miércoles, 5 de agosto de 2026

Evangelio del 6 de agosto 2026 Mateo 17, 1-9

 



En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".

Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo". Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: "Levántense y no teman". Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.

Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos".

Reflexión

El pasaje de la Transfiguración nos invita a contemplar la divinidad de Jesús en medio de la cotidianidad de la vida y la subida al monte, que simboliza el esfuerzo espiritual.

La revelación de la luz: En el relato, Jesús se muestra resplandeciente, anticipando la gloria de la resurrección y fortaleciendo la fe de sus discípulos ante los momentos difíciles que se avecinaban.

La voz del Padre: El mandato "Este es mi Hijo... escúchenlo" sitúa a Jesús como el centro absoluto de la fe cristiana, superando a la Ley (Moisés) y a los Profetas (Elías).

Del temor a la misión: Ante la experiencia de lo sagrado, los discípulos sienten miedo y buscan retener el momento en la cumbre ("hacer chozas"), pero la voz y la acción de Jesús los animan a levantarse ("no teman") y volver al camino. La verdadera experiencia de Dios no busca evadir la realidad, sino transformarla y darnos valor para continuar la misión.

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