En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No juzguen, y no
serán juzgados; porque así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan
los medirán.
¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la
viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu hermano 'Déjame
quitarte la paja que llevas en el ojo', cuando tú llevas una viga en el tuyo?
¡Hipócrita! Sácate primero la viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver
bien para sacarle a tu hermano la paja que lleva en el suyo".
Reflexión
Este Evangelio nos invita a mirar primero nuestro propio corazón antes
de señalar los errores de los demás.
La imagen de la paja y la viga es una llamada a la sinceridad: quien
examina su vida con honestidad aprende a ser más comprensivo, misericordioso y
paciente con los demás.
Jesús nos enseña que la medida que usamos para juzgar será la misma que
se empleará con nosotros. Por eso, el discípulo está llamado a sustituir la
crítica apresurada por la compasión, el juicio severo por la comprensión y la
condena por la ayuda fraterna.
Pidamos al Señor un corazón humilde que se deje corregir por Él, para
que nuestras palabras y acciones sean siempre un reflejo de su misericordia y
de su amor.

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