jueves, 20 de marzo de 2025
Evangelio del 21 de marzo 2025 Mateo 21, 33-43. 45-46
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud y a los sumos sacerdotes esta
parábola: «Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una
cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego la
alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20250323
La escena que se menciona en el Evangelio de Lucas 13, 1 donde Jesús es
informado de que Pilato mató a algunos galileos mientras ofrecían sacrificios, es
una enseñanza de Jesús acerca del arrepentimiento y la necesidad de reflexionar
sobre nuestra relación con Dios, en lugar de asumir que ciertas tragedias les
ocurren a las personas como castigo por sus pecados.
Este pasaje nos recuerda que no somos jueces y que debemos responder
con compasión, no con críticas.
Por lo que debemos:
Fomentar la introspección: En lugar de enfocarnos en las fallas de los
demás, Jesús nos invita a examinar nuestra propia vida, actitudes y
prioridades.
Vivir con propósito: La urgencia del arrepentimiento nos llama a no
postergar decisiones importantes en nuestra vida espiritual y personal.
Cultivar la humildad: Reconocer que nadie es inmune a los desafíos o
tragedias nos ayuda a vivir con mayor humildad y solidaridad, entendiendo que
todos enfrentamos pruebas de diferentes formas.
Practicar el perdón: El arrepentimiento nos invita a perdonar tanto a
otros como a nosotros mismos, entendiendo que la transformación personal es un
proceso continuo.
EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20250323
«Eran los sectarios de Judas de Galilea, de los que hace mención san Lucas en los Hechos de los apóstoles (Hch 5, 36) diciendo que no se debía llamar señora nadie. Por lo que muchos de ellos, que no reconocían al César como a señor, fueron castigados por Pilato. Decían también que no convenía ofrecer a Dios otras víctimas que las designadas en la ley de Moisés, por lo que prohibían ofrecer las víctimas establecidas por el pueblo por la salud del emperador y del pueblo romano. Indignado Pilato por esto contra ellos, mandó sacrificarlos entre las mismas víctimas que se ofrecían según la ley, de modo que la sangre de los que ofrecían se mezcló con la de las víctimas ofrecidas. Y creyendo el vulgo que estos galileos habían padecido con justicia este castigo porque habían escandalizado al pueblo y excitado el odio de los súbditos contra los magistrados, contaron esto al Salvador deseando conocer lo que opinaba sobre ello. Y el Señor dijo que obraban mal. Sin embargo, no dijo que los que padecían estas penas fueran peores que los que no las padecían. Por lo cual prosigue: "Les respondió Jesús: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas?! Queriendo el Señor separar a los pueblos de las insurrecciones internas concitadas con pretexto de la religión, añade: Mas si no hiciereis penitencia, todos pereceréis de la misma manera y vuestra sangre se mezclará con la de vuestras víctimas» (San Cirilo de Alejandría [370-444], in Cat. graec. Patr).
DOMINGO III DE CUARESMA Ciclo C Domingo 23 de marzo 2025
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 24, 15-16
Mis ojos están siempre fijos en el Señor, pues él libra mis pies de
toda trampa. Mírame, Señor, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.
No se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, fuente de misericordia y de toda bondad, que enseñaste que
el remedio contra el pecado está en el ayuno, la oración y la limosna, mira con
agrado nuestra humilde confesión, para que a quienes agobia la propia
conciencia nos reconforte siempre tu misericordia. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[“Yo-soy” me envía a ustedes.]
Del libro del Éxodo 3, 1-8a. 13-15
En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro, Jetró,
sacerdote de Madián. En cierta ocasión llevó el rebaño más allá del desierto,
hasta el Horeb, el monte de Dios, y el Señor se le apareció en una llama que
salía de un zarzal. Moisés observó con gran asombro que la zarza ardía sin
consumirse y se dijo: “Voy a ver de cerca esa cosa tan extraña, por qué la
zarza no se quema”.
Viendo el Señor que Moisés se había desviado para mirar, lo llamó desde
la zarza: “¡Moisés, Moisés!” Él respondió: “Aquí estoy”. Le dijo Dios: “¡No te
acerques! Quítate las sandalias, porque el lugar que pisas es tierra sagrada”.
Y añadió: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y
el Dios de Jacob”.
Entonces Moisés se tapó la cara, porque tuvo miedo de mirar a Dios.
Pero el Señor le dijo: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído
sus quejas contra los opresores y conozco bien sus sufrimientos. He descendido
para librar a mi pueblo de la opresión de los egipcios, para sacarlo de
aquellas tierras y llevarlo a una tierra buena y espaciosa, una tierra que mana
leche y miel”.
Moisés le dijo a Dios: “Está bien. Me presentaré a los hijos de Israel
y les diré: ‘El Dios de sus padres me envía a ustedes’; pero cuando me
pregunten cuál es su nombre, ¿qué les voy a responder?” Dios le contestó a
Moisés: “Mi nombre es Yo-soy”; y añadió: “Esto les dirás a los israelitas:
‘Yo-soy me envía a ustedes’.
