viernes, 8 de mayo de 2026

Evangelio del 9 de mayo 2026 Juan 15,18-21

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya; pero el mundo los odia porque no son del mundo, pues al elegirlos, yo los he separado del mundo.

Acuérdense de lo que les dije: 'El siervo no es superior a su señor'. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán, y el caso que han hecho de mis palabras, lo harán de las de ustedes. Todo esto se lo van a hacer por mi causa, pues no conocen a aquél que me envió".

Comentario

Jesús prepara a sus discípulos para una realidad difícil: seguirlo implica, muchas veces, enfrentar rechazo e incomprensión. Les dice que si el mundo lo ha rechazado a Él primero, también puede rechazar a quienes viven según su mensaje. No se trata de buscar conflictos, sino de comprender que los valores del Evangelio —la verdad, la justicia, el amor y la fidelidad a Dios— con frecuencia contrastan con intereses egoístas del mundo.

Jesús recuerda además que “el servidor no es más que su señor”: el discípulo comparte no solo la alegría de caminar con Cristo, sino también sus pruebas. Sin embargo, estas palabras no son de derrota, sino de fortaleza. El creyente está llamado a permanecer firme, sabiendo que su identidad está en Cristo y que el rechazo por causa del Evangelio puede convertirse en testimonio de fe auténtica.

¿Estamos dispuestos a mantenernos fieles a Jesús aun cuando ello implique ir contra la corriente?

Reflexión 20260510


 

jueves, 7 de mayo de 2026

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260510

La coherencia entre fe y acción no se logra por imposición ni por uniformidad, sino por el ejercicio constante del discernimiento iluminado por el Espíritu. que permita superar los prejuicios y las divisiones ideológicas.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO

Quienes confesamos a Jesucristo como Mesías e Hijo de Dios en la Iglesia católica estamos unidos en el reconocimiento de unos principios básicos como el amor al prójimo, el respeto a la dignidad humana, el cuidado de la Casa Común y otros tantos. Sin embargo, cuando se trata de aplicar esos principios a las circunstancias sociales y políticas aparecen las diferencias al interior de la misma comunidad cristiana. Para unos resulta prioritario enfatizar una colaboración crítica y exigente con las autoridades, mientras que otros reclaman la unidad y el apoyo en torno a unas determinadas políticas públicas. Las filiaciones partidistas y los sesgos cognitivos nos afectan a la hora de asumir nuestras opciones diarias. Sin embargo, debemos discernir atendiendo al impulso del Espíritu por encima de nuestros propios prejuicios. No siempre logramos congeniar nuestra preferencia política con nuestra fe cristiana.

RAÍCES DE NUESTRA FE 20260510 La oración mariana más antigua 2.

 



La oración mariana más antigua 2. La oración Bajo tu amparo (la más antigua) es un himno litúrgico atribuido a la tradición cristiana bizantina y documentado por el papiro Rylands 470. Dado que el papiro encontrado estaba roto en algunos trozos, el texto se reconstruyó utilizando la misma oración en copto, que los cristianos egipcios han mantenido sin cambios desde la época en que se compuso y en que, probablemente, se puso por escrito. Con el descubrimiento de este papiro, se produjo un cambio en la perspectiva de la mariología. Hasta ese momento, en la Iglesia Católica se consideraba que esta oración era una antífona de la época de Carlomagno (742-814), pues la referencia más antigua sobre ella se remontaba al siglo IX Pero, gracias al papiro, se pone su datación a mediados del siglo III. Se conviene en la oración mariana más antigua. Gracias a ese pequeño y mal conservado trozo de papiro, con aquellas letras griegas, se echaba por tierra todo lo que habían afirmado los teólogos de la Reforma protestante. Argumentaban que el culto a María era un añadido tardío y ajeno al cristianismo primitivo. Hasta el descubrimiento de este papiro se excluía la posibilidad de que hubiera podido existir el culto oficial a María antes del Concilio de Nicea (año 325). Lo más significativo lo tenemos en que en esta oración antigua ya se utilice la expresión «Madre de Dios», un concepto que muchos excluían que hubiera podido existir de forma oficial antes del Concilio de Éfeso, en el año 431. Otra característica importante de esta invocación a María es que no se la considera simplemente una intercesora ante Dios, sino poseedora de al menos un cierto poder de intervención: «líbranos del peligro»; así está escrito en el papiro Rylands 470!

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260510

 



«Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor. Son palabras de despedida. Y como todavía no lo conocían bien, era muy probable que ellos habrían de buscar ansiosamente la compañía del Ausente, sus palabras, su presencia física, y que no habrían de aceptar, una vez que él se hubiera marchado, ningún tipo de consuelo. Y ¿qué es lo que dice? Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor, esto es, otro como yo. Después de haberlos purificado con su sacrificio, entonces sobrevoló el Espíritu Santo. ¿Por qué no vino cuando Jesús estaba con ellos? Porque todavía no se había ofrecido el sacrificio. Pero una vez que fue borrado el pecado y ellos, enviados a los peligros, se disponían para la lucha, era necesario el envío del Consolador. Y ¿por qué el Espíritu no vino inmediatamente después de la resurrección? Pues para que, enardecidos por un deseo más vehemente, lo recibieran con mayor fruto. En efecto, mientras Cristo estaba con ellos, no conocían la aflicción; pero cuando se fue, al quedarse solos y sobrecogidos de temor, habrían de recibirlo con mayor anhelo. Que esté siempre con vosotros, es decir, no los abandonará ni siquiera después de la muerte. Y para que al oír hablar del Defensor, no pensaran en una nueva encarnación y abrigaran la esperanza de verlo con sus propios ojos, a fin de alejar semejante sospecha, dice: El mundo no puede recibirlo porque no lo ve. Porque no vivirá con vosotros como yo, sino que habitará en vuestras almas, pues eso es lo que quiere decir que esté con vosotros. Lo llama Espíritu de la verdad, connotando así las figuras de la antigua ley. Para que esté con vosotros. ¿Qué significa esté con vosotros? Lo mismo que había dicho de sí mismo: Yo estoy con vosotros» (San Juan Crisóstomo [347-407]. Evangelio de Juan. Homilía 75, 1).

VI DOMINGO DE PASCUA Domingo 10 de mayo 2026

 


 


ANTÍFONA DE ENTRADA.

Con voz de júbilo, anúncienlo; que se oiga. Que llegue a todos los rincones de la tierra: el Señor ha liberado a su pueblo. Aleluya (Cfr. Is 48, 20).

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA.

Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con incansable amor estos días de tanta alegría en honor del Señor resucitado, y que los misterios que hemos venido conmemorando se manifiesten siempre en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Monición: Por la persecución, Felipe lleva la noticia de Jesús Resucitado a Samaria. Quien la recibe con alegría la buena noticia acepta el bautismo de Jesús y después el don el Espíritu Santo. Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA (Hech 8, 5-8. 14-17)

 

Del libro de los Hechos de los Apóstoles

 

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. La multitud escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los milagros que hacía y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos, lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados quedaban curados. Esto despertó gran alegría en aquella ciudad.

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se enteraron de que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan. Éstos, al llegar, oraron por los que se habían convertido, para que recibieran el Espíritu Santo, porque aún no lo habían recibido y solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces Pedro y Juan impusieron las manos sobre ellos, y ellos recibieron el Espíritu Santo. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 65)

Las obras del Señor son admirables. Aleluya.

Que aclame al Señor toda la tierra. Celebremos su gloria y su poder, cantemos un himno de alabanza, digamos al Señor: "Tu obra es admirable". / R.

Que se postre ante ti la tierra entera y celebre con cánticos tu nombre. Admiremos las obras del Señor, los prodigios que ha hecho por los hombres. / R.

Él transformó el Mar Rojo en tierra firme y los hizo cruzar el Jordán a pie enjuto. Llenémonos por eso de gozo y gratitud: el Señor es eterno y poderoso. / R.

Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen, y les diré lo que ha hecho por mí. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica, ni me retiró su gracia. / R.

