¿Cómo nos comportamos ante el Silencio de Dios? Cuando creemos que Dios
no nos oye: "Gritamos, reclamamos..." tantas veces, sólo eso sabemos.
Orar es hablar con Dios, y si hablas con Él, hay que aprender a darle la razón,
porque ante Dios siempre seremos PECADORES; necesitados de su GRACIA y de su
PERDÓN.
¡Y cuando Dios tiene la razón, las cosas CAMBIAN y SALIMOS GANANDO!
Tomado de la homilía del Domingo XX T. O. Ciclo-A. 16 de agosto 2026
del Pbro. Arturo Nava Castillo

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