San Hilario de Poitiers explica que, al levantar la mirada al cielo
antes de multiplicar los panes, Jesús manifiesta que su poder procede del Padre
y enseña a los presentes el origen divino de su obra. La multiplicación de los
panes no contradice la naturaleza, sino que revela el poder del Creador, quien
gobierna y sostiene toda la creación. Así como Dios hace crecer los frutos de
la tierra de manera continua e invisible, en este milagro acelera y manifiesta
su acción creadora de forma extraordinaria. Ante este misterio, el ser humano
no puede comprender plenamente cómo actúa Dios, sino que está llamado a
contemplar con admiración la grandeza de su poder.
Cfr. (San Hilario de Poitiers [c. 310-367]. Comentario al Evangelio de
Mateo 14, 12).

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