En aquel tiempo, como todos comentaban admirados los
prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos: "Presten mucha
atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en
manos de los hombres".
Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les
ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles. Y tenían miedo de
preguntarle acerca de este asunto.
Reflexión
El pasaje presentado nos invita a reflexionar profundamente
sobre la condición humana frente al misterio del dolor, la entrega y los
designios de Dios.
Mientras el pueblo comentaba admirado los prodigios y
milagros que Jesús realizaba, sus palabras sobre su inminente sufrimiento y
entrega generan una barrera en la mente de los discípulos.
El texto señala que un velo les ocultaba el sentido a los
discípulos. A menudo, nuestras propias expectativas de éxito, comodidad o
triunfo nos impiden comprender las lecciones más profundas de la vida, que
muchas veces pasan por la prueba, la vulnerabilidad y la cruz.
Los discípulos tenían miedo de interrogar a Jesús acerca de
este asunto. Este temor refleja una actitud muy humana: preferimos la
incertidumbre o el silencio antes que enfrentar verdades que desafían nuestra
seguridad o que nos exigen cambiar nuestra perspectiva.
"Aceptar los
momentos de prueba y buscar comprender aquello que nos supera, en lugar de
apartarnos por miedo, es un paso fundamental en el crecimiento personal y
espiritual."

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