¿Alguna vez has sentido que tu vida es como un jardín o una
viña que necesita ser cuidada, podada y elevada?
En una hermosa reflexión San Basilio Magno, compara el alma
humana con una viña amada y protegida por el Creador: cercada por sus
mandamientos, custodiada por sus ángeles y sostenida por la comunidad de la
Iglesia y los ejemplos de los santos.
Dios nos invita a crecer, a entrelazarnos en la caridad con
nuestro prójimo y a elevar nuestros deseos hacia el cielo, como vides que
trepan buscando las alturas. Sin embargo, para dar un fruto auténtico, también
necesitamos ser escardados: limpiar el corazón de cargas inútiles,
preocupaciones mundanas, apegos excesivos a las riquezas y la vana gloria.
No se trata de vivir con ostentación ni de buscar la falsa
alabanza de los demás, sino de dar fruto genuino reservando nuestras obras para
el verdadero Propietario de la viña.
Para reflexionar hoy: ¿Qué preocupaciones o cargas mundanas
necesitas apartar de tu corazón para respirar de nuevo y dar mejores frutos?
Cfr. San Basilio Magno [329-379]. Homilía 5 sobre el
Hexaemeron, 6

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