lunes, 23 de marzo de 2026

Evangelio del 24 de marzo 2026 Juan 8, 21-30

 


En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Yo me voy y ustedes me buscarán, pero morirán en su pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden venir». Dijeron entonces los judíos: «¿Estará pensando en suicidarse y por eso nos dice: 'A donde yo voy, ustedes no pueden venir'?» Pero Jesús añadió: «Ustedes son de aquí abajo y yo soy de allá arriba; ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Se lo acabo de decir: morirán en sus pecados, porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados».

Los judíos le preguntaron: «Entonces ¿quién eres tú?» Jesús les respondió: «Precisamente eso que les estoy diciendo. Mucho es lo que tengo que decir de ustedes y mucho que condenar. El que me ha enviado es veraz y lo que yo le he oído decir a él es lo que digo al mundo». Ellos no comprendieron que hablaba del Padre.

Jesús prosiguió: «Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy y que no hago nada por mi cuenta; lo que el Padre me enseñó, eso digo. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada». Después de decir estas palabras, muchos creyeron en él.

Comentario

Jesús advierte a sus oyentes: «A donde yo voy, ustedes no pueden venir». La tragedia que se narra aquí no es una prohibición de Jesús, sino una incapacidad de los judíos de aquel momento. Al estar enfocados solo en lo terrenal (lo de "abajo"), no pueden comprender a quien viene de "arriba". El pecado del que habla Jesús es, precisamente, la falta de fe que les impide reconocer la salida hacia la libertad espiritual.

«Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy». Jesús utiliza el título divino "Yo Soy" (el nombre de Dios en el Éxodo). Lo paradójico es que la prueba definitiva de su divinidad no será un acto de poder terrenal, sino su crucifixión (ser "levantado"). Es en la entrega máxima donde se revela su verdadera identidad y su unión total con el Padre.

Jesús subraya que nunca está solo: «El que me envió está conmigo». Esta comunión es lo que le da autoridad a sus palabras. El pasaje termina con una nota de esperanza: a pesar de la dureza del diálogo y la incomprensión «muchos creyeron en él».

El texto nos invita a reflexionar sobre nuestra propia mirada: ¿buscamos a Dios desde nuestros prejuicios ("desde abajo") o estamos dispuestos a dejarnos elevar por su mensaje?

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