lunes, 3 de agosto de 2026

Evangelio del 4 de agosto 2026 Mateo 15, 1-2. 10-14

 

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos escribas y unos fariseos venidos de Jerusalén y le preguntaron: "¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros mayores y no se lavan las manos antes de comer?".

Jesús llamó entonces a la gente y le dijo: "Escuchen y traten de comprender. No es lo que entra por la boca lo que mancha al hombre; lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre".

Se le acercaron entonces los discípulos y le dijeron: "¿Sabes que los fariseos se han escandalizado de tus palabras?". Jesús les respondió: "Las plantas que no haya plantado mi Padre celestial, serán arrancadas de raíz. Déjenlos; son ciegos que guían a otros ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en un hoyo".

Reflexión

Jesús enseña que la verdadera pureza no depende de las prácticas externas, sino de un corazón limpio y sincero. Lo que decimos y hacemos refleja lo que llevamos dentro; por eso, Dios valora más la verdad, la humildad y el amor que el simple cumplimiento de tradiciones. Además, advierte sobre el peligro de seguir a quienes viven de las apariencias y nos invita a dejarnos guiar por su Palabra, para que nuestras palabras y acciones sean siempre fuente de vida, paz y misericordia.

Pregunta para meditar:

¿Qué sale de mi boca cada día: palabras que reflejan el amor de Dios o palabras que nacen del orgullo, la crítica y el egoísmo?


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