lunes, 8 de junio de 2026

Evangelio del 9 de junio 2026 Mateo 5, 13-16

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos".

Comentario

El pasaje de Mateo 5, 13-16 es una invitación profunda a vivir la fe de manera activa y visible en el mundo.

La sal, en tiempos bíblicos, tenía dos funciones principales: dar sabor y conservar. Jesús nos recuerda que nuestra presencia en el mundo debe "dar sabor" a la vida, aportando esperanza y sentido, y actuar como un agente de preservación frente a la corrupción o el desánimo.

Una luz no sirve de nada si se esconde. Jesús nos llama a ser testigos transparentes de sus enseñanzas, cuyas acciones —nuestras "buenas obras"— sirvan para que otros, al verlas, puedan reconocer la bondad y la gloria de Dios.

El mensaje central es que la fe no es algo privado o estático; está destinada a ser compartida. Así como vemos en la imagen a Jesús —fuente de esa luz— sosteniendo y ofreciendo los elementos de sal, se nos recuerda que somos colaboradores en su misión de iluminar y dar sentido a la realidad humana.

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