jueves, 19 de junio de 2025

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20250622

 

En una sociedad que se deslumbra por el disfrute de los goces inmediatos y que no gusta de adquirir responsabilidades y deberes permanentes, parece demasiado ingenua la invitación a perder la vida a fin de ganarla. Más aún, cuando se percibe un desencanto con los ideales encaminados a edificar un mundo mejor y parecen prevalecer los egoísmos nacionalistas, se angosta más la posibilidad de comprender la paradoja del crucificado. No hay que extrañarse, la cruz de Cristo fue considerada desde los primeros tiempos como una necedad o un escándalo a los ojos de judíos y paganos. La manera de presentar congruentemente el misterio pascual de Jesucristo es viviendo en conformidad con él. Quienes se despreocupen, aunque sea de manera parcial de cuidar sus propios intereses y vivan generosamente, atendiendo las necesidades de los demás, están testimoniando la permanencia del camino cristiano.

miércoles, 18 de junio de 2025

Evangelio del 19 de junio 2025 Lucas 9, 11-17

 


 

En aquel tiempo, Jesús habló del Reino de Dios a la multitud y curó a los enfermos.

Cuando caía la tarde, los doce apóstoles se acercaron a decirle: "Despide a la gente para que vayan a los pueblos y caseríos a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar solitario". Él les contestó: "Denles ustedes de comer". Pero ellos le replicaron: "No tenemos más que cinco panes y dos pescados; a no ser que vayamos nosotros mismos a comprar víveres para toda esta gente". Eran como cinco mil varones.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "Hagan que se sienten en grupos como de cincuenta". Así lo hicieron, y todos se sentaron. Después Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados, y levantando su mirada al cielo, pronunció sobre ellos una oración de acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, para que ellos los distribuyeran entre la gente.

Comieron todos y se saciaron, y de lo que sobró se llenaron doce canastos.

 

Reflexión

 

Dentro de la teología de Lucas, este pasaje de la multiplicación de los panes viene a ilustrarnos cómo es que de un pan puede dar de comer a una multitud. Es interesante que, a pesar de ser varios panes, Jesús lo parte. Con ello nos muestra, antes de la Última Cena, cómo Jesús es el pan que se parte y se comparte.

En la Cena de Pascua, para instituir la Eucaristía, Jesús repite este signo de partir el pan, pero ahora ya no es pan sino que es su cuerpo. Por ello al comulgar participamos todos del mismo cuerpo de Cristo y en cada hostia, en cada fracción de pan, se nos da la comida completa, el Cristo total, por ello es una comida que sacia.

No es como la "comida" que nos ofrece el mundo y que solo nos vacía y causa indigestión. La Eucaristía, el pan partido y compartido, es la única comida capaz de darnos la plenitud y saciar nuestras ansias de eternidad y de amor. Cuando el hombre no se alimenta de este Pan, siempre está insatisfecho, en búsqueda y, no pocas veces, equivoca la comida y termina envenenado con lo que el mundo nos ofrece.

Es, pues, necesario revisar y tener cuidado en el alimento que le damos a nuestra alma (cine, televisión, revistas, radio, etc.). Recordemos que la Eucaristía es el pan que nos da la vida Eterna y que solo en Cristo encontraremos el camino, la Verdad y la Vida.

Busca alimentarte bien pero, sobre todo, busca alimentarte santamente del Pan que da la Vida de ese pan que se Parte y se comparte: Jesucristo nuestro Pan.

martes, 17 de junio de 2025

Evangelio del 18 de junio 2025 Mateo 6, 1-6. 16-18

 


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará".

 

Reflexión

 

Ante estas palabras de Jesús, sería interesante el preguntarnos el motivo de nuestras acciones, ¿qué es lo que está detrás de nuestra caridad, de nuestro servicio? Y es que es triste que, dada la fragilidad de nuestra vida, muchas veces nos sintamos impulsados a servir o a hacer la caridad por motivos muy lejanos a la vida evangélica.

Lo importante no es que los otros lo vean, sino que nuestra acción verdaderamente ayude a los demás. Esto, si bien es una gracia, es también un ejercicio. Busquemos que nuestra caridad y servicio sean por amor, de manera que sólo Dios lo vea, pues de este modo nuestra recompensa nos la dará Dios y no los hombres.

Evangelio del 17 de junio 2025 Mateo 5, 43-48

 


 


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo; yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto".

 

Reflexión

 

El ser bueno con los que nos tratan bien, el orar por los que son parte de nuestra familia, el llevar buenas relaciones con los que nos corresponden en el trato, no tienen ningún mérito, esto es la manera normal de comportarse. El cristiano es diferente y esto es lo que llama la atención de los demás. Cuando en nuestra oficina o en nuestro medio nos encontramos con personas difíciles de tratar, cuando nuestro propio jefe o alguien del "staff" nos hace la vida pesada, es precisamente el momento de mostrar nuestra realidad "en Cristo".

domingo, 15 de junio de 2025

Evangelio del 16 de junio 2025 Mateo 5, 38-42

 


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda".

 

Reflexión

 

Debido a nuestra naturaleza herida por el pecado, siempre ha existido en el hombre lo que se llama "el espiral de la violencia", es decir, cada acción violenta genera, a su vez, otra de mayor magnitud; es a lo que llamamos "venganza". Jesús, en este pequeño pasaje, nos da la fórmula para romper este espiral: el amor y el perdón.

