Jesús de Nazaret es el Hijo, la segunda persona divina, a quien
aludimos cuando rezamos: «En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo» (Mt 28,19).
O bien Jesús era un impostor al hacerse señor del SÁBADO Y dejar que se
dirigieran a él con el título de «Señor», o era realmente Dios. Llegó a
provocar escándalo al perdonar los pecados. Esto, a los ojos de sus contemporáneos,
era un crimen digno de muerte. Mediante los signos y los milagros, pero
especialmente través de la Resurrección, los discípulos se dieron, cuenta, de
quién era Jesús y lo adoraron como el Señor. Ésta es la fe de la IGLESIA.

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