domingo, 10 de noviembre de 2024

Evangelio del 11 de noviembre 2024

 



[Si tu hermano te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo.]
 
Del santo Evangelio según san Lucas 17, 1-6
 
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No es posible evitar que existan ocasiones de pecado, pero ¡ay de aquel que las provoca! Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino sujeta al cuello, que ser ocasión de pecado para la gente sencilla. Tengan, pues, cuidado.
Si tu hermano te ofende, trata de corregirlo; y si se arrepiente, perdónalo. Y si te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo".
Los apóstoles dijeron entonces al Señor: "Auméntanos la fe". El Señor les contestó: "Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a ese árbol frondoso: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', y los obedecería". Palabra del Señor.
 
 
REFLEXIÓN: El texto evangélico reúne aquí varios fragmentos inconexos, y con ello viene a poner de realce tres valiosos temas: El «escándalo» causado a los hermanos más débiles, el «perdón» fraterno ilimitado y el poder incontenible de una auténtica «fe». A la petición de los apóstoles: «Auméntanos la fe», Jesús no responde directamente, sino por medio de una manifiesta e intencionada “exageración”. Los discípulos piden cantidad, pero Él les habla sobre todo de calidad. Si su creencia es viva y operante, se situará entonces en el ámbito de vivencias y valores como la amistad, la alegría o la esperanza.

viernes, 8 de noviembre de 2024

Evangelio del 9 de noviembre 2024

 



 

[Jesús hablaba del templo de su cuerpo.]
 
Del santo Evangelio según san Juan 2, 13-22
 
Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”.
En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.
Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?” Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho. Palabra del Señor.
 
 
REFLEXIÓN: • Según una tradición que arranca del siglo XII, hoy se celebra el de aniversario de la dedicación de la basílica construida por el emperador Constantino en el Laterano. La Basílica de Letrán es la iglesia-madre de Roma, dedicada primero al Divino Salvador y después también a San Juan Bautista. Esta celebración fue primero una fiesta local. Más tarde se extendió a toda la Iglesia de rito romano, con el fin de honrar aquella basílica, que es llamada «madre y cabeza de todas las iglesias de la Urbe y del Orbe», en señal de amor y de unidad para con la cátedra de Pedro que –como escribió san Ignacio de Antioquía– «preside a todos los congregados en la caridad». • Aunque rezar en casa debe ser una práctica diaria, eso no es suficiente. Jesús quiso salvarnos no por separado, sino unidos como un pueblo. Por eso instituyó la Iglesia. Esta se congrega generalmente en el templo. El Templo es el lugar consagrado a Dios donde los fieles se reúnen para darle culto. Ciertamente una religiosidad conformada sólo por prácticas exteriores no sirve de nada. Jesús se opone a ella en todo el Evangelio. Recordemos, sin embargo, que en cada iglesia Jesús está presente especialmente en el tabernáculo.

jueves, 7 de noviembre de 2024

Damos gracias a Dios Padre

Evangelio del 8 de noviembre 2024

 



[Los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz.]


Del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: '¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador'. Entonces el administrador se puso a pensar: '¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan'.
Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: '¿Cuánto le debes a mi amo?' El hombre respondió: 'Cien barriles de aceite'. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta'. Luego preguntó al siguiente: Y tú, ¿cuánto debes?' Este respondió: 'Cien sacos de trigo'. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y haz otro por ochenta'.
E1 amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz". Palabra del Señor.
 

REFLEXIÓN: Esta parábola tiene una conclusión desconcertante, misma que puede dificultar su recta interpretación. Jesús parece sumarse a la felicitación del amo a su «administrador fraudulento». Parece hasta llegar a elogiarlo por las indebidas “rebajas” hechas a los acreedores e incluso lo pone de ejemplo para los «hijos de la luz». La lección de fondo no es muy difícil de adivinar: en el empeño por conseguir la meta definitiva del Reino, hemos de imitar y –de ser posible aun superar– la dedicación y la sagacidad que, en sus frecuentemente no tan legales negocios, suelen ponen los «hijos de este mundo».

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Evangelio del 7 de noviembre 2024

 



[Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se arrepiente.]


