Antífona de entrada.
Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor. Los escucharé cuando
me llamen en cualquier tribulación, y siempre seré su Dios.
Gloria
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
Oración colecta.
Señor Dios, que has hecho del amor a ti y a los hermanos la plenitud de
todo lo mandado en tu santa ley, concédenos que, cumpliendo tus mandamientos,
merezcamos llegar a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
Monición: Dios quiere
que lo busquemos, porque es un Dios maravilloso y si alguien lo abandonó que no
dude en regresar a Él porque lo único que encontrará será un Dios rico en el
perdón. Escuchemos.
Primera Lectura (Is 55, 6-9)
Del libro del profeta Isaías
Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está
cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes; que
regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son
mis caminos, dice el Señor. Porque así como aventajan los cielos a la tierra,
así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus
pensamientos.
Palabra de Dios.
A. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial (Sal 144)
R. Bendeciré al Señor eternamente.
L. Un día tras otro bendeciré tu nombre y no cesará mi boca de
alabarte. Muy digno de alabanza es el Señor, por ser su grandeza incalculable.
/ R.
L. El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y
generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende
a todas sus creaturas. / R.
L. Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor
todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el
Señor, de quien lo invoca. / R.
Monición: San Pablo,
casi al final de su vida, nos dice cuáles deben ser nuestras palabras conforme
avanzamos en edad, que "Cristo sea glorificado en mí" y nos exhorta a
llevar una vida digna. Escuchemos.
Segunda Lectura (Flp 1, 20-24. 27)
De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses
Hermanos: Ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte, Cristo será
glorificado en mí. Porque para mí, la vida es Cristo, y la muerte, una
ganancia. Pero si el continuar viviendo en este mundo me permite trabajar
todavía con fruto, no sabría yo qué elegir.
Me hacen fuerza ambas cosas: por una parte, el deseo de morir y estar
con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; y por la otra, el de
permanecer en vida, porque esto es necesario para el bien de ustedes. Por lo
que a ustedes toca, lleven una vida digna del Evangelio de Cristo.
Palabra de Dios.
A. Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio (Cfr. Hechos 16, 14)
R. Aleluya, aleluya. Abre, Señor, nuestros corazones, para que
aceptemos las palabras de tu Hijo. R. Aleluya, aleluya.
Monición: El evangelio
de hoy nos habla de la confianza en Dios porque, sea que nos llame a trabajar a
su viña a la primera o a la última hora, todos recibiremos el reino de Dios.
Evitemos los reclamos y las envidias. Escuchemos.
Evangelio (Mt 20, 1-16)
Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El
Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a
contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un
denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos
que estaban ociosos en la plaza y les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña y
les pagaré lo que sea justo'. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo
lo mismo.
Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros
que estaban en la plaza y les dijo: '¿por qué han estado aquí todo el día sin
trabajar?' Ellos le respondieron: 'Porque nadie nos ha contratado'. Él les
dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: 'Llama a
los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que
llegues a los primeros'. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la
tarde y recibieron un denario cada uno.
Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más;
pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a
reclamarle al propietario, diciéndole: 'Esos que llegaron al último sólo
trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que
soportamos el peso del día y del calor'.
Pero él respondió a uno de ellos: 'Amigo, yo no te hago ninguna
injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo
tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no
puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy
bueno?'
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los
últimos".
Palabra del Señor.
A. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios,
Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la
misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los
hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al
tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha
del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino
no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede
del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y
gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa,
católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los
pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Oremos, hermanos, por todos los hombres y por todas sus
necesidades, para que nunca falte a nadie la ayuda de nuestro amor. Oremos
diciendo:
TODOS: Haz, Señor, que caminemos por tu senda.
1. Por el santo Padre, el
Papa N., por nuestro obispo N. y por todos los demás obispos, por los
presbíteros y diáconos; para que cuiden santamente el pueblo que tienen
encomendado. Roguemos al Señor.
2. Por los jefes de Estado
y por los demás gobernantes, por los responsables del bien común y por los que
tienen en sus manos las riquezas del mundo, para que fomenten la justicia, el
bienestar, la paz y la libertad. Roguemos al Señor.
3. Por los que padecen
hambre u otras necesidades, por los que están enfermos o se sienten oprimidos,
por los que añoran la patria o viven lejos de sus familias y de sus hogares,
para que experimenten el consuelo y la fortaleza de Dios. Roguemos al Señor.
4. Para que Dios nos
conceda el gozo del Espíritu, el perdón de los pecados, la perseverancia en la
fe y en las buenas obras, así como la salvación eterna de nuestras almas.
Roguemos al Señor.
Sacerdote: Padre justo y Dios lleno de bondad, que das a los primeros
lo mismo que a los últimos, escucha nuestras oraciones y haz que comprendamos
que, como el cielo aventaja a la tierra, así tus caminos aventajan a los
nuestros y que es un gran honor haber sido llamados, desde el amanecer, a
trabajar en tu viña. Por Jesucristo, nuestro Señor. / TODOS: Amén.
Oración sobre las ofrendas.
Acepta benignamente, Señor, los dones de tu pueblo, para que recibamos,
por este sacramento celestial, aquello mismo que el fervor de nuestra fe nos
mueve a proclamar. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
La creación alaba al Señor
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno. Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el
ciclo de las estaciones; pero formaste al hombre a tu imagen y semejanza y lo
hiciste dueño de un mundo portentoso, para que en tu nombre dominara la
creación entera y, al contemplar la grandeza de tus obras, en todo momento te
alabara, por Cristo, Señor nuestro. A quien cantan los cielos y la tierra, los
ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...
Antífona de la comunión.
Tú promulgas tus preceptos para que se observen con exactitud. Ojalá
que mi conducta se ajuste siempre al cumplimiento de tu voluntad (Sal 118,
4-5).
Oración después de la comunión. A quienes alimentas, Señor, con tus
sacramentos, confórtanos con tu incesante ayuda, para que en estos misterios
recibamos el fruto de la redención y la conversión de nuestra vida. Por
Jesucristo, nuestro Señor.

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