También les dirás: ‘El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de
Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes’. Este es mi
nombre para siempre. Con este nombre me han de recordar de generación en
generación”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 102
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios. R/.
El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu
vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R/.
El Señor hace justicia y le da la razón al oprimido. A Moisés le mostró
su bondad, y sus prodigios al pueblo de Israel. R/.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso
para perdonar. Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su
misericordia. R/.
SEGUNDA LECTURA
[La vida del pueblo escogido, con Moisés, en el desierto, es una
advertencia para nosotros.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 10, 1-6.
10-12
Hermanos: No quiero que olviden que en el desierto nuestros padres
estuvieron todos bajo la nube, todos cruzaron el mar Rojo y todos se sometieron
a Moisés, por una especie de bautismo en la nube y en el mar. Todos comieron el
mismo alimento milagroso y todos bebieron de la misma bebida espiritual, porque
bebían de una roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo. Sin
embargo, la mayoría de ellos desagradaron a Dios y murieron en el desierto.
Todo esto sucedió como advertencia para nosotros, a fin de que no
codiciemos cosas malas como ellos lo hicieron. No murmuren ustedes como algunos
de ellos murmuraron y perecieron a manos del ángel exterminador. Todas estas
cosas les sucedieron a nuestros antepasados como un ejemplo para nosotros y
fueron puestas en las Escrituras como advertencia para los que vivimos en los
últimos tiempos. Así pues, el que crea estar firme, tenga cuidado de no caer.
Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 17
R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Conviértanse, dice el Señor, porque ya está cerca el Reino de los
cielos. R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
EVANGELIO
[Sí no se arrepienten, perecerán de manera semejante.]
Del santo Evangelio según san Lucas 13, 1-9
En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que
Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus
sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos
galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás
galileos?
Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera
semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé,
¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de
Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de
manera semejante”.
Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada
en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador:
‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no
los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador
le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor
y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’”.
Palabra del Señor.
PROFESIÓN DE FE
CREDO de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder
de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y
está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a
juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la
carne y la vida eterna.
Amén.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Instruidos por el ejemplo de Jesús, el Señor, que en el desierto se
entregaba a la oración, oremos también nosotros con insistencia a nuestro Dios:
Para que todos los fieles –por medio de las penitencias y prácticas
cuaresmales– sean purificados de sus culpas y vean fortalecida su vida
cristiana, roguemos al Señor.
Para que todos los pueblos alcancen la paz y el bienestar necesario y
puedan así buscar más fácilmente los bienes del cielo, roguemos al Señor.
Para que el Señor conceda su fuerza a los que se ven tentados, infunda
el deseo de la conversión a los pecadores y otorgue el consuelo del cielo a los
que están tristes, roguemos al Señor.
Para que infunda en todos nosotros el deseo de un verdadero cambio de
vida, a fin de que nos preparemos a celebrar debidamente el sacramento pascual
de la penitencia, roguemos al Señor.
Padre santo y misericordioso, que nunca abandonas a tus hijos, sino que
les revelas la gloria de tu nombre, haz que sepamos acoger tus enseñanzas con
sencillez y demos fruto de verdadera y continua conversión. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por estas ofrendas, Señor, concédenos benigno el perdón de nuestras
ofensas, y ayúdanos a perdonar a nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
PREFACIO
Significado espiritual de la Cuaresma
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno, por Cristo, Señor nuestro. Por él concedes bondadosamente a tus fieles
anhelar gozosos, año tras año, con el alma purificada, las solemnidades de la
Pascua, para que dedicados con mayor entrega a la oración y a las obras de
caridad, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida,
lleguemos a ser plenamente hijos tuyos. Por eso, con los ángeles y los
arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Sal 83, 4-5
El gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un nido donde poner
sus polluelos: junto a tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.
Dichosos los que viven en tu casa y pueden alabarte siempre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados en la tierra con el pan del cielo, prenda de eterna
salvación, te suplicamos, Señor, que lleves a su plenitud en nuestra vida la
gracia recibida en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Dirige, Señor, los corazones de tus fieles y da en tu bondad a tus
siervos una gracia tan grande que, cumpliendo en plenitud tus mandamientos, nos
haga permanecer en tu amor y en el de nuestro prójimo. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
miércoles, 19 de marzo de 2025
Evangelio del 20 de marzo 2025 Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Había un hombre rico, que
se vestía de púrpura y telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un
mendigo, llamado Lázaro, yacía a la entrada de su casa, cubierto de llagas y
ansiando llenarse con las sobras que caían de la mesa del rico. Y hasta los
perros se acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió, pues, que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno
de Abraham. Murió también el rico y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de
castigo, en medio de tormentos, cuando levantó los ojos y vio a lo lejos a
Abraham y a Lázaro junto a él.
