domingo, 26 de julio de 2026

Evangelio del 27 de julio 2026 Mateo 13, 31-35

 



En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: "El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en su huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas".

Les dijo también otra parábola: "El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar". 

Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.

Reflexión

Las parábolas de la semilla de mostaza y de la levadura, nos invitan a contemplar cómo obran los grandes cambios en la vida y en el mundo: casi siempre desde lo imperceptible.

El poder de lo pequeño: Tanto una diminuta semilla como una pizca de levadura comienzan pasando desapercibidas, sin hacer ruido ni llamar la atención. Sin embargo, contienen una fuerza vital y transformadora capaz de expandirse hasta convertirse en refugio para otros o de impregnar toda la masa.

La paciencia en los procesos: Nos recuerda que los frutos profundos no se consiguen de la noche a la mañana. Exigen tiempo, constancia y un crecimiento silencioso, donde cada pequeño acto cotidiano actúa como esa levadura que va transformando la realidad desde adentro.

¿Qué pequeño propósito o acción silenciosa te gustaría sembrar hoy en tu entorno para ver florecer con el tiempo?

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