En aquel
tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Escuchen ustedes lo que significa la
parábola del sembrador. A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la
entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es
lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino.
Lo sembrado
sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta
inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces,
y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra,
sucumbe.
Lo sembrado
entre los espinos representa a aquel que oye la palabra, pero las
preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas la sofocan y queda sin
fruto.
En cambio, lo
sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la palabra, la entienden y
dan fruto; unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el
treinta".
Reflexión
La parábola del
sembrador invita a examinar la actitud de nuestro corazón ante las enseñanzas
mediante cuatro tipos de terreno:
El camino y el
terreno pedregoso: Representan la falta de apertura, la superficialidad y la
inconstancia frente a las dificultades.
Los espinos:
Muestran cómo las preocupaciones cotidianas y materiales sofocan lo
verdaderamente importante.
La tierra
buena: Refleja una actitud receptiva y comprometida que genera frutos
tangibles.
En conjunto, la
historia funciona como una invitación a cultivar la resiliencia y la
profundidad interior para fortalecer lo que valoramos.

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