jueves, 29 de octubre de 2026

La comunión entre el Padre y el Hijo

 



 

La divinidad y relación del Hijo con el Padre: San Cirilo demuestra que Jesucristo estuvo desde siempre junto al Padre y comparte su misma soberanía y naturaleza divina, no por usurpación, sino por transmisión natural.  

 

Revelación en el Antiguo Testamento: Utiliza el pasaje del Éxodo (cuando Dios pasa ante Moisés proclamando su nombre y misericordia) para mostrar cómo de forma velada ya se enseñaba esta doctrina piadosa sobre la comunión entre el Padre y el Hijo.  

 

El Señorío universal del Hijo: Cita el Salmo «Oráculo del Señor a mi señor: Siéntate a mi derecha» para evidenciar que el Padre se dirige al Hijo como Señor y soberano de todo, sometiéndole todas las cosas (excepto a Aquel que se las sometió).  

 

Obediencia y entrega sin rivalidad: El Hijo es unigénito y obediente; recibió la soberanía del Padre de manera libre y sin celos («Todo me lo ha entregado mi Padre»), guardándola fielmente sin despojar al Padre.  

 

Cfr. Cirilo de Jerusalén (Catequesis 10, 8-9).

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