miércoles, 12 de agosto de 2026

Evangelio del 13 de agosto 2026 Mateo 18, 21-19, 1

 



En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: "Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contestó: "No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete".

Entonces Jesús les dijo: "El Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el Señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: 'Págame lo que me debes'. El compañero se le arrodilló y le rogaba: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.

Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: 'Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?' Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano".

Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro lado del Jordán.

 

Reflexión sobre el perdón y la compasión

La parábola del siervo despiadado nos invita a examinar la profundidad de nuestro propio perdón. En el texto, Jesús responde a la pregunta de Pedro elevando el perdón a un nivel inagotable: no se trata de contar las ofensas, sino de adoptar una actitud constante de misericordia.

La desproporción de la gracia: La deuda enorme que el rey perdona al primer siervo simboliza la infinita misericordia que Dios tiene con nosotros frente a nuestras faltas.

La contradicción humana: Resulta desconcertante, pero profundamente humano, ver cómo el siervo, tras recibir un perdón tan generoso, es incapaz de mostrar la misma compasión con un compañero que le debía una cantidad mínima.

Una lección de vida: El relato nos recuerda que el perdón que recibimos no es un privilegio aislado, sino un mandato para actuar de la misma manera con quienes nos rodean, entendiendo que la falta de compasión hacia los demás nos encierra en nuestra propia dureza de corazón.

 

¿Cómo influye la misericordia que has recibido en la forma en que tratas las ofensas de quienes te rodean?


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