 

Monición: San Pedro narra la situación en la que viven muchos cristianos en una sociedad que no comparte su fe; les pide que den razón de su esperanza no obstante los sufrimientos y persecuciones. Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA (1 Pedro 3, 15-18)

 

De la primera carta del apóstol san Pedro

 

Hermanos: Veneren en sus corazones a Cristo, el Señor, dispuestos siempre a dar, al que las pidiere, las razones de la esperanza de ustedes. Pero háganlo con sencillez y respeto y estando en paz con su conciencia. Así quedarán avergonzados los que denigran la conducta cristiana de ustedes, pues mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal. Porque también Cristo murió, una sola vez y para siempre, por los pecados de los hombres; él, el justo, por nosotros, los injustos, para llevarnos a Dios; murió en su cuerpo y resucitó glorificado.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Jn 14, 23)

 

R. Aleluya, aleluya.

El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él.

R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: Jesús prepara a sus discípulos para su partida; les recuerda que la fe es cuestión de amor a Él; les da la certeza de su presencia y la promesa del envío del Espíritu Santo, quien será su Defensor. Escuchemos.

 

EVANGELIO (Jn 14, 15-21)

 

Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si me aman, cumplirán mis mandamientos; yo le rogaré al Padre y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en cambio, sí lo conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes.

No los dejaré desamparados, sino que volveré a ustedes. Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero ustedes sí me verán, porque yo permanezco vivo y ustedes también vivirán. En aquel día entenderán que yo estoy en mi Padre, ustedes en mí y yo en ustedes.

El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él".

Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Unidos a Cristo, que intercede siempre por nosotros, elevemos, hermanos, nuestras súplicas al Padre, y con fe digámosle:

TODOS: Concédenos, Señor, tu Espíritu.

1.         Para que el que estaba muerto y ahora vive por los siglos de los siglos conceda a la Iglesia ser, con firmeza y valentía, testimonio perseverante de su resurrección. Roguemos al Señor.

2.         Para que el resucitado, que dio a los apóstoles su paz, la conceda también en abundancia a todos los pueblos. Roguemos al Señor.

3.         Para que el vencedor de la muerte transforme los sufrimientos de los enfermos y de los moribundos en aquella alegría que nunca nadie les podrá quitar. Roguemos al Señor.

4.         Para que el que tiene las llaves de la muerte y de su Reino nos conceda celebrar un día su resurrección con los ángeles y los santos. Roguemos al Señor.

Intenciones de la Iglesia local.

Sacerdote: Dios nuestro, que nos has redimido en Cristo, escucha nuestra oración e infúndenos tu Espíritu de la verdad, para que, llenos de tu sabiduría, sepamos siempre dar razón de nuestra esperanza. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. TODOS: Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

Suba hasta ti, Señor, nuestra oración, acompañada por estas ofrendas, para que, purificados por tu bondad, nos dispongas para celebrar el sacramento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

La vida nueva en Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Por él, los hijos de la luz nacen a la vida eterna, y las puertas del reino de los cielos han vuelto a abrirse para los que creen en él, ya que en su muerte fue redimida nuestra muerte y en su gloriosa resurrección resucitó la vida de todos. Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

Si me aman, cumplirán mis mandamientos, dice el Señor; y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Abogado, que permanecerá con ustedes para siempre. Aleluya (Jn 14, 15-16).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Dios todopoderoso y eterno, que, por la resurrección de Cristo, nos has hecho renacer a la vida eterna, multiplica en nosotros el efecto de este sacramento pascual, e infunde en nuestros corazones el vigor que comunica este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Evangelio del 8 de mayo 2026 Juan 15, 12-17



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mí Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros".

Comentario

En este pasaje, Jesús revela el corazón de su mensaje: el amor. No se trata de un sentimiento superficial, sino de un amor que se expresa en la entrega: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. Jesús anticipa así su propia pasión, mostrando que amar verdaderamente implica sacrificio, servicio y fidelidad.

Además, Jesús cambia la relación con sus discípulos: ya no los llama siervos, sino amigos, porque les comparte lo que ha recibido del Padre. La amistad con Cristo nace de escuchar su palabra y vivirla.

Finalmente, recuerda que la iniciativa siempre viene de Dios: “No son ustedes los que me han elegido a mí; soy yo quien los ha elegido”. Cada cristiano ha sido llamado para dar fruto duradero mediante una vida de amor, justicia y servicio.

El mandato final resume todo el Evangelio: “Ámense los unos a los otros”. Allí se reconoce a los verdaderos discípulos de Jesús.