martes, 8 de septiembre de 2026

Evangelio del 9 de septiembre 2026 Lucas 6, 20-26

 



En aquel tiempo, mirando Jesús a sus discípulos, les dijo:

"Dichosos ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios.

Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados.

Dichosos ustedes los que lloran ahora, porque al fin reirán.

 

Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas.

 

Pero ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen ahora su consuelo!

¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora, porque después tendrán hambre!

¡Ay de ustedes, los que ríen ahora, porque llorarán de pena!

¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe, porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!"

 

Reflexión

 

Jesús nos invita a mirar la vida con los ojos de Dios. Las bienaventuranzas nos recuerdan que la verdadera felicidad no depende de las riquezas, del poder ni del reconocimiento de los demás, sino de confiar en Dios y vivir con un corazón abierto a los necesitados.

Los “ayes” son una llamada de atención: cuando la comodidad, el dinero o la búsqueda de aprobación se convierten en nuestro único objetivo, podemos olvidar a Dios y a quienes sufren. Jesús nos propone una vida basada en la solidaridad, la justicia, la sencillez y la esperanza.

Hoy, en medio de tantas desigualdades, este Evangelio nos pregunta: ¿de qué lado estamos?, ¿del lado de quienes acumulan para sí o del lado de quienes comparten y construyen un mundo más humano? El Reino de Dios comienza cuando hacemos de la compasión y del amor una forma concreta de vivir.

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