San Jerónimo explica que Pedro, movido por su amor y afecto hacia Jesús, no podía aceptar que el Mesías tuviera que sufrir y morir. Aunque acababa de reconocerlo como el Hijo de Dios, todavía pensaba según los criterios humanos y no comprendía el camino de la cruz.
Por eso, Jesús lo corrige con firmeza: «Ve detrás de mí, Satanás», es
decir, vuelve a seguirme y acepta la voluntad de Dios. Pedro quería evitar el
sufrimiento de Jesús, pero la cruz era parte de su misión salvadora.
La fe verdadera no consiste en imponer a Dios nuestros deseos, sino en
aprender a confiar en su voluntad, incluso cuando el camino implica sacrificio,
dolor y entrega.
Cfr. San Jerónimo [342-420. Libro III, 22. 23] Evangelio de san
Mateo

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