San Cirilo de Jerusalén enseña que el Padre de Jesucristo es el mismo
Dios creador del Antiguo Testamento, el Dios de Abrahán, Isaac y Jacob. Por
ello, no debemos separar el Antiguo del Nuevo Testamento, pues ambos forman
parte de la misma historia de salvación.
Cristo revela que Dios es verdaderamente su Padre por naturaleza,
mientras que nosotros somos sus hijos por adopción y por gracia. Sin embargo,
por la misericordia de Dios, Jesús nos permite dirigirnos a Él como «Padre
nuestro».
La fe cristiana reconoce a un solo Dios, Padre y Creador, que en Cristo
nos hace sus hijos y nos permite acercarnos a Él con confianza filial.
Cfr. San Cirilo de Jerusalén. Catequesis 7, 6-7

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