sábado, 29 de agosto de 2026

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260830

 

Las crisis recientes (sanitarias, de seguridad, internacionales, narcotráfico...) han puesto en evidencia nuestra fragilidad. Hemos descubierto que no todo está bajo control y que dependemos unos de otros más de lo que pensábamos. En este contexto, el testimonio de quienes se entregan por los demás adquiere un valor especial. Su vida confirma que el sentido no está en conservar, sino en compartir. La paradoja del Evangelio deja de ser una idea abstracta y se convierte en una experiencia concreta.

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