domingo, 15 de marzo de 2026

Evangelio del 16 de marzo 2026 Juan 4, 43-54

 



En aquel tiempo, Jesús salió de Samaria y se fue a Galilea. Jesús mismo había declarado que a ningún profeta se le honra en su propia patria. Cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que él había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían estado allí.

Volvió entonces a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía un hijo enfermo en Cafarnaúm. Al oír éste que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que fuera a curar a su hijo, que se estaba muriendo. Jesús le dijo: «Si no ven ustedes señales y prodigios, no creen». Pero el funcionario del rey insistió: «Señor, ven antes de que mi muchachito muera». Jesús le contestó: «Vete, tu hijo ya está sano».

Aquel hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Cuando iba llegando, sus criados le salieron al encuentro para decirle que su hijo ya estaba sano. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Le contestaron: «Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre». El padre reconoció que a esa hora Jesús le había dicho: 'Tu hijo ya está sano', y creyó con todos los de su casa.

Esta fue la segunda señal milagrosa que hizo Jesús al volver de Judea a Galilea.

 

Comentario

 

Este pasaje narra la curación del hijo de un funcionario real. Lo más significativo es que Jesús realiza el milagro a distancia, sin ir hasta el lugar donde está el enfermo.

El centro del relato no es solo la curación, sino la fe. El funcionario confía en la palabra de Jesús cuando Él le dice: “Tu hijo ya está sano”. Sin haber visto todavía el milagro, el hombre cree y regresa a su casa. Después confirma que su hijo sanó exactamente a la hora en que Jesús lo dijo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario