martes, 5 de noviembre de 2024

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20241110

 



«Recordemos también a aquella viuda, que olvidándose de sí misma y preocupada únicamente por los pobres, pensando sólo en el futuro, dio todo lo que tenía para vivir, como lo atestigua el mismo juez. Los demás -dice- han echado de lo que les sobra; pero ésta, más pobre tal vez que muchos pobres -ya que toda su fortuna se reducía a dos moneditas-, pero en su corazón más espléndida que todos los ricos, puesta su esperanza en solas las riquezas de la eterna recompensa y ambicionando para sí sólo los tesoros celestiales, renunció a todos los bienes que proceden de la tierra y a la tierra retornan. Echó lo que tenía, con tal de poseer los bienes invisibles. Echó lo corruptible, para adquirir lo inmortal. No minusvaloró aquella pobrecilla los medios previstos y establecidos por Dios en orden a la consecución del premio futuro; por eso tampoco el legislador se olvidó de ella y el árbitro del mundo anticipó su sentencia: en el evangelio hace el elogio de la que coronará en el juicio. Negociemos, pues, al Señor con los mismos dones del Señor; nada poseemos que de él no hayamos recibido, sin cuya voluntad ni siquiera existiríamos. Y, sobre todo, ¿cómo podremos considerar algo nuestro, nosotros que, en virtud de una hipoteca importante y peculiar, no nos pertenecemos, y no ya tan sólo porque hemos sido creados por Dios, sino por haber sido por él redimidos? (...) Restituyamos, pues, sus dones al Señor; démosle a él, que recibe en la persona de cada pobre; demos, insisto, con alegría, para recibir de él la plenitud del gozo, como él mismo ha dicho (San Paulino de Nola [355-431]. Carta 34).

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20241110


En la iglesia primitiva, como es bien sabido, existía una orden o grupo oficial de viudas que cumplían numerosas tareas imprescindibles en la comunidad (por ejemplo, véase 1 Tim 5,3-16). Por razones no completamente claras, esta orden desapareció. Tal vez hoy sea el momento justo de revivirla o, por lo mínimo, descubrir una manera permanente, pública y clara de habilitar y reconocer la contribución que las viudas y todos los ancianos hacen en favor de la Iglesia. Es lo que el Papa Francisco pide cuando llama a los ancianos los "mensajeros de la ternura" y "el cimiento firme del futuro", como ha dicho en varios de sus mensajes para el Día Mundial de los Abuelos y Ancianos, el domingo más cercano de la fiesta de los abuelos de Jesús, los santos Joaquín y Ana (el 26 de julio).

lunes, 4 de noviembre de 2024

Plan Divino de Salvación

Evangelio del 5 de noviembre 2024


 

Evangelio del 5 de noviembre 2024


[Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa.]


Del santo Evangelio según san Lucas 14, 15-24


En aquel tiempo, uno de los que estaban sentados a la mesa con Jesús le dijo: "Dichoso aquel que participe en el banquete del Reino de Dios".
Entonces Jesús le dijo: "Un hombre preparó un gran banquete y convidó a muchas personas. Cuando llegó la hora del banquete, mandó un criado suyo a avisarles a los invitados que vinieran, porque ya todo estaba listo. Pero todos, sin excepción, comenzaron a disculparse. Uno le dijo: 'Compré un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me disculpes'. Otro le dijo: 'Compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego que me disculpes'. Y otro más le dijo: 'Acabo de casarme y por eso no puedo ir'.
Volvió el criado y le contó todo al amo. Entonces el señor se enojó y le dijo al criado: 'Sal corriendo a las plazas y a las calles de la ciudad y trae a mi casa a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos'.
Cuando regresó el criado, le dijo: 'Señor, hice lo que me ordenaste, y todavía hay lugar'. Entonces el amo respondió: 'Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa. Yo les aseguro que ninguno de los primeros invitados participará de mi banquete' ". Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN: Mediante el banquete abierto a todos sin distinción, esta parábola muestra la vocación universal al Reino de Dios, que –de acuerdo a una muy consolidada tradición, heredada de los profetas– se describe aquí como «un gran festín de bodas» (Cfr. Is 25, 6-9). El sentido del mensaje en este relato es bastante claro: los gentiles habrán de venir a ocupar los puestos que optaron por dejar vacíos los primeros invitados, es decir, los judíos. En la ya iniciada era mesiánica, Cristo es el Esposo de la nueva humanidad y de su nuevo pueblo, que es la Iglesia, continuadora de su misión.


domingo, 3 de noviembre de 2024

Evangelio del 4 de noviembre 2024 Lucas 14, 12-14


 

En aquel tiempo, Jesús dijo al jefe de los fariseos que lo había invitado a comer:
"Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado.

Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos". Palabra del Señor.
 

REFLEXIÓN


Prosigue el discurso de sobremesa en casa del presuntuoso fariseo que había invitado a Jesús. Al hablar de la elección de los “asientos preferentes” hay que saber ocupar, atinadamente, el propio puesto con espíritu de humildad. Hoy al hablar de los “criterios” para la elección de los comensales– nuestro Divino Maestro nos recuerda que la ley del Reino no puede ser la conveniencia egoísta, sino el amor y la gratuidad, a ejemplo suyo. Quien lo imite en esta entrega desinteresada al hermano será recompensado por Él «cuando resuciten los justos»

viernes, 1 de noviembre de 2024

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20241103

 



Para algunos, la religión cristiana es una realidad totalmente humana. Por ejemplo, algunos filósofos iluministas del siglo XVIII trataron el cristianismo como un sistema ético, que nos enseña cómo relacionamos con otras personas humanas, sin decir nada sobre Dios. Para otros, el cristianismo es una realidad etéreamente divina. Por ejemplo, unos devotos creen que la fe cristiana les requiere negar sus inclinaciones humanas, como la sexualidad o la razón. Ambas tendencias están equivocadas, destinadas a desembocar en tendencias heréticas, como el trabajolicismo (adicto al trabajo) pelagiano o el elitismo gnóstico. La fe cristiana tiene dos facetas, una humana y la otra divina: cuando rezamos, por ejemplo, cumplimos una acción divina (agradecemos a Dios) y una humana (nos instruimos en la gratitud). No se trata, a fin de cuentas, de un dualismo, porque lo divino y lo humano no son opuestos sino complementarios.

Evangelio del 2 de noviembre 2024 Mateo 25, 31-46

 


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.
 
Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el Rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.
 
Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.
 
Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna".
 
Reflexión
 
La liturgia nos propone este texto, donde nos enseña que la vida cristiana está cimentada en la caridad, y nos invita a que trabajemos en esta área tan importante de nuestra vida, ya que nuestro juicio finalmente será en base a la caridad.
 
Y esto no significa que las prácticas religiosas o nuestro conocimiento bíblico o teológico no sean importantes; por supuesto que lo son, pues deben ser un medio para que crezca en nosotros la fe y, con ello, la caridad. Empecemos por cosas simples, por ejemplo, visitar a los miembros de nuestra propia familia.
 
¿Hace cuánto que no visitas a tus abuelos o tíos que están enfermos o necesitados? ¿Qué calidad de visita es la que practicas con ellos: la clásica visita de doctor? Si no somos capaces de vivir lo más sencillo, atendiendo a nuestra propia familia, qué difícil será que lo hagamos por los demás. No olvidemos que en esto se está decidiendo nuestra felicidad.