Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús
dijo: "Mujer, ahí está tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Ahí
está tu madre". Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.
Reflexión
Ante la cruz, Jesús nos revela que el amor verdadero permanece incluso
en el sufrimiento. María permanece junto a Él con una fe silenciosa y fiel, aun
sin comprenderlo todo. Desde la cruz, Jesús transforma el dolor en un vínculo
de amor: entrega a María como madre y al discípulo como hijo.
También nosotros estamos llamados a permanecer junto a quienes sufren y
a abrir el corazón para acoger a los demás como hermanos. La cruz nos enseña
que el amor de Cristo no abandona, sino que crea comunión y una nueva familia.

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