En aquel tiempo, Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al
pueblo: «Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en
Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante
tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a
ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta,
ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta
Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de
Siria».
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y
levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una barranca del
monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él,
pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.
Reflexión
Este pasaje representa la transición entre la aceptación inicial y el
rechazo violento por parte de quienes más lo conocían.
1. La Paradoja de la Familiaridad
Jesús afirma: "Ningún profeta es bien recibido en su propia
tierra". Esta frase subraya un obstáculo humano común: la incapacidad de
ver lo divino o lo extraordinario en lo cotidiano.
2. La Apertura a la Universalidad
Al citar a Elías y Eliseo ayudando a una viuda en Sarepta y a un
leproso en Siria (ambos extranjeros), Jesús lanza un mensaje revolucionario: la
salvación no es exclusiva de un grupo o nación. Esto hirió el orgullo de sus
oyentes, quienes se consideraban los únicos destinatarios de las bendiciones de
Dios.
3. Del Asombro a la Violencia
Es impactante ver con qué rapidez la multitud pasa de la
"admiración por sus palabras" a intentar despeñarlo por un barranco.
Esto demuestra que el mensaje de Jesús no es cómodo; cuando la verdad cuestiona
nuestros privilegios o prejuicios, la reacción natural del ego suele ser la
defensa agresiva.
4. El "Paso" de Jesús
"Pero él, pasando por en medio de ellos, se marchó". No es
una huida por miedo, sino un acto de soberanía. Su hora no había llegado y
nadie podía detener su misión. Jesús sigue su camino, dejando atrás a quienes
prefirieron el rencor a la fe.

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