martes, 28 de julio de 2026

Evangelio del 29 de julio 2026 Juan 11, 19-27

 



En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para consolarlas por la muerte de su hermano Lázaro. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas."

Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará." Marta respondió: "Ya sé que resucitará en la resurrección del último día." Jesús le dijo: "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?" Ella le contestó: "Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, el que tenía que venir al mundo."

Reflexión

El encuentro entre Jesús y Marta en el camino hacia Betania nos invita a reflexionar sobre la fe en medio del dolor humano. Ante la pérdida y el desconsuelo por la muerte de Lázaro, Marta expresa su confianza con total sinceridad, reconociendo el poder de Jesús, aunque inicialmente limitada a una esperanza futura. La respuesta de Jesús —"Yo soy la resurrección y la vida"— traslada esa esperanza abstracta a una presencia viva y transformadora en el presente. La profunda profesión de fe de Marta al final del pasaje nos recuerda que la confianza en Dios no elimina el sufrimiento, pero le da un sentido de eternidad y certeza en los momentos más oscuros.

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