domingo, 9 de agosto de 2026

Evangelio del 10 de agosto 2026 Juan 12, 24-26

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.

El que quiera servirme que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre".

Reflexión

El texto nos invita a contemplar una profunda paradoja espiritual: la verdadera vida y la fecundidad solo nacen a través de la entrega.

La transformación del grano: Así como una semilla necesita perder su forma individual y "morir" bajo la tierra para dar origen a una espiga llena de frutos, nuestra vida humana y espiritual requiere de la renuncia al egoísmo para alcanzar su plenitud.

El sentido del servicio: Jesús nos enseña que el amor propio desmedido nos aisla y empobrece, mientras que el desprendimiento y la entrega a los demás —siguiendo sus pasos— abren el camino hacia la vida eterna y la verdadera dignidad.

"El que quiera servirme que me siga... El que me sirve será honrado por mi Padre."

No hay comentarios.:

Publicar un comentario