viernes, 31 de julio de 2026

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260809

 



La fe no se mide por palabras o rituales, sino por gestos concretos de amor y justicia. En cada acto de cuidado, en cada decisión que protege la vida, se hace presente el Dios que habló a Elías en el silencio y que renovó a Pedro junto al fuego del amanecer.



Dos personajes bíblicos, Elías y Pedro, tan distantes en el tiempo, comparten experiencias profundamente humanas: entusiasmo, miedo, cansancio y renovación. También hoy atravesamos crisis que ponen a prueba nuestra fe. La creación herida por la explotación y las situaciones de sufrimiento colectivo nos interpelan. Escuchar a Dios en medio de este clamor implica asumir una responsabilidad concreta. No podemos permanecer indiferentes. La fe auténtica se traduce en compromiso con la vida, con la justicia y con el cuidado de nuestro mundo.



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