En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, alguien le dijo: “Te seguiré a dondequiera que vayas”. Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza”.
A otro, Jesús le dijo: “Sígueme”. Pero él le respondió: “Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre”. Jesús le replicó: “Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios”.
Otro le dijo: “Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia”. Jesús le contestó: “El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios”.
Reflexión
El seguimiento radical de un propósito trascendente exige superar tres obstáculos fundamentales:
Aceptar la incertidumbre y renunciar a la falsa seguridad material para asumir el camino con todas sus exigencias.
Actuar con urgencia en el presente, sin poner excusas culturales o personales ni esperar circunstancias perfectas para comprometerse.
Mantener la mirada firme hacia el futuro, evitando que la nostalgia, la duda o las viejas ataduras desvíen el rumbo del proyecto iniciado.
En conjunto, la enseñanza sintetiza que la entrega verdadera exige una decisión inmediata, incondicional y orientada hacia adelante.
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