En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y
poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y
algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de
varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que
habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de
Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.
Reflexión
Este pasaje nos invita a examinar cómo incluimos y valoramos
a los demás en la construcción de una sociedad más justa. Nos recuerda que el
verdadero seguimiento a los valores del Reino de Dios requiere reconocer la
dignidad de cada persona, superar prejuicios y ofrecer generosamente lo que
somos y tenemos para el bienestar común.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario