En aquel tiempo, Jesús dijo: "¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!".
Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo:
"Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros". Entonces
Jesús les respondió: "¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque
abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con
la punta del dedo!"
Breve reflexión
La justicia y el amor por encima de las apariencias
En este Evangelio, Jesús nos invita a vivir una fe
auténtica, que no se limite al cumplimiento de normas y prácticas religiosas,
sino que se manifieste en la justicia, el amor a Dios y la misericordia hacia
los demás. Nos advierte del peligro de preocuparnos más por las apariencias,
los honores y el reconocimiento que por la conversión sincera del corazón.
También nos recuerda que no debemos imponer a los demás
cargas que nosotros mismos no estamos dispuestos a llevar. La verdadera
autoridad se ejerce sirviendo, acompañando y ayudando a los demás a encontrar
el camino de Dios.
Preguntémonos: ¿Nuestra fe se refleja en el amor y la
justicia que practicamos cada día, o nos conformamos con aparentar ser buenos
cristianos? Jesús nos llama a vivir con coherencia, humildad y compasión,
haciendo de nuestra vida un testimonio verdadero del amor de Dios.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario