martes, 28 de octubre de 2025

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20251102

 

De ciertas preguntas trascendentes no se puede hablar de memoria, tampoco basta con parafrasear ideas tomadas de alguna lectura. Es necesario hablar desde las convicciones y creencias más profundas. La adversidad, el sufrimiento, la inminencia de la muerte son cuestiones que desajustan nuestra tranquilidad. Los protagonistas de las lecturas que escuchamos este domingo (2 de noviembre 2025) eran creyentes en el Dios que sostiene a los justos. No es posible enfrentar la cuestión del trato a los enemigos a partir de la lectura de un manual de autoayuda. Aprender a perdonar al violento, a amar al que nos decepciona, no es cosa fácil. Lo resulta un poco menos cuando se ha vivido en carne propia la experiencia del amor de Cristo. La capacidad para desprenderse de los propios bienes para auxiliar a los necesitados, o más aún de la propia violencia, para ofrecer el perdón, se acrecienta cuando interiorizamos la fuerza del amor de Dios, manifiesto en su hijo Jesús.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20251101

 

La santidad puede parecer un concepto abstracto. En cierto sentido lo es y, por eso, requiere que utilicemos nuestras mentes para entenderla. Pero es mucho más que un concepto. Es la vida que palpita dentro de los santos, quienes la han encarnado a lo largo de muchas épocas y en muchos lugares. Es también nuestro destino, si tenemos el valor de abrazarla, y por ser así, la santidad necesita nuestras imaginaciones. Ya que ella no tiene un manual de usuarios, no tenemos otra alternativa que imaginar cómo podemos ser santos hoy en medio de los desafíos de nuestro mundo y con los dones personales que Dios nos ha regalado precisamente para este destino. La imaginación es una herramienta necesaria para conseguir esa belleza de la vida cristiana que es la santidad y de la cual hablaba tanto el Papa Francisco.

 

TODOS LOS SANTOS 1 de noviembre 2025

 


 

ANTÍFONA DE ENTRADA

 

Alegrémonos en el Señor y alabemos al Hijo de Dios, junto con los ángeles, al celebrar hoy esta solemnidad de Todos los Santos.

 

 

GLORIA

 

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

 

 

ORACIÓN COLECTA

 

Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes venerar los méritos de todos tus santos en una sola fiesta, te rogamos, por las súplicas de tan numerosos intercesores, que en tu generosidad nos concedas la deseada abundancia de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo. . .

 

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

PRIMERA LECTURA

 

Vi una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas.

 

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 7, 2-4. 9-14

 

Yo, Juan, vi a un ángel que venía del oriente. Traía consigo el sello del Dios vivo y gritaba con voz poderosa a los cuatro ángeles encargados de hacer daño a la tierra y al mar. Les dijo: "¡No hagan daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que terminemos de marcar con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios!".

 

Y pude oír el número de los que habían sido marcados: eran ciento cuarenta y cuatro mil, procedentes de todas las tribus de Israel.

 

Vi luego una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero; iban vestidos con una túnica blanca; llevaban palmas en las manos y exclamaban con voz poderosa: "La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero".

 

Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, cayeron rostro en tierra delante del trono y adoraron a Dios, diciendo: "Amén. La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza, se le deben para siempre a nuestro Dios".

 

Entonces uno de los ancianos me preguntó: "¿Quiénes son y de dónde han venido los que llevan la túnica blanca?". Yo le respondí: "Señor mío, tú eres quien lo sabe". Entonces él me dijo: "Son los que han pasado por la gran tribulación y han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero".

 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

 

 

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6.

 

R/. Ésta es la clase de hombres que te buscan, Señor.

 

Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan, pues él lo edificó sobre los mares, él fue quien lo asentó sobre los ríos. R/.

 

¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso. R/.

 

Ése obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia. Ésta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob. R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

 

Veremos a Dios tal cual es.

 

De la primera carta del apóstol san Juan: 3, 1-3

 

Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él.

 

Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

 

Todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí mismo para ser tan puro como él.

 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

 

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11, 28

 

R/. Aleluya, aleluya.

 

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor. R/.

 

 

EVANGELIO

 

Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos.

 

Del santo Evangelio según san Mateo: 5, 1-12

 

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, y les dijo: "Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

 

Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos".

 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

 

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Iluminados con el ejemplo de los santos, que fueron en su vida sal de la tierra y luz del mundo, y uniendo nuestra oración a la inmensa multitud de los que ya gozan de la presencia del Señor, oremos confiadamente a Dios diciendo juntos:

“Señor, que nos llamas a la santidad, escúchanos”.

 

1. Para que en la Iglesia surjan ejemplos de santidad heroica que atraiga a los no creyentes a Cristo y conceda a todos los bautizados redescubrir que Dios los llame a una vida de plenitud. Oremos.

2. Para que quienes gobiernan en nuestro País luchen por la defensa de la vida en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural. Oremos.

3. Para que nuestros hermanos que sufren sean liberados de las angustias e incertidumbres y algún día, compartan la herencia de los santos. Oremos.

4. Para que el ejemplo de los santos, que experimentaron pruebas y dificultades antes de entrar en el reino de Dios, fortalezca a los que tambalean en la fe y han perdido la esperanza. Oremos.

5. Para que quienes hoy celebramos con alegría, la solemnidad de Todos los Santos, mientras nos encaminamos al cielo, seamos sembradores de esperanza y constructores del reino glorioso de Jesucristo. Oremos.

 

Padre Santo, que has glorificado en tu reino a los siervos fieles que vivieron con valentía las Bienaventuranzas y los has admitido en el banquete eterno de tu Hijo, escucha nuestra oración y no permitas que nos apartemos de Ti. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

 

PREFACIO

 

La gloria de nuestra madre, la Jerusalén celeste.

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque hoy nos concedes celebrar a tu familia, que es nuestra madre, la Jerusalén del cielo, en donde nuestros hermanos ya glorificados te alaban eternamente. Hacia ella, peregrinos, caminando por la fe, nos apresuramos ardorosos, regocijándonos por los más ilustres miembros de la Iglesia, en cuya gloria nos das al mismo tiempo ejemplo y ayuda para nuestra fragilidad. Por eso, unidos a ellos y a todos los ángeles, a una voz te alabamos y glorificamos, diciendo: Santo, Santo, Santo. . .

 

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 5, 8-10

 

Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

 

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

 

Dios nuestro, a quien adoramos, admirable y único Santo entre todos tus santos, imploramos tu gracia para que, al consumar nuestra santificación en la plenitud de tu amor, podamos pasar de esta mesa de la Iglesia peregrina, al banquete de la patria celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Indulgencia Plenaria en favor de los difuntos

 

a)Quienes visitan el cementerio y oran por los difuntos del 1 al 8 de noviembre.

b)Quienes visitan una iglesia u oratorio y rezan el Padre nuestro o el Credo en el día de la conmemoración de todos los difuntos (EI, n. 29).

 

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO

 

La santidad puede parecer un concepto abstracto. En cierto sentido lo es y, por eso, requiere que utilicemos nuestras mentes para entenderla. Pero es mucho más que un concepto. Es la vida que palpita dentro de los santos, quienes la han encarnado a lo largo de muchas épocas y en muchos lugares. Es también nuestro destino, si tenemos el valor de abrazarla, y por ser así, la santidad necesita nuestras imaginaciones. Ya que ella no tiene un manual de usuarios, no tenemos otra alternativa que imaginar cómo podemos ser santos hoy en medio de los desafíos de nuestro mundo y con los dones personales que Dios nos ha regalado precisamente para este destino. La imaginación es una herramienta necesaria para conseguir esa belleza de la vida cristiana que es la santidad y de la cual habla tanto el Papa Francisco.

Reflexión 20251102


 

REFLEXIÓN 20251101


 

lunes, 27 de octubre de 2025

Evangelio del 28 de octubre 2025 Lucas 6, 12-19

 



Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor. Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa, de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

 

Reflexión

 

Antes de tomar decisiones importantes, Jesús se retira a orar. No es una pausa estratégica, sino una comunión profunda con el Padre. Nos enseña que toda misión comienza en el silencio, en la intimidad con Dios.

Jesús no elige a los más poderosos ni a los más sabios, sino a hombres comunes, con debilidades y esperanzas. Esta elección es un acto de confianza radical en lo que Dios puede hacer a través de lo pequeño y lo frágil.

Cuando Jesús baja de la montaña para encontrarse con la multitud, vemos que aquí no hay distancia ni exclusividad. Él se acerca a los enfermos, a los atormentados, a los que buscan consuelo. Su poder no se guarda, se entrega.

Este movimiento —de la altura a la cercanía, de la oración a la acción— revela que el Reino de Dios no es una idea abstracta, sino una presencia que sana, elige y transforma. Jesús no se queda en lo alto: baja, toca, escucha, y sana.

 

domingo, 26 de octubre de 2025

Evangelio del 27 de octubre 2025 Lucas 13, 10-17

 



Un sábado, estaba Jesús enseñando en una sinagoga. Había ahí una mujer que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu malo. Estaba encorvada y no podía enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad". Le impuso las manos y, al instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una curación en sábado, le dijo a la gente: "Hay seis días de la semana en que se puede trabajar; vengan, pues, durante esos días a que los curen y no el sábado”. Entonces el Señor dijo: "¡Hipócritas! ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro del pesebre para llevarlo a abrevar, aunque sea sábado? Y a esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo atada durante dieciocho años, ¿no era bueno desatarla de esa atadura, aun en día de sábado?” Cuando Jesús dijo esto, sus enemigos quedaron en vergüenza; en cambio, la gente se alegraba de todas las maravillas que él hacía.

Reflexión

Este pasaje nos enseña que la persona está por encima de la norma. La Ley y el sábado existen para el beneficio del ser humano, no al revés. La compasión y la liberación del sufrimiento son la voluntad central de Dios.


La Condición de la Mujer y la Liberación:

La mujer estaba encorvada y no podía enderezarse. Esto no solo era un problema físico, sino que la obligaba a mirar constantemente hacia abajo, impidiéndole mirar el cielo o a los demás a los ojos. Es una poderosa imagen del peso del pecado, la enfermedad o las cargas de la vida que nos doblegan y nos impiden vivir en plenitud.

Jesús nos ofrece una liberación completa: del mal, de la enfermedad y de las ataduras que nos quitan la dignidad. Nos invita a levantar la cabeza para mirar a Dios y a los demás, viviendo en la libertad que nos da.