lunes, 16 de marzo de 2026

Evangelio del 17 de marzo 2026 Juan 5, 1-16

 



Era un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina llamada Betesdá, en hebreo, con cinco pórticos, bajo los cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Al verlo ahí tendido y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: "¿Quieres curarte?" Le respondió el enfermo: "Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logró llegar, ya otro ha bajado antes que yo". Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y anda". Al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

Aquel día era sábado. Por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: "No te es lícito cargar tu camilla". Pero él contestó: "El que me curó me dijo: 'Toma tu camilla y anda'". Ellos le preguntaron: "¿Quién es el que te dijo: 'Toma tu camilla y anda'?" Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: "Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor". Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.

Comentario

Este pasaje de Juan 5, 1-16 revela el poder sanador de Jesús y su compasión por los marginados, pero también marca el inicio del conflicto con las autoridades religiosas por sanar en sábado. Nos invita a reconocer la misericordia divina y a cuestionar estructuras que impiden el bien.

Este texto nos invita a:

Reconocer que Jesús ve nuestra necesidad incluso cuando otros nos ignoran.

Responder con fe a su llamado, aunque no entendamos todo.

Romper con estructuras que limitan el amor y la sanación.

Ser testigos del poder transformador de Cristo, incluso ante la oposición.

Este pasaje es una llamada a la esperanza, a la acción y a la libertad que viene de Dios.

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