jueves, 30 de julio de 2026

Evangelio del 31 de julio 2026 Mateo 13, 54-58

 



En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: "¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?" Y se negaban a creer en él.

Entonces, Jesús les dijo: "Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa". Y no hizo muchos milagros ahí por la incredulidad de ellos.

Reflexión

El pasaje nos muestra cómo la familiaridad excesiva puede convertirse en un obstáculo para reconocer el valor y la profundidad de los demás. Los habitantes de Nazaret se quedaron atrapados en la apariencia exterior y en los antecedentes cotidianos de Jesús ("el hijo del carpintero"), permitiendo que los prejuicios y el escepticismo nublaran su capacidad de asombro.

Esta actitud nos invita a reflexionar sobre nuestra propia mirada: ¿cuántas veces dejamos de valorar el talento, el crecimiento o el mensaje de quienes nos rodean simplemente porque los "conocemos de toda la vida"? Superar la incredulidad requiere una apertura genuina que vaya más allá de lo familiar para descubrir lo extraordinario en lo cotidiano.

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario