En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo:
"¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo?
El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje,
será como su maestro.
¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en
el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: 'Déjame quitarte la paja que
llevas en el ojo', si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita!
Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la
paja del ojo de tu hermano".
Reflexión
Este pasaje nos invita a mirar hacia dentro antes de juzgar a los
demás. Jesús enseña que el verdadero aprendizaje no consiste solo en seguir al
maestro, sino en dejarse transformar por su ejemplo.
El ciego que guía a otro ciego simboliza la falta de conciencia: quien
no reconoce su propia oscuridad no puede conducir a nadie hacia la luz.
Y la viga en el ojo es una imagen poderosa de nuestras propias
limitaciones y prejuicios. Solo cuando somos capaces de vernos con humildad y
sinceridad, podemos ayudar a los demás con amor y sin hipocresía.
En resumen, el discípulo se hace como su maestro cuando aprende a mirar
con compasión, no con juicio.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario