Hablar de perdón es difícil cuando se sufre. Cuesta ver el amor de Dios
en medio del maltrato familiar, la violencia, los conflictos internacionales o
domésticos. En el dolor, el rostro del Padre se desdibuja. Por eso, los
creyentes debemos ser reflejo de su misericordia a través de nuestra
solidaridad y compasión. Actuar con misericordia es actuar con los mismos
valores de Dios, por medio de ella mostramos nuestra gratitud por el amor que
Dios nos ha dado en la entrega de un corazón, que ama y actúa en favor de los
demás.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario