ANTÍFONA DE ENTRADA.
La tierra está llena del amor
del Señor y su palabra hizo los cielos. Aleluya (Cfr. Sal 32, 5-6).
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
ORACIÓN COLECTA.
Dios todopoderoso y eterno, te pedimos que nos lleves a gozar de las
alegrías celestiales, para que tu rebaño, a pesar de su fragilidad, llegue
también a donde lo precedió su glorioso Pastor. Él, que vive y reina contigo...
Monición: Cuando la
multitud escuchó la Palabra de Jesús, le preguntó a Pedro, ¿qué tenemos que
hacer? El primer paso es, conviértanse, bautícense y pónganse a salvo de este
mundo corrompido. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA. (Hech 2, 14. 36-41)
Del libro de los Hechos de los Apóstoles
El día de Pentecostés, se presentó Pedro, junto con los Once, ante la
multitud, y levantando la voz, dijo: "Sepa todo Israel con absoluta
certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes
han crucificado".
Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los
demás apóstoles: "¿Qué tenemos que hacer, hermanos?" Pedro les
contestó: "Conviértanse y bautícense en el nombre de Jesucristo para el
perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo. Porque las promesas de
Dios valen para ustedes y para sus hijos y también para todos los paganos que
el Señor, Dios nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos".
Con éstas y otras muchas razones, los instaba y exhortaba, diciéndoles:
"Pónganse a salvo de este mundo corrompido". Los que aceptaron sus
palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas.
Palabra de Dios.
A. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL. (Sal 22)
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.
L. El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace
reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. / R.
L. Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto;
así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo, tu
vara y tu cayado me dan seguridad. / R.
L. Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me
unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. / R.
L. Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi
vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término. / R.
Monición: Quien hace el bien, tendrá sufrimientos.
San Pedro nos exhorta a permanecer firmes porque esto es agradable a Dios y
además tenemos el ejemplo de Cristo que lo hizo antes que nosotros. Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA. (1 Pedro 2, 20-25)
De la primera carta del apóstol san Pedro
Hermanos: Soportar con paciencia los sufrimientos que les vienen a
ustedes por hacer el bien, es cosa agradable a los ojos de Dios, pues a esto
han sido llamados, ya que también Cristo sufrió por ustedes y les dejó así un
ejemplo para que sigan sus huellas.
Él no cometió pecado ni hubo engaño en su boca; insultado, no devolvió
los insultos; maltratado, no profería amenazas, sino que encomendaba su causa
al único que juzga con justicia; cargado con nuestros pecados, subió al madero
de la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.
Por sus llagas ustedes han sido curados, porque ustedes eran como
ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas.
Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. (Jn IO, 14)
R. Aleluya, aleluya. Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a
mis ovejas y ellas me conocen a mí. / R. Aleluya, aleluya.
Monición: El evangelio de hoy nos presenta la imagen
de Cristo, Buen Pastor que está atento a sus ovejas, da la vida por ellas y Él
mismo explica que es la puerta de acceso al Padre. Escuchemos.
EVANGELIO (Jn 10, 1-10)
Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo les aseguro que el
que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro
lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el
pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas
reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y
cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo
siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que
huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños".
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les
quería decir. Por eso añadió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las
ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero
mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y
encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he
venido para que tengan vida y la tengan en abundancia". Palabra del Señor.
A. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder
de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y
está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a
juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la
carne y la vida eterna.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL.
Sacerdote: Levantemos, hermanos, nuestros ojos a Cristo, pastor de
nuestras almas, y pongamos en sus manos, con toda confianza, las necesidades de
los hombres. Digamos con fe:
TODOS: Envíanos tu Espíritu, Señor.
1. Para que los obispos,
presbíteros y diáconos apacienten santamente a los pueblos que tienen
encomendados. Roguemos al Señor.
2. Para que la paz que
Jesucristo concedió a los discípulos se arraigue con fuerza en nuestro mundo y
se alejen de las naciones el odio y las guerras. Roguemos al Señor.
3. Para que los enfermos,
los pobres y todos los que sufren encuentren en Cristo resucitado luz y
esperanza y en nosotros la ayuda que necesitan. Roguemos al Señor.
4. Para que Dios derrame
en todas las familias el espíritu de piedad, de manera que germinen abundantes
vocaciones para el servicio de su Iglesia. Roguemos al Señor.
Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, escucha nuestra oración e
infunde en nuestro corazón la sabiduría de tu Espíritu, para que reconozcamos
siempre la voz de tu Hijo, el buen pastor, que nos da vida en abundancia. Él,
que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. / TODOS:
Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.
Concédenos, Señor, vivir siempre llenos de gratitud por estos misterios
pascuales que celebramos, para que, continuamente renovados por su acción, se
conviertan para nosotros en causa de eterna felicidad. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
PREFACIO
El Misterio Pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca (en esta noche) (en este día)
(en este tiempo), en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Porque él es el
verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra
muerte, y resucitando, restauró la vida. Por eso, con esta efusión del gozo
pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros
celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu
gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.
Ha resucitado el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se
entregó a la muerte por su rebaño. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Buen Pastor, vela con solicitud por tu rebaño y dígnate conducir a las
ovejas que redimiste con la preciosa sangre de tu Hijo, a las praderas eternas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.