Sólo cuando el hombre es impulsado por la acción de la gracia, es posible romper el círculo de la violencia; de ahí la importancia de nuestra oración diaria y de la vida sacramental. Dios te ha llamado, por tu bautismo, a ser artífice de la paz, respóndele con generosidad y con amor.

sábado, 14 de junio de 2025

La Santísima Trinidad



 El siguiente domingo después de Pentecostés.



Por: Tere Fernández del Castillo | Fuente: Catholic.net


Un solo Dios en tres Personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

La Iglesia dedica el siguiente domingo después de Pentecostés a la celebración del día de la Santísima Trinidad,

Un misterio es todo aquello que no podemos entender con la razón. Es algo que sólo podemos comprender cuando Dios nos lo revela.

El misterio de la Santísima Trinidad -Un sólo Dios en tres Personas distintas-, es el misterio central de la fe y de la vida cristiana, pues es el misterio de Dios en Sí mismo.

Aunque es un dogma difícil de entender, fue el primero que entendieron los Apóstoles. Después de la Resurrección, comprendieron que Jesús era el Salvador enviado por el Padre. Y, cuando experimentaron la acción del Espíritu Santo dentro de sus corazones en Pentecostés, comprendieron que el único Dios era Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Los católicos creemos que la Trinidad es Una. No creemos en tres dioses, sino en un sólo Dios en tres Personas distintas. No es que Dios esté dividido en tres, pues cada una de las tres Personas es enteramente Dios.

Padre, Hijo y Espíritu Santo tienen la misma naturaleza, la misma divinidad, la misma eternidad, el mismo poder, la misma perfección; son un sólo Dios. Además, sabemos que cada una de las Personas de la Santísima Trinidad está totalmente contenida en las otras dos, pues hay una comunión perfecta entre ellas.

Con todo, las personas de la Santísima Trinidad son distintas entre sí, dada la diversidad de su misión: Dios Hijo-por quien son todas las cosas- es enviado por Dios Padre, es nuestro Salvador. Dios Espíritu Santo-en quien son todas las cosas- es el enviado por el Padre y por el Hijo, es nuestro Santificador.

Lo vemos claramente en la Creación, en la Encarnación y en Pentecostés

En la Creación, Dios Padre está como principio de todo lo que existe.
En la Encarnación, Dios se encarna, por amor a nosotros, en Jesús, para liberarnos del pecado y llevarnos a la vida eterna.

En Pentecostés, el Padre y el Hijo se hacen presentes en la vida del hombre en la Persona del Espíritu santo, cuya misión es santificarnos, iluminándonos y ayudándonos con sus dones a alcanzar la vida eterna.

Para explicar este gran misterio, existen ciertos símbolos que son entendibles a nuestra razón: La Santísima Trinidad es simbolizada como un triángulo.
Cada uno de los vértices es parte del mismo triángulo y sin embargo cada uno es distinto

También podemos simbolizar a la Santísima Trinidad como una vela encendida: La vela en sí misma simboliza al Padre, la cera que escurre es el Hijo, que procede del Padre y la llama encendida es el Espíritu Santo. Los tres son "vela", pero son distintos entre sí. Hay quienes simbolizan a la Santísima Trinidad en forma de trébol. Cada una de las hojas es "trébol" pero son distintas entre sí.

¿Qué hacemos al persignarnos? "En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" Es costumbre de los católicos repetir frecuentemente estas palabras, principalmente al principio y al fin de nuestras acciones.

Cada vez que hacemos la Señal de la Cruz sobre nuestro cuerpo, recordamos el misterio de la Santísima Trinidad.

- En el nombre del Padre: Ponemos la mano sobre la frente, señalando el cerebro que controla todo nuestro cuerpo, recordando en forma simbólica que Dios es la fuente de nuestra vida.

-...y del Hijo: Colocamos la mano en el pecho, donde está el corazón, que simboliza al amor. Recordamos con ello que por amor a los hombres, Jesucristo se encarnó, murió y resucitó para librarnos del pecado y llevarnos a la vida eterna.

-...Y del Espíritu Santo: Colocamos la mano en el hombre izquierdo y luego en el derecho, recordando que el Espíritu Santo nos ayuda a cargar con el peso de nuestra vida, el que nos ilumina y nos da la gracia para vivir de acuerdo a los mandatos de Jesucristo.

Algunas personas argumentan que no es verdad porque no podemos entender el misterio de la Santísima Trinidad a través de la razón. Esto es cierto, no podemos entenderlo con la sola razón, necesitamos de la fe ya que se trata de un misterio. Es un misterio hermoso en el que Dios nos envía a su Hijo para salvarnos.

viernes, 13 de junio de 2025

Evangelio del 14 de junio 2025 Mateo 5, 33-37

 




En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más viene del maligno".

 

Reflexión

 

Este pasaje nos revela la integridad que Jesús esperaba de sus seguidores, de suerte que, quien tratara con ellos, estuviera seguro de que su palabra no se apartaba ni a la derecha ni a la izquierda; su palabra sería siempre una garantía de verdad.

El mundo debería saber que cuando un cristiano dice "sí" es sí y cuando dice "no" es no, sin necesidad de más argumentos y, mucho menos, de juramentos.