jueves, 10 de septiembre de 2026

“El gozo de compartir con los pobres”


 

La misericordia es fuente de verdadera dicha y no admite demora. La Escritura proclama bienaventurados a quienes sirven a Cristo en los pobres, cuidan del desvalido y comparten con alegría lo que tienen. Las obras de caridad deben realizarse con prontitud y jovialidad, pues solo así reflejan nobleza y multiplican la gracia.

Liberar a los oprimidos, aliviar sufrimientos y acompañar al prójimo abre paso a un premio admirable: la luz que rompe como aurora y la justicia que guía el camino. La misericordia vivida con alegría se convierte en bendición y en justicia resplandeciente.


Cfr. San Gregorio Nacianceno [329 390]. Sermón 14, 38.40

 

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