Ninguna tradición religiosa, concepto o esquema humano puede
agotar la realidad de lo Infinito, por lo que reducir a Dios a marcos rígidos
conduce al exclusivismo.
Las diversas tradiciones religiosas han intentado expresar el misterio
de Dios desde sus propias categorías. Esto ha dado lugar a visiones múltiples,
a veces incluso opuestas. Sin embargo, el Evangelio invita a reconocer que Dios
no puede reducirse a un solo esquema. Su acción se manifiesta en la historia de
formas diversas. Para quienes seguimos a Jesús, el Señor, esto no significa
renunciar a nuestra fe, puesta en Dios verdadero, sino comprenderla, también,
en clave de apertura. Dios sigue saliendo al encuentro de todos, incluso por
caminos que no siempre alcanzamos a comprender.

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