viernes, 4 de septiembre de 2026

Evangelio del 5 de septiembre 2026 Lucas 6, 1-5

 


Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos. Entonces unos fariseos les dijeron: "¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?"

​Jesús les respondió: "¿Acaso no han leído lo que hizo David una vez que tenían hambre él y sus hombres? Entró en el templo y tomando los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, comió de ellos y les dio también a sus hombres".

Y añadió: "El Hijo del hombre también es dueño del sábado".

 

Reflexión

 

Jesús nos enseña que la misericordia y el amor están por encima de cualquier norma. Dios no quiere una fe basada solamente en cumplir reglas, sino un corazón capaz de comprender, compartir y ayudar a quien lo necesita.

Cuando los discípulos tienen hambre, Jesús defiende su necesidad y recuerda que la ley debe estar al servicio de la persona. También nosotros estamos llamados a no juzgar apresuradamente, sino a mirar las necesidades de los demás con compasión.

La verdadera fe se demuestra cuando nuestras normas, palabras y acciones nos hacen más humanos, misericordiosos y cercanos a los demás.

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