miércoles, 30 de septiembre de 2026

Evangelio del 1 de octubre 2026 Lucas 10, 1-12



 

En aquel tiempo, designó el Señor a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: "La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan: 'Que la paz reine en esta casa'. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: 'Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios'.

Pero si entran en una ciudad y no los reciben, salgan por las calles y digan: 'Hasta el polvo de esta ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos, en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca'. Yo les digo que en el día del juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad".

Reflexión

Aspectos importantes de reflexión:

Misión comunitaria: El envío de dos en dos enseña que el camino de la fe y el servicio no se recorre en solitario, sino en fraternidad y apoyo mutuo.

 

Confianza y libertad material: La indicación de viajar ligeros invita a desprenderse de las seguridades materiales y confiar plenamente en la Providencia.

 

Paz como regalo y propuesta: Se ofrece la paz de forma gratuita respetando la libertad de quienes la reciben, sin imponerla por la fuerza.

 

Urgencia del Reino: La encomienda de no distraerse en el camino subraya la prioridad de llevar sanación y anunciar la cercanía de Dios.

Superar la polarización

 

En la pendiente de la polarización social en que nos hemos dejado encerrar tenemos que aprender a sumar en lugar de restar, a multiplicar en lugar de dividir. Las divergencias políticas, los prejuicios y estereotipos no deben prevalecer sobre la convicción de pertenencia a una sola familia humana. La dinámica de la acumulación y el acaparamiento no es conforme al espíritu del Evangelio. Los viñadores, olvidando su papel de administradores, se creen los nuevos dueños sin obligación de rendir cuentas a nadie. Nosotros, como administradores de los dones que Dios nos da, tendremos que rendirle cuentas cuando nos encontremos en su presencia. La vida cristiana es don y tarea. Dios nos bendice con abundantes dones y talentos que no tienen otro sentido que multiplicar las oportunidades de vida digna para muchas personas; Él nos regala para que aprendamos a compartir su amor.

 

La viña del Señor

 

 

¿Alguna vez has sentido que tu vida es como un jardín o una viña que necesita ser cuidada, podada y elevada?

 

En una hermosa reflexión San Basilio Magno, compara el alma humana con una viña amada y protegida por el Creador: cercada por sus mandamientos, custodiada por sus ángeles y sostenida por la comunidad de la Iglesia y los ejemplos de los santos.

 

Dios nos invita a crecer, a entrelazarnos en la caridad con nuestro prójimo y a elevar nuestros deseos hacia el cielo, como vides que trepan buscando las alturas. Sin embargo, para dar un fruto auténtico, también necesitamos ser escardados: limpiar el corazón de cargas inútiles, preocupaciones mundanas, apegos excesivos a las riquezas y la vana gloria.

 

No se trata de vivir con ostentación ni de buscar la falsa alabanza de los demás, sino de dar fruto genuino reservando nuestras obras para el verdadero Propietario de la viña.

 

Para reflexionar hoy: ¿Qué preocupaciones o cargas mundanas necesitas apartar de tu corazón para respirar de nuevo y dar mejores frutos?

 

Cfr. San Basilio Magno [329-379]. Homilía 5 sobre el Hexaemeron, 6

La sabiduría de lo creado

 


 

¿Alguna vez te has preguntado si todo en la naturaleza tiene un propósito, incluso aquello que nos parece dañino o incomprehensible?

 

San Cirilo de Jerusalén nos invita a contemplar la grandeza de la creación y a reconocer el poder del Creador a través de la enorme variedad del mundo natural:

"Por lo variada que es la obra de la creación, entiende el poder del Creador."

 

Él nos recuerda que nuestra falta de conocimiento sobre la utilidad de todas las cosas no hace que los seres creados sean superfluos. Incluso de lo que parece temible —como las serpientes o los leones— podemos ver el orden divino cuando nos acercamos a Él con respeto y confianza.

 

Además, nos deja una profunda enseñanza sobre nosotros mismos: la causa del mal no está en nuestro cuerpo ni en nuestros miembros, sino en cómo decidimos utilizarlos. La verdadera maestría comienza por gobernarnos a nosotros mismos.

 

Para reflexionar hoy: ¿De qué manera puedes valorar mejor la creación que te rodea y ejercer el dominio propio en tu día a día?

 

Cfr. (San Cirilo de Jerusalén. Catequesis 9, 14-15).

XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Domingo 4 de octubre 2026

 



 

Antífona de entrada.

En tu voluntad, Señor, está puesto el universo, y no hay quien pueda resistirse a ella. Tú hiciste todo, el cielo y la tierra, y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres Señor del universo (Cfr. Est 4, 17).

 

Gloria

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

Oración colecta.

Dios todopoderoso y eterno, que en la abundancia de tu amor sobrepasas los méritos y aun los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Monición: El profeta Isaías, con la imagen de una viña, muestra a Dios enamorado y fiel de su pueblo; lo cuida con esmero, pero al momento de la cosecha, queda desilusionado por los frutos agrios que recoge. Escuchemos.

 

Primera Lectura (Is 5, 1-7)

Del libro del profeta Isaías

Voy a cantar, en nombre de mi amado, una canción a su viña. Mi amado tenía una viña en una ladera fértil. Removió la tierra, quitó las piedras y plantó en ella vides selectas; edificó en medio una torre y excavó un lagar. Él esperaba que su viña diera buenas uvas, pero la viña dio uvas agrias.

Ahora bien, habitantes de Jerusalén y gente de Judá, yo les ruego, sean jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más pude hacer por mi viña, que yo no lo hiciera? ¿por qué cuando yo esperaba que diera uvas buenas, las dio agrias?

