miércoles, 23 de septiembre de 2026

Evangelio del 24 de septiembre 2026 Lucas 9, 7-9

 



En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Pero Herodes decía: "A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?" Y tenía curiosidad de ver a Jesús.

Reflexión

El texto del Evangelio nos presenta al rey Herodes en un momento de profunda inquietud interior ante la figura y los prodigios de Jesús. Más allá de los rumores y las especulaciones de la gente sobre quién podría ser —si Juan el Bautista resucitado, Elías o algún profeta antiguo—, lo que verdaderamente marca la postura de Herodes es su propia conciencia.  

El peso de la conciencia: Herodes recuerda claramente su pasado y afirma con seguridad: "A Juan yo lo mandé decapitar". Los actos graves que marcan nuestra vida no se borran fácilmente; la culpa o la memoria de las malas acciones siempre dejan una huella profunda en el interior.  

El rey se encuentra confundido y "no sabía a qué atenerse". Su incertidumbre refleja cómo el poder y las decisiones egoístas nublan la capacidad de reconocer la gracia y la verdad cuando se manifiestan cerca. 

Aunque Herodes siente una gran "curiosidad de ver a Jesús", esta inquietud nace de la duda o el morbo, no de un deseo sincero de cambio o arrepentimiento, lo que demuestra que estar cerca de los signos de Dios no basta si el corazón está cerrado.  

martes, 22 de septiembre de 2026

Evangelio del 23 de septiembre 2026 Lucas 9, 1-6



En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos.

Y les dijo: "No lleven nada para el camino: ni bastón, ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas. Quédense en la casa donde se alojen, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si en algún pueblo no los reciben, salgan de ahí y sacúdanse el polvo de los pies en señal de acusación".

Ellos se pusieron en camino y fueron de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio y curando en todas partes.

 

Reflexión

 

El pasaje nos presenta a Jesús enviando a los Doce en una misión crucial: predicar el Reino de Dios, curar a los enfermos y liberar a los necesitados. Sin embargo, lo más llamativo no es la magnitud de la tarea, sino las condiciones del viaje: "No lleven nada para el camino: ni bastón, ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas".

 

Dependencia de Dios: Jesús envía a los discípulos a la misión sin recursos materiales para enseñarles que su verdadera fortaleza radica en la confianza en Dios y en la providencia.

 

Libertad interior: Viajar ligeros de equipaje simboliza el desprendimiento de cargas, ansiedades y seguridades falsas que impiden avanzar con disponibilidad hacia los demás.

 

Resiliencia ante el rechazo: La indicación de sacudirse el polvo de los pies enseña a cumplir la labor con honestidad y a soltar el peso del rechazo ajeno sin amargura.

 

En resumen: El texto invita a examinar nuestro propio "equipaje" diario para aprender a caminar con mayor libertad, confianza y apertura hacia el prójimo.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Evangelio del 22 de septiembre 2026 Lucas 8, 19-21

 



En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: "Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte". Pero él respondió: "Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica".

Reflexión

El pasaje bíblico invita a profundizar en el verdadero significado de la pertenencia y los lazos espirituales.

Jesús no rechaza a su madre ni a sus parientes físicos, sino que aprovecha la ocasión para expandir el concepto de familia más allá de la sangre.  

Para Jesús, los lazos más profundos y duraderos se construyen a través de la escucha activa y la puesta en práctica de la palabra de Dios.

Cualquiera puede formar parte de esta "familia extendida" espiritual, siempre y cuando decida alinear su vida con las enseñanzas divinas.

"Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica."

domingo, 20 de septiembre de 2026

Evangelio del 21 de septiembre 2026 Mateo 9, 9-13

 




 

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió.

Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús los oyó y les dijo: "No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".

Reflexión

Jesús se acerca a Mateo en su mesa de recaudador de impuestos, un lugar donde la sociedad veía deshonestidad y rechazo. En lugar de condenarlo, Jesús lo mira con misericordia y le dice simplemente: "Sígueme". Esto nos enseña que Dios no mira nuestros errores pasados ni nuestras etiquetas, sino nuestro potencial para empezar de nuevo. 

 Al sentarse a comer con publicanos y pecadores, Jesús rompe con los prejuicios de su época. La mesa se convierte en símbolo de comunión, inclusión y fraternidad. Nos recuerda que la comunidad de fe no debe ser un club de "perfectos", sino un hospital de campo para quienes necesitan sanación espiritual.  

La crítica de los fariseos refleja una actitud de rigidez legalista que prioriza las apariencias sobre el amor al prójimo. La respuesta de Jesús —"Yo quiero misericordia y no sacrificios"— nos invita a examinar nuestro propio corazón, recordándonos que los actos de amor y compasión valen mucho más que cualquier cumplimiento superficial de normas.

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

Evangelio del 19 de septiembre 2026 Lucas 8, 4-15

 



En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos otros más se le unían. Entonces les dijo esta parábola: 

"Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, y al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos, y al crecer éstos, los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena, crecieron y produjeron el ciento por uno". Dicho esto, exclamó: "El que tenga oídos para oír, que oiga".

Entonces le preguntaron los discípulos: "¿Qué significa esta parábola?" Y él les respondió: "A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás sólo les hablo en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan.

La parábola significa esto: la semilla es la Palabra de Dios. Lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que, al escuchar la palabra la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre espinos representa a los que escuchan la palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia".

Reflexión

Esta parábola del sembrador nos invita a reflexionar profundamente sobre la recepción y la vivencia de la Palabra de Dios en nuestra vida. Cada tipo de terreno representa diferentes actitudes y disposiciones del corazón humano frente al mensaje divino. 

Esta parábola nos desafía a evaluar nuestro propio corazón y disposición para recibir lo espiritual. Nos invita a preparar un "terreno bueno", libre de obstáculos, para que la semilla de la palabra tome raíz, crezca y dé frutos duraderos en nuestra vida cotidiana.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Evangelio del 18 de septiembre 2026 Lucas 8, 1-3


 


 

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.

 

Reflexión

 

Este pasaje nos invita a examinar cómo incluimos y valoramos a los demás en la construcción de una sociedad más justa. Nos recuerda que el verdadero seguimiento a los valores del Reino de Dios requiere reconocer la dignidad de cada persona, superar prejuicios y ofrecer generosamente lo que somos y tenemos para el bienestar común.

Reflexión 20260920