Entonces gritó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que
moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan
estas llamas'. Pero Abraham le contestó: 'Hijo, recuerda que en tu vida
recibiste bienes y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo,
mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un
abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá'.
El rico insistió: 'Te ruego, entonces, padre Abraham, que mandes a
Lázaro a mi casa, pues me quedan allá cinco hermanos, para que les advierta y
no acaben también ellos en este lugar de tormentos'. Abraham le dijo: 'Tienen a
Moisés y a los profetas; que los escuchen'. Pero el rico replicó: 'No, padre
Abraham. Si un muerto va a decírselo, entonces sí se arrepentirán'. Abraham
repuso: 'Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso, ni aunque
resucite un muerto'».
Reflexión
La enseñanza de Jesús es clara: las cosas hay que hacerlas en este
mundo, después ya no tiene sentido. Dos ideas surgen de este texto: la primera
sería el revisar nuestra vida para ver si no estamos dejando nuestras obras de
caridad para cuando no tendrán ya ningún valor.
Y esto, porque en el mundo materialista y tan veloz en el que vivimos,
quizás como este hombre rico, no nos damos cuenta de cuánta miseria está a
nuestro alrededor. Es cierto que no la podemos resolver totalmente, sin
embargo, es seguro que al menos algo podemos hacer, mucho más si nos
organizamos para ello. La segunda idea sería el pensar en nuestras propias
familias: ¿Están ellas viviendo de acuerdo con el Evangelio?
El hombre rico se preocupó de ella cuando ya nada podía hacer. Hoy y
ahora es el momento de hacer algo: invitarlos a un retiro, a los ejercicios
cuaresmales, a regresar al sacramento de la reconciliación. No dejemos que
nuestra vida agitada nos haga perder de vista al hermano, sobre todo, al
necesitado.
martes, 18 de marzo de 2025
Evangelio del 19 de marzo 2025 Lucas 2, 41-51
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las
festividades de la Pascua.
Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la
costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en
Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana,
hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo,
regresaron a Jerusalén en su busca.
Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los
doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se
admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se
quedaron atónitos y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué te has portado
así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de
angustia". Él les respondió: "¿Por qué me andaban buscando? ¿No
sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?" Ellos no entendieron
la respuesta que les dio.
Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su
madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas.
Reflexión
La palabra de Dios, en este día nos presenta el terrible sufrimiento
que tuvo nuestra Madre cuando se quedó Jesús en el Templo y ella pensó que se
había perdido. Dado que Dios ha querido que María sea ahora la madre de todos
nosotros, los discípulos del Señor, podemos imaginar que esta experiencia se
repite continuamente en el cielo cuando alguno de nosotros se pierde, cuando se
aleja de Dios y por ende, de ella.
Ciertamente Jesús se quedó en el templo sin avisarle a sus padres, lo
cual produjo una gran angustia a nuestra madre. El problema es que nosotros no
nos perdemos por quedarnos en la casa de Dios, sino todo lo contrario. Por
ello, debemos de tomarnos fuertemente de la mano de María Santísima para que no
nos vayamos a perder.
Su corazón inmaculado es el mejor lugar en donde podemos estar, pues en
él encontramos siempre la ternura y el amor de nuestra Madre Santísima que nos
instruye interiormente y nos dirige a Jesús. La presencia del Espíritu en total
plenitud en su corazón se convierte en luz y alegría para nuestras vidas. Si
mucha gente vive perdida en el mundo es porque no se ha tomado con fuerza de la
mano de nuestra Madre Amada y porque no ha hecho de su corazón, el lugar de
encuentro con Dios.
lunes, 17 de marzo de 2025
Evangelio del 18 de marzo 2025 Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: «En la
cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo
que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra.
Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas
de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para
que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les
agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en
las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame
'maestros'.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen 'maestros', porque no
tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre
la tierra lo llamen 'padre', porque el Padre de ustedes es sólo el Padre
celestial. No se dejen llamar 'guías', porque el guía de ustedes es solamente
Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se
enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido».
Reflexión
Aunque este evangelio está referido especialmente a los líderes
religiosos (sean o no clérigos), no podemos negar que presenta la realidad de
la soberbia que existe en todos nosotros.
O, ¿quién podría negar, que cuando se presenta la ocasión, no busca
tomar los puestos de honor, que su nombre esté entre luces de colores, que toda
la gente hable de él, ser la estrella de su propia película? Sobre todo, esto
ocurre en aquellos a los que Dios ha puesto al frente de cualquier grupo
humano, desde el padre de familia, hasta el ejecutivo; el político y el
sacerdote.
Se nos olvida con frecuencia que nuestra vida cristiana se manifiesta
en la humildad, que el único importante en toda conversación es Cristo, que Él
es el único que merece el poder, el honor y la gloria, y que el elemento que
plenifica nuestra vida, es el servicio. Entrenémonos en nuestra vida tomando
los últimos lugares, dándole el lugar de honor en nuestra vida a Cristo y
sirviendo con alegría a los demás.
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