jueves, 9 de julio de 2026

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260712


En nuestro tiempo, es fácil dejarnos llevar por promesas rápidas, soluciones fáciles o ilusiones que evitan el compromiso personal. Sin embargo, el Evangelio nos invita a perseverar, aun cuando encontremos dificultades, críticas o desánimo. 

La transformación de la sociedad comienza en cada corazón que, con fidelidad y esperanza, decide vivir el Evangelio todos los días.



En ciertos momentos algunas personas desencantadas de la lentitud de los cambios sociales transfieren sus responsabilidades ciudadanas a una figura pública que les pinta escenarios fabulosos a la vuelta de la esquina. Unos otros están atrapados en la burbuja del pensamiento mágico. No procesan con rigor los pros y contras de una opción, se guían por ocurrencias e imaginan que todo se arregla con buenas intenciones. El mensaje de la parábola del sembrador nos alerta sobre la serie de obstáculos e impedimentos que enfrenta el discípulo que quiere conducir su vida por el sendero del reinado de Dios. Presiones amenazas externas, anhelos y miedos internos terminan acortando la generosidad de la primera hora. La fidelidad perseverante de quienes se sobreponen a los obstáculos consigue los frutos que valen la pena: acercamiento hacia la paz y la vida justa y tranquila.


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