viernes, 31 de julio de 2026

RAÍCES DE NUESTRA FE 9 de agosto 2026

 


 


San Cirilo de Jerusalén denuncia la idolatría como una profunda ceguera espiritual. Aunque Dios es infinito, bueno y digno de toda alabanza, el ser humano ha sustituido al Creador por criaturas y objetos materiales, llegando a adorar piedras, árboles, animales, plantas y falsas divinidades. Esta actitud representa una degradación de la dignidad humana, pues se rinde culto a aquello que ha sido creado en lugar de reconocer y adorar al único Dios verdadero.

El autor recuerda que todos los bienes de la creación —el fuego, el vino, el trigo y cuanto sostiene la vida— son dones de Dios, no divinidades. Por ello, invita a abandonar toda forma de idolatría y a dirigir el corazón únicamente hacia el Señor, fuente y origen de toda la creación, reconociendo que solo Él merece la adoración y la gloria.

 

Cfr. San Cirilo de Jerusalén. Catequesis 6, 10

No hay comentarios.:

Publicar un comentario