viernes, 31 de julio de 2026

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260809

 


 


San Agustín presenta la barca como símbolo de la Iglesia, que atraviesa el mar de este mundo enfrentando tempestades y vientos contrarios, imagen de las tentaciones y de la acción del diablo. Aunque la Iglesia experimente dificultades, es el lugar seguro donde Cristo acompaña y fortalece a sus discípulos. Por ello, el creyente no debe abandonar la Iglesia, sino permanecer en ella con confianza y perseverancia.

Cuando las fuerzas y capacidades humanas resultan insuficientes para superar las pruebas, la respuesta más eficaz es la oración confiada a Dios, quien conduce la barca hasta el puerto seguro. El verdadero peligro no es la tormenta, sino vivir como si el Señor estuviera ausente, permitiendo que el pecado, la ira o los deseos desordenados ocupen el corazón. Por ello, San Agustín invita a conservar la presencia de Cristo en la vida mediante la fe, la conversión y la pureza del corazón, seguros de que Él nunca abandona a su Iglesia.

 

Cfr. (San Agustín [354 430]. Sermón 75).

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