jueves, 19 de febrero de 2026

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260222

 

 


«La misma creación natural es, para cada cristiano, verdadero adoctrinamiento que lo lleva a la adoración de Dios, ya que el cielo y la tierra, el mar y cuanto en ellos hay manifiestan I bondad y la omnipotencia de su Autor, y la admirable belleza de todos los elementos que le sirven está pidiendo a la creatura inteligente una acción de gracias. Pero cuando se avecinan estos días, consagrados más especialmente a los misterios de la redención de la humanidad, estos días que preceden a la fiesta pascual, se nos exige, con más urgencia, una preparación y una purificación del espíritu. Porque es propio de la festividad pascual que toda la Iglesia goce del perdón de los pecados, no sólo quienes nacen en el sagrado bautismo, sino también los que, desde hace tiempo, se cuentan ya en el número de los hijos adoptivos. Pues bien, si los hombres nacen a la vida nueva principalmente por el bautismo, como a todos nos es necesario renovarnos cada día de las manchas de nuestra condición pecadora, y no hay nadie que no tenga que ser cada vez mejor en la escala de la perfección debemos esforzarnos para que nadie se encuentre bajo el efecto de los viejos vicios el día de la redención. Por ello, en estos días, hay que poner especial cuidado y devoción en cumplir aquellas cosas que los cristianos deben realizar en todo tiempo; así viviremos, en santos ayunos, esta Cuaresma de institución apostólica, y precisamente no sólo por el uso menguado de los alimentos, sino sobre todo ayunando de nuestros vicios. Y no hay cosa más útil que unir los ayunos santos y razonables con la limosna, que, bajo la única denominación de misericordia, contiene muchas y laudables acciones de piedad» (San León Magno [c. 390 - 461] 45 0 Papa de la Iglesia. Sermón 6 sobre la Cuaresma, 1-2).

 

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260222

 

Una de las condiciones básicas para alcanzar una existencia verdaderamente humanizadora y plena es la responsabilidad ética. No se puede vivir en libertad, si uno no reflexiona y se hace cargo de la tarea de contrastar el bien con el mal. En las circunstancias cambiantes de la historia, podemos incurrir en confusiones lamentables: llamamos con palabras altisonantes —transformación histórica, cambio de paradigma— a viejas formas de gobierno autoritarias. Delitos crasos y burdos como los homicidios y en particular los feminicidios, no tienen justificación alguna. Son barbaries y nada más. Provocan tanto sufrimiento que no pueden encontrar ningún atenuante moral. Los violentos no tienen ninguna justificación que alegar. Los cristianos tenemos un referente incuestionable: El Evangelio nos presenta la figura de Jesús como un hombre pleno, libre de autoengaños.

miércoles, 18 de febrero de 2026

¿Por qué transmitimos la fe?

 



Transmitimos la fe porque Jesús nos encarga: «Id, pues, y haced

discípulos a todos los pueblos» (Mt 28,19).

 

Ningún cristiano auténtico deja la transmisión de la fe sólo en manos de los especialistas (maestros, sacerdotes, misioneros). Uno es cristiano para los demás. Esto quiere decir que todo cristiano auténtico desea que Dios llegue también a los demás. Se dice: «¡El Señor me necesita! Estoy bautizado, confirmado y soy responsable de que las personas de mi entorno tengan noticia de Dios y 'lleguen al conocimiento de la verdad'» (1 Tim 2,4b). La Madre Teresa empleaba una buena comparación: «A menudo puedes ver cables que cruzan las calles. Antes de que la corriente fluya por ellos no hay luz. El cable somos tú y yo. ¡La corriente es Dios! Tenemos el poder de dejar pasar la corriente a través de nosotros y de este modo generar la luz del mundo JESÚS o de negarnos a ser utilizados y de este modo permitir que se extienda la oscuridad».

Evangelio del 19 de febrero 2026 Lucas 9, 22-25

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día".

Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: "Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga.

Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?".

Reflexión

Seguir a Jesús, el hombre pleno y libre de autoengaños, requiere la madurez de aceptar que la verdadera libertad tiene un costo. La plenitud no se alcanza acumulando poder o éxito bajo discursos falsos, sino en la entrega honesta y en la fidelidad a la justicia, incluso cuando el mundo nos presiona para mirar hacia otro lado.

El Discernimiento: Una Vocación Cristiana

 



Ser cristiano no es solo cumplir ritos, sino asumir una responsabilidad ética en la historia. Dios nos ha dado la libertad, pero esa libertad se marchita si no la ejercitamos en el discernimiento entre el bien y el mal.



Como pastores y fieles, debemos estar alerta. El mundo a menudo disfraza la injusticia con términos técnicos o promesas de progreso ("cambio de paradigma"). Sin embargo, el Evangelio nos enseña que el árbol se conoce por sus frutos. Si el fruto es autoritarismo o desprecio por la dignidad humana, ese árbol no viene de Dios.


Ante el dolor de las víctimas de homicidio y el feminicidio, no hay "explicación política" que valga. Para el cristiano, la vida es sagrada. Cualquier intento de justificar la violencia es una forma de barbarie que contradice el mandato del amor. No podemos ser tibios: donde hay violencia, no está el espíritu de Jesús.


Nuestra meta es la configuración con Cristo. Él es el hombre "libre de autoengaños". Seguirle significa tener la valentía de llamar al pecado por su nombre y a la justicia por el suyo. La madurez espiritual consiste en hacernos cargo del prójimo y de nuestra propia coherencia ética.

martes, 17 de febrero de 2026

Evangelio del 18 de febrero 2026 Mateo 6, 1-6. 16-18

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará".

 

Reflexión

 

Este pasaje nos advierte contra el deseo de ser vistos, admirados o reconocidos por los demás, porque esa búsqueda de aprobación humana vacía el sentido espiritual del acto.

Debemos redescubrir el valor de lo oculto, de lo íntimo, de lo que solo Dios ve. Nos recuerda que lo más valioso no necesita ser mostrado, sino vivido con autenticidad. La recompensa no está en los aplausos, sino en la comunión silenciosa con el Padre que ve en lo secreto.

lunes, 16 de febrero de 2026

Evangelio del 17 de febrero 2026 Marcos 8, 14-21

 



En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: "Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes". Entonces ellos comentaban entre sí: "Es que no tenemos panes".

Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: "¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?" Ellos le contestaron: "Doce". Y añadió: "¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?" Le respondieron: "Siete". Entonces él dijo: "¿Y todavía no acaban de comprender?".

Reflexión

A menudo somos como esos discípulos: nos obsesionamos con el "único pan" que nos falta (nuestros problemas actuales), olvidando las "canastas llenas" que Dios ya ha puesto en nuestra vida anteriormente.