Antífona de entrada.
Dios mío, ven en mi ayuda; Señor, date prisa en socorrerme. Tú eres mi
auxilio y mi salvación; Señor, no tardes (Sal 69, 2. 6).
Gloria
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
Oración colecta.
Ayuda, Señor, a tus siervos, que imploran tu continua benevolencia, y,
ya que se glorían de tenerte como su creador y su guía, renueva en ellos tu
obra creadora y consérvales los dones de tu redención. Por nuestro Señor
Jesucristo...
Monición: Dios nos
dice a través del Profeta Isaías, "Todos ustedes, los que tienen
sed...", acudan a mí y nútranse de mi Amor y mi Verdad. Mi alimento nutre,
orienta y le da sentido a su vida. Escuchemos.
Primera Lectura (Is 55, 1-3) Del libro del profeta Isaías
Esto dice el Señor: "Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por
agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y
leche sin pagar.
¿por qué gastar el dinero en lo que no es pan y el salario, en lo que
no alimenta?
Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos sustanciosos.
Préstenme atención, vengan a mí, escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes una
alianza perpetua, cumpliré las promesas que hice a David". Palabra de
Dios. A. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial (Sal 144)
R. Abres, Señor, tu mano y nos sacias de favores.
L. El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y
generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende
a todas sus creaturas. / R.
L. A ti, Señor, sus ojos vuelven todos y tú los alimentas a su tiempo.
Abres, Señor, tus manos generosas y cuantos viven quedan satisfechos. / R.
L. Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor
todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el
Señor, de quien lo invoca. / R.
Monición: San Pablo
buscaba la salvación en los 613 mandamientos; cuando se dejó encontrar por
Cristo, que sólo le pide "amar a Dios y al prójimo", exclamó,
"nadie me separará del amor de Cristo". Escuchemos.
Segunda Lectura (Rom 8, 35. 37-39)
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos
Hermanos: ¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo?
¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez?
¿El peligro? ¿La espada?
Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias a aquel
que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los
ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este
mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni creatura alguna podrá apartamos del amor que
nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús. Palabra de Dios. A. Te alabamos,
Señor.
Aclamación antes del Evangelio (Mt 4, 4)
R. Aleluya, aleluya. No sólo de pan vive el hombre, sino también de
toda palabra que sale de la boca de Dios. R. Aleluya, aleluya.
Monición: Hoy son millones de seres humanos los que
tienen hambre del Amor y la Palabra de Dios. El mandato que escucharemos en el
Evangelio de hoy es para todos los bautizados, "Denles ustedes de
comer". Escuchemos.
Evangelio (Mt 14, 13-21)
Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista,
subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la
gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio
aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.
Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle:
"Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que
vayan a los caseríos y compren algo de comer". Pero Jesús les replicó:
"No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer". Ellos le
contestaron: "No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados". Él
les dijo: "Tráiganmelos".
Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco
panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió
los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente.
Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado se llenaron
doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las
mujeres y a los niños. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios,
Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la
misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los
hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al
tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha
del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su
reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que
procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma
adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es
una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el
perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del
mundo futuro.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Invoquemos, hermanos, a Dios Padre, pidámosle que escuche
nuestras oraciones y roguémosle con fe que venga en auxilio de nuestras
necesidades. Oremos diciendo:
TODOS: Concédenos, Señor, tu Espíritu.
1. Oremos por el Papa N.,
por nuestro obispo N., por todos los obispos y sacerdotes, para que el Señor
los haga santos y les conceda el espíritu de sabiduría, a fin de que proclamen
con rectitud la verdadera palabra. Roguemos al Señor.
2. Oremos por los que
están lejos de sus hogares, por los viajeros y por los que se encuentran en
peligro, para que el Señor los aleje de todo mal. Roguemos al Señor.
3. Oremos por los hombres
de todos los pueblos y de todas las religiones, para que el Señor les revele su
bondad y dirija su camino hacia el conocimiento de la verdad. Roguemos al
Señor.
4. Oremos por nuestros
hermanos que han muerto en el Señor; que Dios perdone sus pecados, acoja sus
almas junto a Él y los conduzca al lugar del descanso, la luz y la paz.
Roguemos al Señor.
Sacerdote: Señor Dios, escucha nuestras oraciones y haz que el pan, que
tu providencia multiplica, nuestra caridad lo reparta, y que la participación
de tus sacramentos nos abra siempre al diálogo y al servicio de los
necesitados. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.
Oración sobre las ofrendas.
Santifica, Señor, por tu piedad, estos dones y, al recibir en oblación
este sacrificio espiritual, conviértenos para ti en una perenne ofrenda. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
PREFACIO IV PARA LOS DOMINGOS DEL TIEMPO ORDINARIO
Historia de la salvación
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque naciendo, restauró nuestra naturaleza
caída; padeciendo en la cruz, borró nuestros pecados; resucitando de entre los
muertos, nos proporcionó el acceso a la vida eterna, y ascendiendo hasta ti,
Padre, nos abrió las puertas del Reino de los cielos. Por eso, unidos a la
multitud de los ángeles y de los santos, te aclamamos, llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
Antífona de la comunión.
Nos has enviado, Señor, pan del cielo, que encierra en sí toda delicia,
y satisface todos los gustos (Sab 16, 20).
Oración después de la comunión.
Acompaña, Señor, con tu permanente auxilio, a quienes renuevas con el
don celestial, y, a quienes no dejas de proteger, concédeles ser cada vez más
dignos de la eterna redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.