Del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-10

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publícanos y los pecadores a escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: "Este recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola: "¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: 'Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido'. Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse.
¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: 'Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido'. Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se arrepiente". Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN: Ante a la crítica que le hacían los puritanos al decir: «Éste recibe a los pecadores y come con ellos», Jesús justifica su conducta en contra de la marginación religiosa y social. Lo hace mediante las enseñanzas que se desprenden, espontáneamente, de las tres parábolas de la misericordia (éstas, ahora proclamadas, más la del «Hijo pródigo»). En ellas se resalta la alegría contagiosa de recuperar lo que estaba perdido. Tan singular compasión es una de las constantes bíblicas y una síntesis de toda la historia de la salvación, que culmina en Cristo, imagen y reflejo del rostro amoroso del Padre.

martes, 5 de noviembre de 2024

Evangelio del 6 de noviembre 2024



[El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser mi discípulo.]
 
Del santo Evangelio según san Lucas 14, 25-33
 
En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo: “Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no
se pone primero a calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, después de haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo: ‘Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar’.
¿O qué rey que va a combatir a otro rey, no se pone primero a considerar si será capaz de salir con diez mil soldados al encuentro del que viene contra él con veinte mil? Porque si no, cuando el otro esté aún lejos, le enviará una embajada para proponerle las condiciones de paz.
Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo”. Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN: A quien quiera ser su discípulo, Jesús pide abiertamente el desapego de la familia y de los bienes materiales, ya que ambos pueden condicionar o impedir su «seguimiento». Ante la primacía del Reino –presente ya en su persona– todo pasa a segundo término. Esto viene ilustrado aquí con dos breves parábolas, exclusivas de san Lucas. Frente a tal empeño, no se puede proceder irreflexivamente y a la ligera, sino con la responsable sensatez de quien sopesa los medios a su alcance, como se haría antes de decidirse a «construir una torre» o a «librar una batalla». 

DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo B Domingo 10 de noviembre 2024

 


 

LAS VIUDAS TIENEN FE AUTÉNTICA
 
1 Re 17, 10-16; Sal 145; Heb 9,24-28. Mc 12,38-44
 
En nuestras lecturas, son las viudas quienes tienen fe auténtica. En la primera lectura, encontramos a la viuda de Sarepta, un lugar extranjero que pertenece a Baal, el dios filisteo que supuestamente controlaba las lluvias. Pero es ésta quien derrama generosidad sobre el profeta (v. 12), escucha la palabra divina (vv. 14 y 16), jura por el Dios verdadero (v. 12), y recibe comida durante una sequía (v. 15), la cual Baal es incapaz de provocar porque no existe. En el Evangelio, Jesús presenta un contraste entre una pobre viuda que ofrece a Dios todo lo que tiene, manifestando una generosidad casi precipitada, y los escribas, que roban todo lo que tienen las viudas (v.40) y manifiestan así su ignorancia de la Ley -de la cual se llaman maestros- y de su preferencia por las viudas (Éx 22, 22).
 
 
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr.  Sal 18, 3
 
Que llegue hasta ti mi súplica, Señor, inclina tu oído a mi clamor.
 
 
GLORIA
 
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
 
 
ORACIÓN COLECTA
 
Dios omnipotente y misericordioso. aparta de nosotros todos los males, para que, con el alma y el cuerpo bien dispuestos, podamos con libertad de espíritu cumplir lo que es de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo...
 
 
LITURGIA DE LA PALABRA
 
PRIMERA LECTURA
 
Con el puñado de harina la viuda hizo un panecillo y se lo llevó a Elías.
 
Del primer libro de los Reyes: 17, 10-16
 
En aquel tiempo, el profeta Elías se puso en camino hacia Sarepta. Al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí a una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: "Tráeme, por favor, un poco de agua para beber". Cuando ella se alejaba, el profeta le gritó: "Por favor, tráeme también un poco de pan". Ella le respondió: "Te juro por el Señor, tu Dios, que no me queda ni un pedazo de pan; tan sólo me queda un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija. Ya ves que estaba recogiendo unos cuantos leños. Voy a preparar un pan para mí y para mi hijo. Nos lo comeremos y luego moriremos".
 
Elías le dijo: "No temas. Anda y prepáralo como has dicho; pero primero haz un panecillo para mí y tráemelo. Después lo harás para ti y para tu hijo, porque así dice el Señor Dios de Israel: 'La tinaja de harina no se vaciará, la vasija de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra' ". Entonces ella se fue, hizo lo que el profeta le había dicho y comieron él, ella y el niño. Y tal como había dicho el Señor por medio de Elías, a partir de ese momento, ni la tinaja de harina se vació, ni la vasija de aceite se agotó.
 
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
 
 
SALMO RESPONSORIAL
 
Del salmo 145, 6c-7. 8-9a. 9bc-10.
 
R/. El Señor siempre es fiel a su palabra.
 
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido; Él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo. R/.
 
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado. R/.
 
A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo. Reina el Señor eternamente. Reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos. R/.
 
 
SEGUNDA LECTURA
 
Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos.
 
De la carta a los hebreos: 9, 24-28
 
Hermanos: Cristo no entró en el santuario de la antigua alianza, construido por mano de hombres y que sólo era figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para estar ahora en la presencia de Dios, intercediendo por nosotros.
 
En la antigua alianza, el sumo sacerdote entraba cada año en el santuario para ofrecer una sangre que no era la suya; pero Cristo no tuvo que ofrecerse una y otra vez a sí mismo en sacrificio, porque en tal caso habría tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. De hecho, Él se manifestó una sola vez, en el momento culminante de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.
 
Así como está determinado que los hombres mueran una sola vez y que después de la muerte venga el juicio, así también Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos. Al final se manifestará por segunda vez, pero ya no para quitar el pecado, sino para salvación de aquellos que lo aguardan y en El tienen puesta su esperanza.
 
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
 
 
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 3
 
R/. Aleluya, aleluya.
 
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R/.
 
 
EVANGELIO
 
Esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos.
 
Del santo Evangelio según san Marcos:  12, 38-44
 
En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: "¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Éstos recibirán un castigo muy riguroso".
 
En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: "Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir".
 
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
 
 
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
 
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
 
 
PLEGARIA UNIVERSAL
 
Oremos, hermanos, por todos los hombres y por sus necesidades, para que nunca falte a nadie la ayuda de nuestra caridad y digamos confiadamente: Te rogamos, Señor. (R/. Te rogamos, Señor.)
 
1.     Para que la Iglesia viva en paz, crezca constantemente, se extienda por todo el mundo y persevere con alegría en la presencia del Señor, confortada por el Espíritu Santo, roguemos al Señor.
 
2.     Para que el Señor conceda a los que gobiernan el espíritu de sabiduría y de prudencia, a fin de que rijan a sus pueblos pensando en la paz común y en el bien y la prosperidad de sus súbditos, roguemos al Señor.
 
3.     Para que Dios Padre libere al mundo de toda falsedad, hambre y miseria, y auxilie a los perseguidos, a los encarcelados y a los que son tratados injustamente, roguemos al Señor.
 
4.     Para que todos nosotros realicemos nuestro trabajo con espíritu cristiano y consigamos frutos abundantes por nuestras obras, roguemos al Señor.
 
Señor Dios, que sustentas al huérfano y a la viuda, haces justicia a los oprimidos y das pan a los hambrientos, escucha las súplicas de tu pueblo, que confía en tu amor, no permitas que a nadie le falte nunca ni la libertad ni el pan, y haz que todos aprendamos a ayudar a los necesitados, a ejemplo de tu Hijo, que se entregó libremente para salvarlos a todos. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
 
 
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
 
Señor, mira con bondad este sacrificio, y concédenos alcanzar los frutos de la pasión de tu Hijo, que ahora celebramos sacramentalmente. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
 
 
PREFACIO
 
La salvación por la obediencia de Cristo
 
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque tu amor al mundo fue tan misericordioso, que no sólo nos enviaste como Redentor a tu propio Hijo, sino que lo quisiste en todo semejante a nosotros, menos en el pecado, para poder así amar en nosotros lo que en él amabas. Y con su obediencia nos devolviste aquellos dones que por la desobediencia del pecado habíamos perdido. Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos, diciendo: Santo, Santo, Santo...
 
 
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 22, 1-2
 
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas.
 
 
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
 
Alimentados con estos sagrados dones, te damos gracias, Señor, e imploramos tu misericordia, para que, por la efusión de tu Espíritu, cuya eficacia celestial recibimos, nos concedas perseverar en la gracia de la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.