Ahora voy a darles a conocer lo que haré con mi viña; le quitaré su cerca y será destrozada. Derribaré su tapia y será pisoteada. La convertiré en un erial, nadie la podará ni le quitará los cardos, crecerán en ella los abrojos y las espinas, mandaré a las nubes que no lluevan sobre ella.

Pues bien, la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación preferida. El Señor esperaba de ellos que obraran rectamente y ellos, en cambio, cometieron iniquidades; él esperaba justicia y sólo se oyen reclamaciones. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial (Sal 79)

R. La viña del Señor es la casa de Israel.

L. Señor, tú trajiste de Egipto una vid, arrojaste de aquí a los paganos y la plantaste; ella extendió sus sarmientos hasta el mar y sus brotes llegaban hasta el río. / R.

L. Señor, ¿por qué has derribado su cerca, de modo que puedan saquear tu viña los que pasan, pisotearla los animales salvajes, y las bestias del campo, destrozarla? / R.

L. Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tu viña y visítala; protege la cepa plantada por tu mano, el renuevo que tú mismo cultivaste. / R.

L. Ya no nos alejaremos de ti; consérvanos la vida y alabaremos tu poder. Restablécenos, Señor, Dios de los ejércitos, míranos con bondad y estaremos a salvo. / R.

 

Monición: San Pablo pide a los Filipenses que eleven a Dios oraciones, pero en actitud de gratuidad; les pide también hacer vida las enseñanzas cristianas y lo que le han visto hacer y Dios les dará su paz. Escuchemos.

 

Segunda Lectura (Flp 4, 6-9)

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses

Hermanos: No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Por lo demás, hermanos, aprecien todo lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y merezca elogio. Pongan por obra cuanto han aprendido y recibido de mí, todo lo que yo he dicho y me han visto hacer; y el Dios de la paz estará con ustedes. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio (Cfr. Jn 15, 16)

R. Aleluya, aleluya. Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto y su fruto permanezca. / R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: Jesús denuncia el rechazo que recibe de los viñadores porque les pide el fruto de la viña, siendo el Hijo del dueño. Les anuncia que la viña le será entregada a otro pueblo que dé frutos. Escuchemos.

 

Evangelio (Mt 21, 33-43)

Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: "Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.

Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán'. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: 'Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia'. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.

Ahora díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?" Ellos le respondieron: "Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo".

Entonces Jesús les dijo: "¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?

Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos".

Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

 

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Elevemos, hermanos, nuestra plegaria al Señor con aquella confianza filial que el Espíritu Santo suscita en nuestros corazones. Oremos diciendo:

 TODOS: Danos, Señor, tu amor y escúchanos.

 

1. Para que la Iglesia, mediante la santidad de sus fieles y el celo de sus ministros, anuncie a todos los hombres y realice en todos los pueblos la salvación de Dios. Roguemos al Señor.

2. Para que el Señor ayude a los gobernantes, a fin de que se logre en todas las naciones la paz, el desarrollo, el progreso y la libertad religiosa. Roguemos al Señor.

3.           Para que las naciones que sufren a causa de las guerras vean alejarse de sus pueblos las crueldades, la violencia, la destrucción y las lágrimas. Roguemos al Señor.

4.           Para que el Señor ilumine los ojos de nuestro corazón, a fin de que sepamos descubrir la esperanza de gloria a la que nos ha llamado. Roguemos al Señor. Intenciones de la Iglesia local.

 

Sacerdote: Protege, Señor, con amor constante a tu Iglesia y no abandones la viña que tú mismo has plantado; cultívala con misericordia, enriquécela incesantemente con sarmientos vigorosos y haz que, injertados en Cristo, todos demos frutos abundantes de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

Oración sobre las ofrendas.

Acepta, Señor, el sacrificio que tú mismo nos mandaste ofrecer, y, por estos sagrados misterios, que celebramos en cumplimiento de nuestro servicio, dígnate llevar a cabo en nosotros la santificación que proviene de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

La creación alaba al Señor

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el ciclo de las estaciones; pero formaste al hombre a tu imagen y semejanza y lo hiciste dueño de un mundo portentoso, para que en tu nombre dominara la creación entera y, al contemplar la grandeza de tus obras, en todo momento te alabara, por Cristo, Señor nuestro. A quien cantan los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la comunión.

Bueno es el Señor con los que en él confían, con aquellos que lo buscan (Lam 3, 25).

 

Oración después de la comunión.

Dios omnipotente, saciados con este alimento y bebida celestiales, concédenos ser transformados en aquel a quien hemos recibido en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Reflexión 20261004

 


martes, 29 de septiembre de 2026

Evangelio Lucas: 9, 57-62


    En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, alguien le dijo: “Te seguiré a dondequiera que vayas”. Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza”.

    A otro, Jesús le dijo: “Sígueme”. Pero él le respondió: “Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre”. Jesús le replicó: “Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios”.

    Otro le dijo: “Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia”. Jesús le contestó: “El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios”.

 

Reflexión

El seguimiento radical de un propósito trascendente exige superar tres obstáculos fundamentales:

Aceptar la incertidumbre y renunciar a la falsa seguridad material para asumir el camino con todas sus exigencias.

Actuar con urgencia en el presente, sin poner excusas culturales o personales ni esperar circunstancias perfectas para comprometerse.

Mantener la mirada firme hacia el futuro, evitando que la nostalgia, la duda o las viejas ataduras desvíen el rumbo del proyecto iniciado.

​En conjunto, la enseñanza sintetiza que la entrega verdadera exige una decisión inmediata, incondicional y orientada hacia adelante.