sido ciego y le dijeron: "Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador". Contestó él: "Si es pecador, yo no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo". Le preguntaron otra vez: 64            Domingo 15 de Marzo "¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?" Les contestó: "Ya se lo dije a ustedes y no me han dado crédito. ¿para qué quieren oírlo otra vez? ¿Acaso también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?" Entonces ellos lo llenaron de insultos y le dijeron: "Discípulo de ése lo serás tú. Nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios. Pero ése, no sabemos de dónde viene".

Replicó aquel hombre: "Es curioso que ustedes no sepan de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero al que lo teme y hace su voluntad, a ese sí lo escucha. Jamás se había oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder". Le replicaron: "Tú eres puro pecado desde que naciste, ¿cómo pretendes darnos lecciones?". Y lo echaron fuera.

Supo Jesús que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró, le dijo: "¿Crees tú en el Hijo del hombre?". Él contestó: "¿y quién es, Señor, para que yo crea en él?". Jesús le dijo: "Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ése es". Él dijo: "Creo, Señor". Y postrándose, lo adoró.

Entonces le dijo Jesús: "Yo he venido a este mundo para que se definan los campos: para que los ciegos vean, y los que ven queden ciegos". Al oír esto, algunos fariseos que estaban con él le preguntaron: "¿Entonces también nosotros estamos ciegos?". Jesús les contestó: "Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen que ven, siguen en su pecado".

Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

CREDO de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

 

Sacerdote: Oremos, hermanos, al Señor, que no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y pidámosle que tenga misericordia de su pueblo penitente, diciendo:

TODOS: Escúchanos, Señor, por tu misericordia.

1.         Para que Dios aumente la fe y fortalezca la voluntad de los que se preparan a recibir en estos días cuaresmales el sacramento de la penitencia y les conceda un verdadero arrepentimiento de sus culpas. Roguemos al Señor.

2.         Para que el Señor abra la inteligencia y el corazón de los incrédulos, de manera que lleguen al conocimiento de la verdad, y en la fe encuentren aquel descanso que tanto desea su corazón. Roguemos al Señor.

3.         Para que Dios conceda su ayuda a los enfermos, a los pobres, a los que se sienten tentados y a todos aquellos que con su sufrimiento participan de la cruz de Cristo. Roguemos al Señor.

4.         Para que todos nosotros perseveremos en el esfuerzo cuaresmal y lleguemos, purificados e iluminados, a las fiestas de Pascua que se acercan. Roguemos al Señor.

Intenciones de la Iglesia local.

Sacerdote: Dios nuestro, que conoces hasta lo más recóndito de nuestro corazón, no permitas que nos domine el poder de las tinieblas, antes bien abre nuestros ojos a la luz del Espíritu, para que podamos ver a aquel que has enviado para iluminar al mundo y creamos únicamente en él, Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. TODOS: Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS. Te presentamos, Señor, llenos de alegría, estas ofrendas para el sacrificio redentor, y pedimos tu ayuda para celebrarlo con fe sincera y ofrecerlo dignamente por la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

 

PREFACIO IV DE CUARESMA Los frutos del ayuno

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque con el ayuno corporal, refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos fortaleces y recompensas, por Cristo, Señor nuestro. Por él, celebran tu majestad los ángeles, te adoran las dominaciones, se estremecen las potestades. Te celebran, unidos en la alegría, los cielos, las virtudes celestiales y los bienaventurados serafines. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

El Señor me puso lodo sobre los ojos; entonces fui, me lavé, comencé a ver y creí en Dios (Cfr. Jn 9, 11. 38).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Señor Dios, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con el resplandor de tu gracia, para que podamos siempre pensar lo que es digno y grato a tus ojos y amarte con sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO

Protege, Señor, a quienes te invocan, ayuda a los débiles y reaviva siempre con tu luz a quienes caminan en medio de las tinieblas de la muerte; concédeles que, liberados por tu bondad de todos los males, alcancen los bienes supremos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260315

En esta cultura de las "noticias falsas" y del predominio de la emotividad y la credulidad, se nos complica aceptar o siquiera buscar la verdad. Damos por descontado que nosotros disponemos de la verdad completa. Cuando estas actitudes se entrometen en el ámbito religioso resultan más perjudiciales. La cerrazón que exhiben los dirigentes de Israel no ha desaparecido. Las circunstancias y los fanáticos son otros, pero seguimos observando situaciones de polarización y conflicto entre personas que defienden formas de entender la familia, las relaciones económicas, la educación de manera muy dispar. Los rasgos del fanatismo derivan de la superioridad moral. Los fariseos descalifican como hereje a Jesús por violentar el sábado y al ciego que pedía limosna, por descifrar la salvación de Dios con otros criterios. ¡Vaya ironía! Los ciegos alegamos disponer de vista y estamos queriendo abrir los ojos de quienes realmente ven.

Un espejo de nuestras patologías sociales modernas es creer que ya poseemos la verdad absoluta nos impide buscarla. Reflexión 20260315