ANTÍFONA DE ENTRADA.
Hombres de Galilea, ¿qué hacen allí parados mirando al cielo? Ese mismo
Jesús, que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto
marcharse. Aleluya (Hech 1, 11).
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
Oración colecta. Concédenos, Dios todopoderoso, rebosar de santa
alegría y, gozosos, elevar a ti una cumplida acción de gracias, ya que la
ascensión de Cristo, tu Hijo, es también nuestra victoria, pues a donde llegó
él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros, que somos su
cuerpo. Por nuestro Señor Jesucristo...
Monición: El encuentro de los apóstoles conJesús
resucitado durante cuarenta días, los prepara para la misión. Jesús les promete
el Espíritu Santo para que sean sus testigos en todos los rincones de la
tierra. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA (Hech 1, 1-11)
Del libro de los Hechos de los Apóstoles
En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de todo lo que
Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió al cielo, después de dar sus
instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido.
A ellos se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que
estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino
de Dios.
Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: "No se alejen de
Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que ya
les he hablado: Juan bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán
bautizados con el Espíritu Santo".
Los ahí reunidos le preguntaban: "Señor, ¿ahora sí vas a
restablecer la soberanía de Israel?". Jesús les contestó: "A ustedes
no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su
autoridad; pero cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará
de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y
hasta los últimos rincones de la tierra".
Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo
ocultó a sus ojos. Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se
les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
"Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que
los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse".
Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 46)
R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.
Aplaudan, pueblos todos; aclamen al Señor, de gozo llenos; que el
Señor, el Altísimo, es terrible y de toda la tierra, rey supremo. / R.
Entre voces de júbilo y trompetas, Dios, el Señor, asciende hasta su
trono. Cantemos en honor de nuestro Dios, al rey honremos y cantemos todos. /
R.
Porque Dios es el rey del universo, cantemos el mejor de nuestros
cantos. Reina Dios sobre todas las naciones desde su trono santo. / R.
Monición: Dios, nos dice san Pablo en la segunda
lectura, manifestó en Jesús su fuerza, lo resucitó y lo hizo sentar a su
derecha y lo constituyó Señor de todos y cabeza suprema de la Iglesia.
Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA (Ef 1, 17-23)
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios
Hermanos: Pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la
gloria, que les conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo.
Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que
les da su llamamiento, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los
que son suyos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros,
los que confiamos en él, por la eficacia de su fuerza poderosa.
Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar
a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados,
potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo
del mundo actual sino también del futuro.
Todo lo puso bajo sus pies y a él mismo lo constituyó cabeza suprema de
la
Iglesia, que es su cuerpo, y la plenitud del que lo consuma todo en
todo.
Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Mt 28, 19. 20)
R. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los
otros, como yo los he amado. R. Aleluya, aleluya.
Monición: Jesús nos deja de herencia un nuevo
mandamiento: "ámense unos a otros, como yo los he amado". Amarnos es
el único camino para que la sociedad nos reconozca que somos discípulos de
Jesús. Escuchemos.
EVANGELIO (Mt 28, 16-20)
Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al
monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque
algunos titubeaban.
Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: "Me ha sido dado
todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todos
los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo, y enseñándoles a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo
estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo". Palabra del
Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder
de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y
está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a
juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la
carne y la vida eterna.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Pongamos, hermanos, nuestra mirada en Jesús, sacerdote
eterno, que ha subido al cielo para interceder por nosotros, y pidámosle por
las necesidades de todos los hombres. Digamos con fe y esperanza:
TODOS: Tú, que estás sentado a la derecha del Padre, escúchanos, Señor.
1. Para que Cristo, desde
el trono de su gloria, venga en ayuda de su Iglesia, que lucha en medio de las
dificultades del mundo, y no permita que sus fieles se dejen cautivar por los
bienes temporales. Roguemos al Señor.
2. Para que Jesús, el
Señor, que prometió que, al ser elevado sobre la tierra, atraería a todos hacia
sí, revele su nombre a los hombres que aún no lo conocen. Roguemos al Señor.
3. Para que Jesús, que
está junto al Padre, llene de esperanza a los que sufren enfermedades en el
cuerpo o angustias en el espíritu. Roguemos al Señor.
4. Para que el Señor,
elevado al cielo, nos envíe el Espíritu Santo, para que nos enseñe a amar los
bienes de arriba y a no dejarnos cautivar por las cosas de la tierra. Roguemos
al Señor.
Sacerdote: Dios, Padre todopoderoso, que has resucitado y lo has hecho
Señor del universo, concédenos lo que, con te hemos pedido. Por Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina, por los siglos de los siglos. TODOS: Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.
Al ofrecerte, Señor, esta festividad de la ascensión, concédenos que
por este santo intercambio, nos elevemos también nosotros a los bienes del
cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
El misterio de la Ascensión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno. Porque el Señor Jesús, Rey de la gloria, triunfador del pecado y de la
muerte, ante la admiración de los ángeles, ascendió (hoy) a lo más alto de los
cielos, como Mediador entre Dios y los hombres, Juez del mundo y Señor de los
espíritus celestiales. No se fue para alejarse de nuestra pequeñez, sino para
que pusiéramos nuestra confianza en llegar, como miembros suyos, a donde él,
nuestra cabeza y principio, nos ha precedido. Por eso, con esta efusión del
gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros
celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu
gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.
Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. Aleluya
(Mt 28, 20).
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Dios todopoderoso nos permites participar en la tierra de los misterios
divinos, concede que nuestro fervor cristiano nos oriente hacia el cielo, donde
ya nuestra naturaleza humana está contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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