La verdadera imitación del apóstol Pablo y la mayor muestra de fe no
residen en hacer milagros, sino en vivir la caridad y el amor sincero, virtudes
que atraen la presencia de la Santísima Trinidad. Sin embargo, a pesar de estar
reunidos exteriormente en el templo bajo un mismo pastor y en aparente armonía,
a menudo expulsamos a Cristo de entre nosotros mediante las divisiones, los
juicios, la envidia, la avaricia y el rencor que practicamos al salir. Por
ello, exhorta a guardar una coherencia real y a respetar verdaderamente la mesa
santa y el sacrificio de Cristo mediante una vida fraterna libre de egoísmos y
discordias.
Cfr. San Juan Crisóstomo [c. 347- c. 407]. Homilía 8 de la Carta a
los Romanos

No hay comentarios.:
Publicar un comentario